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Entrevista
Pau Donés, cantante de Jarabe de Palo

“Lo importante para mí es no pensar en la muerte sino en la vida, que la puedo controlar”

Jarabe de Palo ha cumplido 20 años y su líder, 50, números redondos para escribir un libro, sacar un disco de sus grandes temas e incluir uno nuevo cuando sintió que la vida se le iba. Y volver al directo, como mañana en Pamplona

Foto de Pau Donés Cirera nació en Barcelona el 11 de octubre de 1966 y lleva sus 50 años de gira por España, EE UU, Italia y Latinoamérica.

Pau Donés Cirera nació en Barcelona el 11 de octubre de 1966 y lleva sus 50 años de gira por España, EE UU, Italia y Latinoamérica.

01/06/2017 a las 06:00

Las entradas para ver mañana a Jarabe de Palo en el Teatro Gayarre se agotaron hace semanas. No es excepcional: está ocurriendo en la mayoría de los teatros donde están actuando desde que el 3 de mayo comenzara en San Sebastián esta gira, 50 palos. Ni el grupo sabe qué está pasando. “En nuestra trayectoria habremos tenido más o menos éxito, pero lo de ahora no lo hemos tenido nunca”, reconoce su líder, Pau Donés. Un Pau Donés de celebración por haber cumplido 50 años, 20 de ellos con Jarabe de Palo, por haber sacado un disco, publicado un libro (50 años... y sigo soñando) y haber regresado al escenario tras parar en 2015 “por prescripción médica”, por un cáncer que le ha llevado varias veces a quirófano y a sesiones de quimioterapia. Pero también por prescripción médica ha vuelto al directo.

He leído que el lunes recibió su última sesión de quimioterapia, ¿qué tal se encuentra?
Bien, bien. El primer y segundo día las quimio son un poco más jodidas, pero estoy bien. Sin novedad en el frente.

¿Y qué tal está llevando la gira?
Entre los trece días en EE UU y los once días aquí, llevamos unos 25 conciertos, y nos quedan como 70, y estamos muy contentos. La verdad es que va muy bien.

Había pensado contar alguna anécdota que relata en el libro que le han ocurrido a raíz del cáncer, pero todas me parecen muy intensas emocionalmente.
Yo te agradecería que no empezaras el artículo hablando de cáncer porque el cáncer en mi vida es una anécdota, cinco minutos al día. Este año tengo un gran proyecto, 50 palos, con el que estamos celebrando mi 50 cumpleaños, los 20 años de Jarabe, tenemos un libro, un disco, una gira... Hablemos de esto y no de cáncer. El cáncer, al final, es una enfermedad crónica que no aporta en general nada ni al que lo sufre ni al que recibe la información.

Creí que a lo mejor no le importaba porque me había parecido que hablaba muy abiertamente sobre la enfermedad.
Y es así. Pero tengo cáncer como muchísima gente en el mundo. Tengo cáncer y estoy vivo. Hablemos de música, de conciertos.

¿Hablamos de Humo?
Yo hablo de lo que quieras, ¿eh?

Sé que no tengo que plantearle diez preguntas concretas porque ya ha dicho en el libro que son las peores que le han hecho los periodistas.
Más te vale [ríe].

Venga, sobre el disco, 50 palos. Hay 21 canciones de la trayectoria de Jarabe de Palo que han regrabado [al piano, violín, violonchelo, contrabajo y percusión]. ¿A alguna le ha encontrado un significado distinto a cuando la compuso?
Queríamos hacer un proyecto de celebración y, obviamente, si era por los 20 años de Jarabe, debía ser un proyecto retrospectivo. ¿Recopilábamos canciones ya grabadas o regrabábamos los temas tal como vinieron al mundo, es decir, a instrumento y voz? Empezamos con Jaime de Burgos, el pianista, y nos encantó la experiencia. Y comenzamos a desmontar y volver a montar los temas, les metimos arreglos de cuerda, alguna base programada... y al final nos quedó un disco muy chulo. Los temas lucen en su esencia. Básicamente, están los temas más escuchados de Jarabe de Palo. No somos un grupo de un tema: salió La Flaca; después vino El lado oscuro, que vendió casi lo mismo que La Flaca; Grita, Depende, Agua, Bonito, Déjame vivir... Esa trayectoria merecía una revisión y dio para mucho. Y luego está el tema nuevo, Humo, que escribí en estos dos últimos años y que quería compartir ahora con la gente y que presentara el proyecto.

De Humo usted ha dicho que ha pasado toda la vida escribiendo canciones de amor pero que ninguna a uno de sus grandes amores, la vida, hasta Humo. Y cuánto impacta...
El tema es potente, sí. Es lo que tú dices: siempre he escrito canciones de amor a mis amadas cuando me han dejado, cuando he notado que se iban. Y un día me levanté pensando lo mismo, que la vida se me escapaba. E hice lo que hago siempre: escribir una canción.

En ese amor a la vida que es Humo entiendo que diga que no le tiene miedo a nada...
Es una canción de amor que le dedico a la vida pero no quiere decir que sea una canción amorosa a la vida: es una canción que puede servir de despedida o en la que, de alguna manera, le digo a la vida cosas que tengo ganas de decirle. Entre otras, que ya a nada le tengo miedo y a nada le tengo fe.

Le quería preguntar sobre esa última frase, que además la canta en Humo: ¿no le tiene fe a nada?
No creo en la fe. La fe es algo que no existe. Creo en la confianza, la confianza en lo que veo, en lo que siento, en lo que palpo, en la gente, en el mundo, en la naturaleza... La fe es algo que respeto, ojo, que cada uno piense lo que quiera y que se reconforte en lo que quiera, pero, ¿dónde está la fe? La fe, para mí, no existe. Yo creo en las personas, en el presente. No creo en el futuro ni en cosas que no veo. No confío mi vida a eso.

Pues me han supuesto muy distintas sensaciones Humo y el libro que ha escrito. Parecen dos Pau distintos.
El libro y las canciones los he escrito en momentos determinados de mi vida, cuando me he sentido más contento o más triste, más fuerte o más débil. Y precisamente, como ser humano, puedo entrar en contradicción. Y eso pasa.

Ha dicho que ha escrito el libro en caliente.
Como las canciones. Yo todo lo hago en caliente [ríe].

Si llega a estar en frío, ¿no hubiera habido libro?
No, en frío los artistas no funcionamos. Las cosas tienen que fluir cuando la cabeza está en ebullición. Cuando la tienes dormida, poca cosa puede salir de ahí.

En el libro comparte sus 20 mandamientos. En uno dice que le perdamos miedo a la muerte. ¿Desde cuándo no tiene miedo a morir?
Creo que no se lo he tenido nunca porque nunca fui consciente de la muerte hasta que murió mi madre [se suicidó cuando él tenía 16 años]. Y el día que ella murió fue como “aquí está la muerte”. ¿Y sabes qué? Decidí que desde entonces iba a vivir por si acaso me llegaba la muerte a mí mañana. Desde el momento en que nacemos estamos a merced de la muerte. ¿Para qué tenerle miedo? Aparte de que tampoco es importante si nos morimos o no. Lo importante es que, mientras vivamos, nos sintamos vivos y disfrutemos de la vida, y gocemos del presente, y seamos felices, o por lo menos estemos contentos. La vida la puedes vivir acojonado o intensamente. Yo prefiero intensamente.

Dice que no importa si nos morimos. Pero con la de proyectos de futuro que nos hacemos...
Yo pienso en lo que me queda por hacer porque todo eso me da ilusión y ganas de vivir. Pero no hago planes de futuro porque el futuro no existe. No sé qué va a pasar mañana: sé qué está pasando ahora. Sé que estoy haciendo una entrevista. Eso es lo importante para mí. ¿Y cosas por hacer? Tengo mogollón. ¿Y planes? Los tengo, pero no de futuro. Por eso para mí lo importante es no pensar en la muerte porque no la puedo controlar: lo importante es pensar en la vida, que sí la puedo controlar porque es mía.

¿Por eso dice usted que “a la vida no hay que echarle cojones, hay que echarle ganas”?
¡Claro! Hacer las cosas en la vida porque sí, no: hazlas porque quieres.

Ese mandamiento del que le he hablado también dice que le perdamos el miedo a vivir. ¿Qué nos pasa?
Que nos asusta decidir. Porque cuando decides, puedes cagarla, y cuando la cagas, fracasas, y en esta sociedad en la que vivimos eso está muy mal visto: el fracaso es igual a rechazo. Y no tiene por qué ser así. Lo cuento en el libro: los grandes aprendizajes en la vida vienen de grandísimas cagadas y no pasa nada por equivocarse, por tener fracasos. Lo importante es aprender y no hacer nada de lo que no puedas pedir perdón, eso sí.

En el Twitter de Jarabe de Palo publican las fotografías de esta gira en España cuando terminan los conciertos. Todas son iguales: los teatros llenos y la gente en pie aplaudiendo. ¿Qué está pasando en esta gira?
Está siendo estupenda. Es muy difícil hablar del show. Presentar las canciones como lo hacemos, a instrumentos-voz, nos hace estar muy cerca de la gente. Es un show muy íntimo, interactivo, porque aprovecho para hablar con la gente. Y las canciones quedan muy emocionantes al piano, de verdad. Me puedes estar escuchando y pensando “sí, sí, lo que dicen todos”. Pero el resultado es ese que has visto en las fotos. Eso no me lo puedo inventar yo: es lo que se ve, lo que hay, en teatros distintos cada vez. Habremos tenido más o menos éxito en nuestra trayectoria, pero lo de ahora, este éxito, no lo hemos tenido nunca, en términos artísticos.

La semana pasada escribió en Twitter que para ésta habría sorpresas, y me dije “a lo mejor en Pamplona...”.
¡En Pamplona la sorpresa seremos nosotros! [ríe] La sorpresa es que nos volveremos a encontrar después de un montón de tiempo y sobre todo que nos volveremos a encontrar en el Gayarre. Tengo unas ganas tremendas de tocar ahí. Entre los artistas del circuito, hay varios teatros en los que gusta tocar. Y éste es uno. Es como el que sube ocho miles. ¿Quién no quiere hacer los 14 ocho miles? Pues nosotros estamos en esa faena, pero en teatro, y este año creo que lo vamos a hacer.

Y al que está abajo, escuchando, le da la sensación de estar viendo a Jarabe de Palo en el salón de su casa.
Exacto. Lo que pretendemos es esa sensación, ese clima, para que la gente pueda gozar del momento, se relaje y se emocione, que es el principal objetivo del show.

Hablando de emociones, se me ha olvidado preguntarle sobre la canción, incluida en el disco, Completo incompleto. En su día la grabó junto a Antonio Vega, y cuenta en el libro que fue uno de los momentos de mayor felicidad de su carrera.
Yo era súper fan de Antonio. Era un compositor espectacular y trabajar con él fue un auténtico lujazo. La escribí cuando un amor se me iba. Llevaba tiempo pensando que sería genial hacer algún día algo con él, y cuando entendí que le podía mostrar una canción que le podía gustar, se la envié, y me dijo: “Vamos”.

Vuelvo al concierto en Pamplona. Después del viernes, a ver si no pasan otros cinco años hasta que regresen...
¡Antes incluso! Seguro.


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