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Poesía

El larguísimo rock que la muerte no silenció

El poeta lesakarra Francisco José Irazoki se ha encargado de editar las obras completas de Félix Francisco Casanova, un genio precoz de la literatura, canario, que falleció a los 19 años

Félix Francisco Casanova, en una imagen tomada por José Bernardo Casanova, su hermano.

Félix Francisco Casanova, en una imagen tomada por José Bernardo Casanova, su hermano.

Demipage
Actualizada 19/05/2017 a las 10:56

Las fotos de Félix Francisco Casanova son las de un adolescente espigado, de pelo largo y una incipiente barba que quiere empezar a mellar esa cara aún juvenil, pero no lo consigue. El poeta de Lesaka Francisco Javier Irazoki, en cambio, suele salir retratado en las imágenes con su poblada barba blanca, siembre enfundado en fulares, o bufandas, a veces con sombrero y otras sin él. Y, sin embargo, ambos son coetáneos. Los cadáveres jóvenes confunden.

Cuando Irazoki estrenó sus veinte años, en el caserío de su Lesaka natal, la revista 'Disco Express' era una de sus ventanas al mundo. Allí leía con mucho interés los comentarios que enviaba desde Canarias otro lector, sólo dos años menor que él, sobre todo de temas musicales y poemas. El poeta navarro buscaba con avidez aquellos párrafos en cada nuevo número de la revista, y un día su hermana le sorprendió regalándole un ejemplar de 'Una maleta llena de hojas' (1974-75), un poemario firmado por el chico de la revista, Félix Francisco Casanova. Irazoki quedó impactado con su lectura y compartió su hallazgo con su amigo Fernando Aramburu, más joven aún que Casanova.

“Encontramos en Casanova un alma gemela. Quizá sería más justo decir un modelo. Incluso nuestras respectivas melenas coincidían con la suya. Como él, profesábamos apego a los movimientos musicales (principalmente el rock) que afianzaban nuestras señas de identidad juveniles; nos invitaban a salir del cerrado mundo de la dictadura, la iglesia y los viejos gustos y costumbres de nuestros mayores; nos ofrecían la posibilidad de desarrollarnos sin tutelas, un incentivo para la discrepancia y, sobre todo, una determinada orientación estética”, escribe Aramburu en el prólogo de las 'Obras Completas' de Casanova. El autor de 'Patria' se unió así al deslumbramiento que había experimentado antes Irazoki, y que aún sigue vigente en ambos casos.

La editorial Demipage publica ahora esas 'Obras Completas', después de años de investigación y recopilación de todo tipo de materiales. Había habido antes otras resurrecciones del autor malogrado. Hiperión, la editorial de otro poeta navarro, Jesús Munárriz, publicó en 1990 la antología 'La memoria olvidada'; y en 2010 el propio Irazoki seleccionó los poemas de 'Cuarenta contra el agua', también en Demipage, una antologia breve que hace referencia en su título al elemento que el joven escritor identificaba en su obra con la muerte, el agua.

En las más de 700 páginas del volumen que se publica ahora, no obstante, está todo Casanova. Se incluyen collages, fotos familiares, dibujos, poemas inéditos, entrevistas y manifiestos, junto a todos sus textos, su novela, sus cuentos, sus poemas y el diario íntimo que fue escribiendo en un cuaderno de anillas y papel cuadriculado de los de “Ancla” y que tituló 'Yo hubiera o hubiese amado'. La edición ha corrido a cargo de Irazoki y el prólogo de Aramburu.

UNA NOVELA EN 44 DÍAS

La vida de Casanova fue desde el principio muy por delante de su edad. A los cinco años contaban que se comió varias páginas de 'El Quijote'. A los siete, su padre alucinaba con las frases del niño, no acertaba a adivinar de dónde las podía sacar. La familia se trasladó de Santa Cruz de la Palma a Santa Cruz de Tenerife, y Félix Francisco Casanova, por indicación de su padre, leyó a Kafka, Hesse o García Márquez a los 12 años.

Los dos hermanos realizaron una colección de cómics que ilustraban las crónicas de los partidos de fútbol. Poco después fundaron con dos amigos más su grupo de rock, Hovno, que significa “mierda” en checo. A Félix le interesaba todo, según contaba Irazoki; en literatura le apasionaba desde Pessoa y Borges a Tzara y Joyce; musicalmente, escuchaba lo mismo a Bach y Mozart que Soft Machine o John Coltrane.

Félix Francisco era el cantante y guitarra solista del grupo, y escribía las canciones en inglés. Sin quererlo, aquellas letras, traducidas al español, fueron sus primeros poemas. Entre los 14 y los 16 años de edad redactó media docena de libros. Poco a poco su estilo literario fue despojándose de adornos y aumentado en profundidad. “Con unas migas verbales corta la respiración de los lectores”, define Irazoki.

Escribía “a borbotones”. A los 17 años escribió en cuarenta y cuatro días su única novela, 'El don de Vorace'. El libro cuenta la deriva criminal de un hombre a quien la inmortalidad ha despojado de principios morales. Un ángel con rasgos diabólicos. Una genialidad por la que le llamaron el Rimbaud español y fue publicada en Alemania, Francia y Turquía.

Casanova se definía como un “apolítico de izquierdas”. Estudiaba tercero de Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna cuando murió. La caldera de su baño consumió el oxígeno mientras se daba un largo baño. Tardaba en salir y primero la criada llamó primero, sin respuesta; el padre rompió la puerta después, cogió a su hijo inmóvil en brazos y lo llevó al hospital. No pudieron reanimarle.

Hubo especulaciones sobre un posible suicidio. Su hermano contó que antes de meterse al baño, Félix le indicó que tenía algo muy importante que hacer en su vida: seguir aumentando su colección de discos. Su último poema lleva por título 'Eres un buen momento para morirme', y estaba dedicado a su novia, María José Sánchez Prieto. Pero quienes le conocieron no se creen la hipótesis de que alguien tan vital pudiera haberse matado. Sus amigos dicen que era una persona alegre aunque su poesía, como señala Aramburu, se asome al abismo.

En la última entrevista que le hicieron, dos días antes de su muerte, Félix Francisco Casanova se mostró introvertido. Aseguró que más que escribir le gustaba la música. La entrevistadora también le preguntó qué era la poesía para él. “Para mí, es el VICIO (pon el Vicio con maýusculas) de trasladar a la literatura lo que vivo en la realidad y en sueños. Intento, con más o menos éxito, poner palabras a todas mis sensaciones. Muchas veces no sé distinguir yo mismo entre lo que he vivido y lo que he soñado”, contestó. La respuesta continuaba con una última reflexión: “Ya te digo, intento reflejar a mi manera todo lo que siento, y lo reflejo a ritmo de rock. Creo que la vida toda es un rock, por lo menos para mí. Mi vida es rápida, triste y alegre como un larguísimo rock”.

La publicación de las obras completas se inscribe en lo que Demipage llama 'Año Casanova'. El libro se presentará en las ferias del libro de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas y protagonizará la conferencia inaugural de los Cursos de Verano de la Complutense, a cargo de Fernando Aramburu, con el título: 'Felix Francisco Casanova, un genio'.


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