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Corrupción

Los denunciantes de corrupción se unen para relatar el calvario que pasan

Desde perder el trabajo a obligarles a endeudarse para pagar las defensas ante los tribunales son algunas de las situaciones que viven los denunciantes de corrupción

Ana Garrido, denunciante de la trama Gürtel en una imagen de archivo.

Ana Garrido, denunciante de la trama Gürtel en una imagen de archivo.

EFE
14/05/2017 a las 06:00
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  • COLPISA. MADRID

Cuando denunciaron las supuestas tramas de corrupción que tenían ante sus ojos solo pensaron en que era lo correcto. Lo que no imaginaron fue las consecuencias que les acarrearía hacerlo. Ana Garrido puso en conocimiento de la justicia el saqueo que la 'red Gürtel' estaba llevando a cabo en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, feudo por entonces del alcalde popular Arturo González Panero, 'El Albondiguilla', según le apodaron despectivamente sus compinches. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra, advirtió a sus superiores sobre presuntas irregularidades y desfases económicos en la adjudicación de material informático para los cuarteles. Pasó cinco meses arrestado y acabó por ser expulsado de las Fuerzas Armadas. A Garrido y Segura les une ser honrados y haber pagado un alto precio por serlo. "Cuando denuncias lo pierdes absolutamente todo", resume Segura, quien sostiene que todos los que han dado este paso han sufrido un idéntico patrón. "Primero nos arrebatan el trabajo y, cuando ya no tenemos un sueldo para nuestro sustento, nos llevan a los tribunales, lo que nos obliga a endeudarnos para pagar nuestras defensas hasta padecer el hambre o no tener donde dormir", afirma el exmilitar. Es lo que le pasó a Garrido cuando se negó a mirar hacia otro lado ante los chanchullos que la trama dirigida por Francisco Correa cometía en Boadilla, donde trabajaba como funcionaria municipal. Todo sucedió según el patrón descrito por Segura. Su "calvario" incluyó la pérdida de su puesto de trabajo. Garrido aún espera una indemnización que se encuentra empantanada en el Tribunal Supremo. Según sostiene, las instituciones no tienen problema en litigar y litigar porque sus defensas corren al fin y al cabo a cargo del erario publico. Ella, en cambio, se quedó sin recursos, tuvo que alquilar su casa al no poder hacer frente la hipoteca e incluso vivir como ocupa. Pero el maltrato no solo es económico. Alcanza todos los niveles. Segura recibió un mensaje desde un correo electrónico que coincide con el nombre de Fernando Alejandre -como el del actual jefe del Estado Mayor de la Defensa- "que o bien era de él o de una persona que se hacía pasar por él" y en el que se le advertía de que se cruzara de acera si se encontraban por la calle. Garrido denuncia que un coche la intentó echar de la carretera. En otra ocasión, corrió un bulo por Boadilla según el cual ella se había ahorcado en un paraje cercano y hubo quien llegó a dar el pésame a su madre. La web que trata de poner ahora en marcha para comercializar bisutería ha sido atacada hasta en tres ocasiones por piratas informáticos. Unidos Segura y Garrido se han unido a la Plataforma por la Honestidad, de la que forman parte otros denunciantes que también conocen lo que es pasarlas canutas tras una denuncia, como Azahara Peralta, la ingeniera que se negó a firmar sobrecostes en obras de la empresa pública Acuamed, o Roberto Macías, a quien UGT de Andalucía solicita una pena de cárcel por revelación de secretos y que ha testificado que el sindicato desviaba fondos públicos.


Desde la Plataforma por la Honestidad los cuatro reclaman protección para quienes, como ellos, dan el paso de denunciar la corrupción y ponen las medidas a tomar sobre la mesa. Entre otras, que las administraciones públicas aseguren el sustento económico, garanticen la seguridad personal, se ofrezca ayuda psicológica o se dé asistencia jurídica. Segura confiesa que en ocasiones se ha arrepentido de haber denunciado, aunque solo de forma temporal. Si pudiese volver atrás, haría lo mismo, e incluso antes, asegura. Garrido también actuaría de la misma manera, aunque ahora lo haría de otra forma porque, explica, ahora sabe mucho más. Lo único que podría echarla atrás es tener hijos. No sería fácil hacerles pasar por lo que ella ha pasado, reconoce.


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