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Pactos de Gobierno

Rajoy se piensa ir a la investidura si no hay pacto previo con el PSOE

Los socialistas rechazan las condiciones que quiere imponer el PP y aseguran que su abstención será "técnica"

06/10/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
Aunque ha dicho de mil maneras que celebrar las terceras elecciones sería un ridículo mundial, Mariano Rajoy se piensa ahora si merece la pena presentarse a la investidura sin un acuerdo previo con los socialistas que garantice la gobernabilidad. El PSOE asegura que no va a aceptar ninguna condición y que se limitará a una abstención "técnica" siempre que el Comité Federal apruebe esa decisión. Desde el PP dicen que o se firma un pacto que podría ser de legislatura o carece de sentido gobernar para ser rehén de la oposición.

Rajoy guarda silencio y el PSOE aún no ha completado el viraje del no a la abstención en la investidura del líder del PP, pero ya ha comenzado el tira y afloja. Los populares elevaron hoy un poco más el listón y advirtieron a los socialistas de que no están dispuestos a aceptar una abstención "estratégica" para que al día siguiente de que su líder sea investido se encuentre maniatado para gobernar. El portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, señaló que tiene que haber un acuerdo para que haya una legislatura "estable" y "no tengamos que repetir las elecciones" un año después, que es el margen mínimo que establece la Constitución.

El dirigente popular señaló que la abstención del PSOE debe ser "útil" porque no puede consistir en que facilite un nuevo mandato de Rajoy para que "dure un día". La estabilidad, prosiguió Hernando, requiere "compromisos", como los que alcanzó su partido con Ciudadanos en agosto. El objetivo principal del PP es asegurarse el respaldo del PSOE a los Presupuestos de 2017 y a las medidas (los recortes) que habrá que poner en marcha para reconducir el déficit público como han advertido desde Bruselas.

Los populares han dado esta vuelta de tuerca a sus demandas a los socialistas, a los que hasta hace unos días solo exigían que permitiesen gobernar a Rajoy, porque no han ganado ni una votación en el Congreso en la efímera legislatura de de diciembre a abril pasados, ni en los dos plenos que se han celebrado en la Cámara en esta. Temen, con razón, que una investidura sin aliados estables se convierta en un infierno para Rajoy y desemboque en nuevas elecciones, a las que el PP acudiría con unas expectativas a la baja.

Pero las demandas populares no encontraron la respuesta buscada de los socialistas. "El PP no está en condiciones de poner condiciones absolutamente para nada ni para nadie", replicó el portavoz de la gestora del PSOE, Mario Jiménez. Los populares, indicó, "están jugando a tácticas de guerra electoral", cuando son ellos los que necesitan un cambio de postura de los socialistas ya que por el momento siguen con 180 votos en contra de la investidura de Rajoy.

En el PSOE creen que estos nuevos condicionantes para la investidura ocultan la verdadera intención de Rajoy, que es, según su análisis, ir a unas terceras elecciones porque sabe que obtendrá mejores resultados que el 26 de junio y se acercará a la mayoría absoluta. Algo que, por otra parte, reconoció que así será el propio presidente de la dirección provisional del PSOE, Javier Fernández.

LAS CULPAS

Ese escenario también lo manejan en el PP. Rajoy, incluso, dijo el mes pasado que si hay que ir a nuevos comicios "se va" y se declaró "preparado" para otra campaña. Pero no hay uniformidad de criterio, hay quienes piensan que otros comicios implican un riesgo, sobre todo si los ciudadanos creen que deben volver a las urnas porque el PP ha rechazado la abstención del PSOE. Ese escenario solo puede ser favorable, añaden distintos parlamentarios populares, si los "culpables" de las elecciones a ojos de los votantes son los socialistas.

La gestora del PSOE, entretanto, sigue con su tarea de engrase para que el giro hacia la abstención se apruebe en el Comité Federal, que es probable que se reúna el 15 de octubre. Cada día son menos los irreductibles del no, pero se guardan las formas y recuerdan que la postura oficial es la negativa a la investidura. De producirse un desestimiento de Rajoy a la investidura sería la segunda porque en enero ya declinó la invitación del Rey para ser el candidato. Entonces alegó que no tenía apoyos suficientes. Ahora tendría difícil rehuir la oferta porque esta vez tendría los respaldos necesarios para seguir en la Moncloa siempre que el PSOE consume el paso del no a la abstención y el bloque del no quede reducido a los 95 diputados de Podemos, IU y los nacionalistas.

Mientras en el PP cada vez ven más desventajas en la investidura sin acuerdo previo con el PSOE -"Rajoy ya fue a una investidura y la perdió", recordaba el martes Dolores de Cospedal- en la Moncloa reina un silencio absoluto a la espera de que el presidente en funciones tenga su primera intervención en público el sábado en Zaragoza.

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