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CATALUÑA

¿La última Diada autonómica?

La manifestación independentista del proximo domingo servirá para tomar la temperatura al proceso soberanista

Miles de personas salieron a la calle en Barcelona este viernes 11 de septiembre para celebrar la Díada.

Celebración de la Díada 2015

Celebración de la Díada 2015

EFE
04/09/2016 a las 06:00
  • COLPISA. BARCELONA
Un año más, la manifestación independentista del 11-S marcará el inicio del curso político en Cataluña. El arranque de un otoño de alto voltaje, en el que coincidirán en la coctelera la investidura o no del presidente del Gobierno, la moción de confianza a Carles Puigdemont a final de mes, los procesos judiciales por el 9-N y la posible inhabilitación de la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, y la perspectiva del comienzo de la ruptura de las instituciones catalanas con la legalidad española.

La ANC y Ómnium Cultural plantean esta Diada como la última estación autonómica antes de la independencia. Por ello, el lema de la protesta es ‘A punt’. Con un doble significado: que Cataluña está ya preparada para convertirse en república independiente y que la ciudadanía está en el punto final del proceso. Los organizadores desean y confían en que ésta sea la última movilización del 11-S convocada bajo el marco autonómico, aunque tampoco se atreven a afirmar de manera categórica que vaya a serlo. "Nadie tiene una bola de cristal para saber qué pasará", afirma Jordi Sánchez, presidente de la ANC.

El problema que tienen las entidades soberanistas es que ya llevan unas cuantas ‘diadas’ proclamando que son las últimas de tipo reivindicativo y el sueño nacionalista de un Estado catalán no acaba de brotar. Se anunció que llegaría tras el 9-N de 2014, que sería una realidad después de las elecciones del 27-S del año pasado y siguen poniendo hitos históricos (incumplidos), que pueden acabar de fatigar a la parroquia soberanista, que fue llamada a depositar el "voto de su vida" (lema de Junts pel Sí) en los pasados comicios autonómicos y sigue esperando con impaciencia que el proceso se desencalle y conduzca a algo concreto. El propio Jordi Sánchez ha reconocido estos días que más que fatiga, lo que hay en el mundo soberanista es un sentimiento derrotista, como el culé de toda la vida que acude al Camp Nou con el temor del ‘avui patirem’ (hoy sufriremos).

La ANC y Ómnium corren por tanto el riesgo de perder la credibilidad que han gozado en los últimos años entre el soberanismo si el proceso no entra en la vía resolutoria. Sánchez lo ha admitido, señalando que o se culmina pronto el proyecto independentista o el "proceso acabará con nosotros". Esta fatiga, impaciencia o incluso desmovilización podrá comprobarse en la manifestación del domingo próximo.

El vigor del independentismo, en cualquier caso, es estructural en Cataluña y está mejor que nunca. Por primera vez existe un Parlamento catalán con mayoría secesionista y el Gobierno de la Generalitat tiene un mandato y un compromiso inequívoco por la independencia. Los organizadores de la Diada están convencidos de que volverá a ser "histórica y un éxito", a pesar de que la cifra de inscritos es menor que otros años. Los 200.000 registrados (60.000 menos que el año pasado a estas alturas) garantizan, según fuentes de la ANC, una nueva exhibición de fuerza. "No estamos en absoluto preocupados por la asistencia", señalan desde las entidades organizadoras.

DESCENTRALIZACIÓN

Superarse año a año ya se antoja complicado, teniendo en cuenta que la primera gran movilización fue en 2012 y las cifras de asistencia se han movido desde entonces entre los 500.000 y los casi dos millones de personas, según los cálculos de la Delegación del Gobierno o de la Guardia Urbana. Este año, tras la cadena humana de 2013, la ‘V’ de 2014 y la Vía catalana de 2015, la manifestación se celebrará de manera simultánea en Barcelona, Lleida, Tarragona, Salt (Girona) y Berga (Barcelona). La descentralización puede tener la intención de evitar comparaciones de asistencia con años anteriores, aunque la manifestación de Barcelona (en la esplanada del Arco del Triunfo) se prevé masiva.

La demostración de fuerza puede tener influencia directa en los acontecimientos políticos de este otoño caliente en Cataluña. Un clamor multitudinario hará inevitable que Junts pel Sí y la CUP se pongan de acuerdo para que Puigdemont supere la moción de confianza, pero además el propio presidente de la Generalitat puede verse obligado a variar su hoja de ruta en función de lo que pase en la manifestación, no hay que olvidar que Mas convocó elecciones tras la Diada de 2012. La reivindicación central será la independencia, si bien en los últimos días se ha ampliado el foco hacia el derecho a decidir, para que también acudan soberanistas de partidos no independentistas como la alcaldesa Ada Colau.

Aunque Puigdemont y la CUP ya sentaron el viernes las bases de un futuro entendimiento, algunos de los discursos de las entidades convocantes apelarán a la unidad del secesionismo y exigirán a las formaciones soberanistas que pongan fecha al referéndum unilateral de independencia. Ese es el horizonte que se plantea ahora: o RUI o elecciones constituyentes en junio próximo tras la aprpbación de las tres leyes de la desconexión.

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