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Debate de investidura

El Congreso certifica el fracaso de la política

Rajoy también pierde la segunda de la investidura con el mismo resultado que la primera

El candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy (d), acompañado del portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando (i), abandona el Congreso de los Diputados al término de las votaciones de la tercera sesión del debate de investidura.

El Congreso certifica el fracaso de la política

El candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy (d), acompañado del portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando (i), abandona el Congreso de los Diputados al término de las votaciones de la tercera sesión del debate de investidura.

EFE
03/09/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
El Congreso constató este viernes la incapacidad de los líderes políticos para romper un bloqueo que ya dura ocho meses largos e impide la formación de Gobierno. El debate de investidura de Mariano Rajoy volvió a ser fallido, como lo fue el de marzo, cuando el candidato era el socialista Pedro Sánchez. Los líderes de los cuatro principales partidos se enzarzaron de nuevo en un áspero cruce de reproches. De Rajoy con Sánchez y viceversa; de Pablo Iglesias con el líder del PSOE, y de Albert Rivera con todos. "Les han dicho a los españoles que su voto no vale nada", resumió el presidente de Ciudadanos.

El único que pidió "perdón a todos los españoles" por el nuevo fiasco fue Rivera en un debate que fue una reedición a pequeña escala del mantenido el pasado miércoles. Los mismos argumentos, las mismas críticas y las mismas descalificaciones. La culpa entre los cuatro grandes siempre era del otro, nunca suya. Si el debate fue el mismo la votación no podía ser diferente y Rajoy volvió a cosechar 170 a favor del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria por 180 en contra del resto de fuerzas políticas.

Pero entre frases gruesas y exabruptos, se colaron dos mensajes que pueden modificar el panorama. Sánchez abrió la puerta a un acuerdo "con las fuerzas políticas del cambio", una alusión que solo podía ir dirigida a Podemos y Ciudadanos. Una alternativa ante la que la dirección del PSOE, hasta antes del minidebate de este viernes, daba la callada por respuesta cuando no la negaba. El escollo para que cuaje esa alianza, ya buscada sin éxito por los socialistas en la anterior legislatura, es que los partidos de Iglesias y Rivera mantienen sus vetos cruzados, y por las intervenciones de sus líderes no parece que estén dispuestos a levantarlos.

Un segundo aldabonazo fue el del líder de Ciudadanos en la puerta del PP. El presidente de los liberales avisó a los populares de que no cuenten con ellos para sumar 170 apoyos inútiles para ir a otra investidura fallida. O el PP presenta un candidato que haga la investidura viable, es decir que sea distinto a Rajoy, o trenza un acuerdo amplio que la haga factible, dejó caer Rivera ante el rostro difícil de definir del presidente del Gobierno en funciones. Un planteamiento que provocó la respuesta desabrida del portavoz del PP, quien aseguró que Rajoy será "nuestro candidato para mucho tiempo". Rafael Hernando también sacó la artillería de grueso calibre para reprochar a Ciudadanos que haya dejado casi moribundo el pacto firmado con su partido porque no es serio firmar "para 15 minutos".

Dos mensajes inesperados y un resultado que conducirán a una etapa de una intensa actividad política, con unas elecciones vascas y gallegas en el horizonte, en las que el PP tiene depositadas sus esperanzas. En el caso de Euskadi, confía, pese a las reiteradas calabazas del PNV, en un 'quid pro quo' entre Vitoria y Madrid, y que los nacionalistas abandonen su cerrazón. Mientras que en Galicia, los populares aguardan a que los socialistas sufran un severo revolcón que les haga replantearse su estrategia nacional.

Hasta que el panorama se despeje, Rajoy y Sánchez volvieron a demostrar en el Congreso que su enfrentamiento político y personal cortocircuita hasta la más pequeña de las posibilidades de entendimiento. Solo compartieron una cosa, la acusación de buscar "las terceras elecciones". Rajoy se lo dijo a Sánchez y Sánchez se lo dijo a Rajoy. El resto fue lo de siempre. El presidente del Gobierno en funciones acusó al precario jefe de la oposición de parapetarse en "una colección de manoseados y reiterativos pretextos" para justificar el 'no' a la investidura. Hablar de corrupción o denostar las políticas económicas y sociales del PP es, según el candidato, "muy poca excusa" para fundamentar un rechazo que van a pagar los españoles "de su bolsillo" porque no se van a poder actualizar los sueldos de las funcionarios ni las pensiones ni las prestaciones a los desempleados.

Pese a la oscuridad del dibujo, Rajoy cambió el registro y volvió a pedir auxilio en forma de abstención a los socialistas porque han demostrado ser "socios imprescindibles" de los populares en las "grandes cuestiones" de Estado. "No le pido un acuerdo en solitario con el PP, le ofrezco un acuerdo que no es rígido, sino abierto a sugerencias y modificaciones". Pinchó de nuevo en hueso. El secretario general del PSOE, además de ratificar la negativa, soltó la retahíla habitual a su contrincante, "el presidente peor valorado de la historia" y el que "ha defraudado la confianza de los españoles" pese a contar con una potente mayoría absoluta, entre otras perlas.

Tras anunciar el resultado, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, se puso en contacto telefónico con el Rey para informarle del desenlace del debate de investidura. La presidenta de la Cámara tiene previsto reunirse la próxima semana con Felipe VI.

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