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PACTOS DE GOBIERNO

El PP asume que Rajoy no podrá ser investido antes de las elecciones autonómicas

El presidente se prepara para evidenciar en el Congreso el bloqueo del PSOE mientras su partido no descarta recurrir al PNV en octubre

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.

23/08/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
"Estamos en bucle". La sensación de frustración en los pasillos del Congreso es una constante en esta nueva era política en la que desde hace ocho meses los partidos dan vueltas sobre el mismo eje sin poder romper la dinámica. Tanto es así que la sesión de investidura que tendrá lugar el próximo 30 de agosto parece haberse convertido, más que en un fin en sí misma, en un medio para hacer tambalear las férreas posiciones del PSOE. El ‘no es no’ de los socialistas ha calado en las filas populares, donde se asume que su presidente tendrá que pasar por el trago de un intento fallido de reelección antes de, quizás, conseguir sus objetivos después de las elecciones vascas y gallegas. Y en ese caso, el PP no desaprovechará la ocasión para evidenciar en el hemiciclo el "bloqueo" de Pedro Sánchez.

La puesta en escena obliga a un nuevo contacto con el líder de la segunda fuerza política esta semana. Al tiempo que avanzan las negociaciones con Ciudadanos y Coalición Canaria, fuentes del entorno de Rajoy mantienen que la intención del presidente es telefonear al secretario general del PSOE en un último gesto por lograr un acercamiento que despeje la investidura. "Podría haber encuentro formal o cabe la posibilidad de que todo se resuelva con una llamada", explican las mismas voces, escépticas sobre el resultado de este movimiento.

Nada ha cambiado en el PSOE que despierte en el PP una mínima expectativa de éxito en la votación de la próxima semana. Las once abstenciones necesarias siguen en el aire, de manera que los colaboradores del presidente del Gobierno en funciones preparan el terreno para poder señalar a los socialistas como responsables de la parálisis el 31 de agosto y el 2 de septiembre, cuando los diputados se pronuncien sobre la candidatura de Rajoy.

En primer lugar, los populares tratan de armar el bloque de 170 escaños al que aspira el jefe del Ejecutivo para visualizar que ya no está solo. Aunque el plazo que se han marcado para cerrar un acuerdo de investidura concluye el 30 a las doce del mediodía, el momento en el que el presidente en funciones subirá a la tribuna a defender su proyecto, la previsión que manejan el PP, Ciudadanos, y también Coalición Canaria, establece que antes del sábado el pacto debería quedar perfilado. Esto facilitaría que el fin de semana Rajoy pudiera calentar motores desde Galicia, en un anticipado inicio del curso político. La agenda no está cerrada, pero se maneja la posibilidad de que el líder de los populares se desplace a Pontevedra para intervenir en un acto junto a su candidato, Alberto Núñez Feijóo, que el 25 de septiembre se enfrenta a los comicios gallegos.

Es probable que para entonces Ciudadanos haya conseguido arrancar al PP algunos compromisos en materia laboral, educativa o social. Aspectos que incluso formaban parte del documento firmado por Albert Rivera y Pedro Sánchez en la anterior legislatura. En la misma línea trabaja la representante de Coalición Canaria, que hoy mantuvo un primer encuentro con el portavoz de los populares en el Congreso, Rafael Hernando. Ana Oramas confía en forzar la revisión de la ley para la mejora de la calidad educativa (Lomce), la reforma del mercado de trabajo o el sistema de pensiones.

LA VÍA DEL PNV

Aun así, a nadie en el PP se le escapa que el acuerdo es insuficiente. Que sin el apoyo activo de otros seis diputados o la abstención de once parlamentarios, Rajoy continuará sin poder formar gobierno. Pero creen que la presión sobre el PSOE se irá haciendo insoportable y cruzan los dedos por que, al menos en el medio plazo, los barones socialistas más proclives a negociar una abstención, promuevan un cambio de parecer en la dirección del partido. "Cada minuto que negociamos se hace más insostenible la posición del señor Sánchez", advertía este lunes el vicesecretario de Organización popular, Fernando Martínez-Maillo.

Por ahora, ninguna otra vía puede explorarse. La cercanía de las elecciones en el País Vasco hace inviable cualquier aproximación al PNV, atrincherado en su rechazo a Rajoy. Pero en el PP contemplan que la situación podría cambiar dependiendo de los resultados electorales del 25 de septiembre. Si los escaños de los populares fueran allí importantes o decisivos para mantener a Íñigo Urkullu en el Gobierno autonómico, entienden que la suerte de Rajoy tal vez podría cambiar en Madrid. El respaldo de los nacionalistas situaría ya al presidente a un voto de la Moncloa. Pero eso sería, en todo caso, en octubre, al filo de la convocatoria de unas elecciones generales en Navidad.

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