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Pactos de Gobierno

Rajoy acaricia un bloque de 170 diputados con el que presionar al PSOE

Dirigentes del PP anticipan que votarán sí a las exigencias de Ciudadanos para comenzar a negociar la investidura

Rajoy acaricia un bloque de 170 diputados con el que presionar al PSOE

Rajoy acaricia un bloque de 170 diputados con el que presionar al PSOE

Vista general del hemíciclo del Congreso de los Diputados.

EFE
12/08/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
La perspectiva del sí de Ciudadanos a la investidura de Mariano Rajoy sumada a los días de asueto que ha decidido tomarse el presidente del Gobierno en funciones, han contribuido a prender el optimismo en las filas populares. Por difícil que se presente el camino hacia la Moncloa, en el PP celebran ufanos que el terreno haya comenzado a allanarse y vislumbran ya el probable bloque de 170 diputados, los suyos sumados a los de Albert Rivera y Coalición Canaria, que serviría para presionar al PSOE e intentar lograr su viraje del no a la abstención. "Si Rajoy tiene 170 escaños, ¿quién es el guapo que dice no?", parafrasean en el partido conservador al presidente extremeño, el socialista Guillermo Fernández Vara.

La fórmula del entendimiento con Ciudadanos previo a una negociación con los socialistas no es ninguna innovación. Pese a que los resultados electorales del 20 de diciembre no fueron para el PP tan halagüeños como los del pasado 26 de junio, varios dirigentes del partido mostraron su inclinación por jugar todas las cartas y utilizar un pacto con Rivera como elemento de presión al PSOE. Rajoy se negó, sin embargo, a fraguar un acuerdo con la formación liberal que no garantizaba el éxito de su investidura. Pero hoy las circunstancias han cambiado.

Reforzado en las urnas y convencido de que no hay alternativa viable, puede que la pieza del puzzle que le falta al presidente, la abstención general o limitada de los socialistas, requiera recorrer el camino que le facilita Ciudadanos. Porque en el partido conservador no ocultan que el objetivo de cada uno de sus pasos sigue siendo el mismo: conseguir que el PSOE ceda y permita la formación del Gobierno.

Los vicesecretarios generales del PP, de 'tournée' por los medios de comunicación, se volcaron en apretar las tuercas de Pedro Sánchez. "Está en sus manos que haya gobierno o terceras elecciones", apuntó el responsable de Organización, Fernando Martínez-Maillo, en una entrevista en la Cadena Cope al tiempo que la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, instaba al secretario general del PSOE a recapacitar "tomando el sol en un chiringuito o donde esté en estos momentos descansando".

Pero los socialistas no han dado muestras de variar un ápice su rechazo inicial a todo lo que sea permitir cuatro años más de Rajoy al frente del país. "Esto es lo que hay", insistió en la Ser el portavoz del PSOE en el Senado, Oscar López, aparentemente inmune a "la campaña de presión puesta en marcha por Rajoy y por Moncloa" y dispuesto a resistir la semana de margen que se ha dado el candidato del PP antes de que su Comité Ejecutivo se pronuncie acerca de las condiciones de Ciudadanos para arrancar la negociación. Un paréntesis que pone de nuevo el foco sobre los socialistas.

UN SOCIO DE LEGISLATURA

Nadie en el partido de Rajoy cuestiona cuál será el resultado de la reunión que el miércoles celebrarán los populares. El PP asumirá "por unanimidad" las seis exigencias marcadas por Rivera. Esa es la previsión que manejan fuentes de la formación, donde se refieren a su comité como a un encuentro de trámite.

El vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ambos partidarios en todo momento de estrechar lazos con Ciudadanos, no tuvieron problemas hoy en anticipar que alzarán la mano y votarán sí en el Comité Ejecutivo. "El PP tiene que dar un paso al frente", apremió la dirigente madrileña, a quien el pacto con los de Rivera le ha permitido gobernar en la región.

Casado aspira incluso a que el líder de Ciudadanos pueda convertirse en socio de gobierno y miembro del próximo gabinete de Rajoy. Y de no ser posible, apuesta por un pacto de legislatura inspirado en el que impulsó José María Aznar en 1996 con la connivencia entonces de Coalición Canaria, CIU y el PNV.

Fuentes del partido valoran positivamente que Rivera haya puesto las "cosas relativamente fáciles" al plantear requisitos muy genéricos y, por lo tanto, asumibles. El más comprometido parece ser, de hecho, el "menos trascendente", porque en el PP daban por descontado que sus casos de corrupción serían objeto de una comisión parlamentaria de investigación en esta legislatura. En cuanto al compromiso de reformar la ley electoral o suprimir los aforamientos políticos, los populares se curan en salud: para ambos proyectos querrán o deberán contar con el PSOE.

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