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Pactos de Gobierno

Rajoy busca convertir agosto en un infierno para que PSOE y C's cedan

Ni aprobará techo de gasto ni fijará fecha de investidura para dejar la puerta abierta a multas de la UE y a elecciones si no hay acuerdo

Rajoy busca convertir agosto en un infierno para que PSOE y C's cedan

Rajoy busca convertir agosto en un infierno para que PSOE y C's cedan

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (6d), durante la reunión del Consejo de Ministros.

EFE
Actualizada 06/08/2016 a las 08:20
  • COLPISA. MADRID
Mariano Rajoy sabe que poco puede hacer para romper el actual bloqueo político si Ciudadanos se niega a darle el 'sí' y el PSOE no se mueve del 'no' a la abstención, y si ambos, como ocurre este viernes, rechazan de entrada abrir negociaciones para pactar la formación de un Gobierno. Por eso, su arma fundamental para tratar de avanzar hacia una investidura exitosa va a ser echar más leña a la caldera para que en lo que queda de mes de agosto ambos partidos sientan cada día que pase una presión política y social más insoportable, un ahogo que les empuje a replantearse su posición y a caminar hacia un acuerdo que le lleve a la Presidencia del Gobierno.

No quiere dejar ni una rendija sin taponar para que la presión vaya en aumento y les sea imposible tomarse un respiro. El objetivo es que socialistas y liberales tengan claro que la fecha límite para que el pacto sirva de algo está entre el final de mes y los primeros días de septiembre y que ellos, pero también los españoles, sientan que en el caso de que todos persistan para entonces en cegar el acuerdo el país se encaminaría a una crisis política desconocida y a una amenaza de nuevo y grave parón económico.

El Gobierno no tiene ninguna intención de llevar al Congreso y al Senado para su inmediata aprobación la propuesta de techo de gasto y deuda para las administraciones públicas en 2017, como el PSOE y Ciudadanos consideran que podría hacer sin problemas pese a estar en funciones. La razón es que hacerlo -además de plantearle dudas jurídicas- permitiría relajar la tensión de las negociaciones y ampliar al menos hasta mediados de septiembre la fecha límite para una investidura con posibilidad de aprobar los Presupuestos del próximo año en tiempo y forma. Con idéntica intención, Rajoy tampoco se plantea fijar fecha alguna para celebrar el debate parlamentario -ni siquiera va a aclarar si está dispuesto a acudir o no al Congreso aunque haya recibido el encargo del Rey- mientras no haya un acuerdo previo que garantice que la va a superar.

Ambos extremos quedaron claros este viernes en la rueda de prensa de la vicepresidenta del Gobierno. Soraya Sáenz de Santamaría descartó que el Ejecutivo en funciones vaya a presentar el techo de gasto, porque cree que la pirueta puede acabar en los tribunales y porque es un trabajo para "un Gobierno a pleno rendimiento", pues uno provisional luego no podría aprobar los Presupuestos y el primer paso no serviría de nada. De igual forma, insistió en que no hay día para la investidura porque "lo importante es la fecha del acuerdo, no la del debate", y mantuvo en el aire la duda de si Rajoy se presentaría en cualquier caso, porque no ve lógico "pedir un debate para decir que no".

INCERTIDUMBRE 

La idea del líder del PP es acotar el tiempo para el acuerdo y sumir a los dirigentes de PSOE y Ciudadanos y a la propia opinión pública, que los observa y los presiona, en la máxima incertidumbre durante las próximas tres semanas. Sin saber si, por la ausencia de Gobierno, la Unión Europea puede sancionar (o incluso intervenir) a España a partir del próximo otoño por la carencia de Presupuestos con los que garantizar el cumplimiento de los objetivos de déficit público que le ha impuesto, dejando la puerta abierta de par en par a un bloqueo político indefinido -después de siete meses con Ejecutivo en funciones- y a la celebración de terceras elecciones como única solución, porque no se vislumbra alternativa y él no parece dispuesto a acudir a la investidura si no es para ganar.

Desde esta estrategia hay que leer el llamamiento del Gobierno al PSOE a que "se responsabilice con el interés general" en un "momento crucial" para España y acepte comenzar a negociar su abstención. O el mensaje de Sáenz de Santamaría a Ciudadanos de que valoran mucho que acepte dar estabilidad a un nuevo Ejecutivo con la negociación de temas "urgentes" como el techo de gasto o los Presupuestos, pero que ese compromiso, para que sirva de algo, tiene que ampliar las conversaciones a un apoyo a la investidura.

Los planes de Rajoy chocan, además de con la aparente firmeza de las posiciones de ambos partidos, con la celebración de elecciones vascas y gallegas del próximo 25 de septiembre. Los socialistas no pueden llegar a estos comicios en una posición de colaboración con el PP a riesgo de un serio pinchazo electoral, y más en dos territorios en los que Podemos y sus aliados son especialmente fuertes. Este factor es tan evidente que el dirigente popular Javier Maroto no descartó este viernes que la investidura se tenga que celebrar después de estas autonómicas.

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