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Pactos de Gobierno

El PSOE se agita ante la incertidumbre de unas terceras elecciones

La dirección niega que haga falta discutir de nuevo el voto de la investidura y reta a los críticos a defender abiertamente una abstención

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa.

El PSOE se agita ante la incertidumbre de unas terceras elecciones

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa.

EFE
06/08/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
"Que el PP pierda toda esperanza, los socialistas vamos a seguir unidos en el ‘no’ a Rajoy", bramó Antonio Hernado. El portavoz parlamentario del PSOE, hombre fuerte de la ejecutiva de Pedro Sánchez, fue todo lo contundente que le permitió el tono de su voz. Pero el mero hecho de que se viera forzado a hacer tal advertencia desde Almería -donde descansa este agosto en permanente estado de alerta- evidencia que las aguas bajan revueltas en su partido y que, un mes después del Comité Federal en el que todos, críticos y oficialistas, coincidieron en votar ‘no’ a la investidura de Mariano Rajoy, empieza a haber grietas.

Hernando dio el paso al frente, de hecho, después de que el presidente de Aragón, Javier Lambán, publicara en su cuenta de Twitter un comentario de respaldo a José Luis Rodríguez Zapatero, que, sin atreverse abogar de manera abierta por una abstención, reclamó este jueves a Sánchez que abra al menos "un debate" interno para ver cómo se evita la celebración de terceras elecciones. "Yo ya vengo intentándolo -se lamentó el siempre locuaz líder territorial-, aun a costa de ser insultado por algunos ‘compañeros’".

Tanto Zapatero como Lambán ponen voz al sector del PSOE crítico con la gestión del secretario general del partido. Un sector aglutinado en torno a la prudentemente silenciosa presidenta de Andalucía, Susana Díaz y en el que, de una forma u otra, se encuentran la mayor parte de los barones con responsabilidades de gobierno: el asturiano Javier Fernánez, el castellano-manchego Emiliano García-Page, el valenciano Ximo Puig y el extremeño Guillermo Fernández Vara.

En realidad, ninguno defiende, como hizo Felipe González el pasado domingo, que haya que ir, sin más, a la abstención en la investidura de Rajoy para así poner fin al periodo de interinidad en el que lleva sumida España desde hace ocho meses. Lo que les preocupa es que el ‘no’ sin matices se ha instalado con tal fuerza entre la militancia que empiezan a ver imposible una marcha atrás incluso si el escenario cambia, esto es, después de una primera investidura fallida o en caso de que Ciudadanos dé el ‘sí’ a un Ejecutivo del político gallego.

La mayoría de los críticos cree que – dado que el objetivo prioritario ha de ser ahorrar (y ahorrarse) nuevos comicios y que, pese al deseo de algunos de sus fieles, ni siquiera Sánchez contempla liderar un Gobierno alternativo con sus 85 escaño- se debería ir abonando el terreno para un eventual viraje. Y defienden que, bien explicado y argumentado, el coste electoral de esa decisión a medio plazo no sería tan alto. Desde luego, menor, subrayan, que el que pagaría el partido en unas elecciones dentro de escasos meses si se mantiene el bloqueo.

BATALLA ORGÁNICA

El problema es que nadie habla a las claras porque a la vuelta de la esquina espera el Congreso federal que dirimirá el liderazgo de la formación y los congresos regionales en los que se la juegan los barones. Ninguno quiere ir a esos procesos con el estigma de haber sido quien impulsó que se cediera el paso al PP. Sólo Fernández Vara, que tiene una ‘parroquia’ más conservadora, se ha mojado en este asunto. Pero los ‘susanistas’ pretenden que, si hay abstención, Sánchez se signifique, aunque después el resto de dirigentes se "corresponsabilicen" de su decisión, como dijo Díaz en el Comité Federal del pasado 9 de julio.

En Ferraz están dispuestos a aguantar la presión. Les pesan menos las consecuncias institucionales de la falta de Gobierno que a los barones. Y, además, el hecho de que el PP haya pretendido sacar tajada sin disimulo de las dudas expresadas por algunos socialistas, y haya animado a los líderes territoriales a rebelarse contra el secretario general, le ha dado una baza más para intentar apuntalar la imagen de Sánchez entre las bases. Así se explica el reto de Hernando.

El portavoz parlamentario del PSOE recordó que hace ya tres años, cuando aún dirigía el partido Alfredo Pérez Rubalcaba, su formación pidió la dimisión de Mariano Rajoy "por el ‘caso Gürtel’, por sus ‘sms’ a Luis Bárcenas, por la financiación irregular, por los sobresueldos, por el dinero negro y por la caja B", asuntos sobre los que ahora, dijo, hay aún más certezas. Y lanzó un mensaje en clara clave interna: "En el último Comité Federal se estuvo debatiendo durante siete horas. Si es necesario más debate porque alguien ha cambiado de opinión, habrá más debate, pero no creo -remachó- que ningún dirigente del PSOE vaya a querer indultar a Rajoy con su voto o abstención".

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