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Pactos de Gobierno

La soledad de Rajoy

El líder del PP sale de la ronda del Rey sin un solo apoyo más y sin interlocutores con los que tratar de negociar su investidura

La soledad de Rajoy

La soledad de Rajoy

Mariano Rajoy, durante al rueda de prensa posterior al encuentro con don Felipe.

EFE
29/07/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
La ronda del Rey solo le ha servido a Mariano Rajoy para saber que está tan solo ante su intento de convertirse en presidente del Gobierno como cuando comenzaron las entrevistas con los partidos, el martes pasado.

Al inicio de las conversaciones en la Zarzuela el líder popular contaba con el respaldo de sus 137 diputados y con las 32 abstenciones "técnicas" que Ciudadanos acordó hace ya 15 días, como simple gesto de buena voluntad para contribuir a evitar unas terceras elecciones. En el mejor de los casos, necesitaba, a falta de más apoyos, al menos otras 45 abstenciones para afrontar con éxito una investidura en minoría (más votos a favor que en contra).

Hoy está exactamente igual de mal. Después de que los partidos confesasen al Rey sus intenciones, sigue sin aliados y con la designación igual de lejos. El propio Monarca le informó de que tanto el PSOE, como Unidos Podemos, el PNV y Convergència, además de Esquerra y Bildu, que renunciaron a participar en la ronda, le confirmaron que su voto será 'no'. En total, 180 votos en contra de su elección, sin contar entre ellos a la parlamentaria de Coalición Canaria, Ana Oramas, que ante la posibilidad de tener un Gobierno podría evolucionar, como siempre dijo, entre una abstención o un 'sí'.

El problema de Rajoy no es tanto que no haya ganado respaldos, pese a la presión de sinceridad que supone una ronda de consultas con el Rey, sino que las entrevistas concluyeron sin que tenga un solo interlocutor claro con quien revertir la situación de bloqueo político en los próximos días o semanas, sin que haya un solo partido que quiera abrir con él un mínimo proceso de diálogo. El PSOE no quiere negociar y Ciudadanos solo hablará del 'sí' si Rajoy se echa a un lado. Podemos ni se lo plantea y los nacionalistas, de hablar con alguien, lo harían con Pedro Sánchez, no con el líder del PP.

Así, descartada la gran coalición, porque el PSOE rechaza acuerdo alguno de gobierno con el PP, a Rajoy solo le restan dos opciones para lograr investirse: un pacto de legislatura o de gobierno con Ciudadanos -y quizás con Coalición Canaria-, en el que Convergència o el PSOE completen las seis abstenciones que le restan para ganar la votación, o una investidura con los únicos votos del PP, con 45 abstenciones adicionales, bien porque se las dé el PSOE o bien porque logre una abstención general de la oposición destinada a evitar las terceras elecciones y a que nadie quede marcado por facilitar un Ejecutivo popular. Ambas fórmulas, por ahora, son inviables.

CAMINOS CEGADOS

El pacto de gobierno o legislatura, según confirmó hoy el propio Albert Rivera a don Felipe, es imposible porque Ciudadanos no va a cambiar de la abstención al 'sí' mientras Rajoy, a quien consideran inhabilitado para encabezar el nuevo Ejecutivo por sus vínculos con la corrupción, posición reforzada tras el procesamiento del partido por borrar los ordenadores de Luis Bárcenas, no deje de ser el candidato, exigencia que ni el presidente ni la cúpula del PP siquiera contemplan. Al no superar esa línea roja, Rajoy no logra incrementar la presión sobre el PSOE, que tendría difícil dejar de facilitar un Gobierno de 169 o 170 'síes' -según si se suma Oramas- y eludir las urnas con solo seis abstenciones. Más allá del veto de Rivera, Convergència tampoco está dispuesta a dar sus abstenciones y el PP tendría muy difícil forzar una negociación con ellos después de la confirmación del reto independentista.

La opción de la investidura en minoría también parece cegada. El PSOE, que con su simple abstención podría garantizarla, está, según confirmó Sánchez, en un 'no' sin matices. La alternativa, la abstención de toda la oposición, alentada por Oramas como solución 'in extremis', y a la que hoy se unió Rivera, la fórmula que liberaría al PSOE del estigma político de ser quien invistiese a Rajoy, carece de consenso. Unidos Podemos, ERC y Bildu no apoyarán al PP, "ni por activa ni por pasiva", y PNV y Convergència no parecen proclives a participar en una jugada que solo busca liberar de problemas políticos a los socialistas.


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