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Congreso de los Diputados

Los nacionalistas dan la Presidencia del Congreso a la popular Ana Pastor

La izquierda acusa a Convergència y PNV de asegurar con diez votos las vicepresidencias de populares y liberales

Los nacionalistas dan la Presidencia del Congreso a la popular Ana Pastor

Los nacionalistas dan la Presidencia del Congreso a la popular Ana Pastor

La nueva presidenta del Congreso, Ana Pastor.

EFE
20/07/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
La popular Ana Pastor, hasta ahora ministra de Fomento, se convirtió hoy en la segunda mujer que preside el Congreso gracias a la colaboración de todos los diputados nacionalistas de la Cámara baja.

Solo la abstención en bloque de los 25 parlamentarios de Convergència, PNV, Esquerra, Coalición Canaria y Bildu hizo posible que el pacto alcanzado 24 horas antes entre el PP y Ciudadanos fuese suficiente para superar los votos de los socialistas y de Unidos Podemos a favor de un nuevo mandato del socialista Patxi López al frente del órgano de gobierno del Congreso.

La entente entre populares y liberales, que sumaba 169 votos, permitía sin problema el nombramiento de Pastor mientras los dos principales grupos de la izquierda concurrían cada uno con su candidato, como se demostró en la primera votación para la Presidencia de la Mesa, cuando la exministra superó de calle los 85 respaldos a López y los 71 del podemista Xavier Domènech. Sin embargo, en la segunda ronda, necesaria por la inexistencia de mayoría absoluta, y a la que pasaron los dos más votados, Pastor solo aventajaba a López en 13 votos tras anunciar Pablo Iglesias horas antes de la votación que respaldaría al exlehendakari, un respaldo que sumaba 156. El apoyo de los grupos independentistas, o de uno de ellos y del PNV, al entonces candidato de la izquierda habría demolido la operación del PP y Ciudadanos y dejaría a Pastor sin Presidencia, pero ninguno varió su voto. El PNV aseguró que mantuvo su abstención porque "no había acuerdo ni con unos ni con otros", Esquerra porque solo habría apoyado a Domènech si hubiese tenido posibilidades de ganar, y los convergentes y los canarios no explicaron nada. Pese a que ninguno otorgó intencionalidad en su sufragio en blanco, Pastor, en su primera comparencia, dio las gracias a "Ciudadanos y a quienes con su abstención han permitido mi Presidencia".

La ayuda indirecta que los nacionalistas fue la clave para que Pastor se convirtiese en la tercera autoridad del Estado alcanzó, pero se transformó en una gigantesca polémica solo unos minutos después, cuando se produjo en el hemiciclo la votación que designó a los cuatro vicepresidentes de la Mesa del Congreso. Según lo previsto en el pacto, el diputado de Ciudadanos Ignacio Prendes se convirtió en vicepresidente primero, la popular Rosa Romero en vicepresidenta tercera, la socialista Micaela Navarro logró el segundo puesto, y la podemista Gloria Elizo, el cuarto.

Lo imprevisto es que Prendes y Romero fueron designados con diez votos más que los 169 que suma la entente de centro-derecha, unos respaldos directos que solo podían venir de los bancos nacionalistas.

Los votos tenían como objetivo evitar que una maniobra de la izquierda le arrebatese la vicepresidencia primera al diputado de Ciudadanos.

Sin embargo, ningún grupo nacionalista quiso admitir la ayuda al PP y determinar con certeza su origen es imposible por ser una votación secreta. Solo Convergència concedió que parte de los sufragios eran suyos -todos no porque solo tiene ocho diputados- cuando su portavoz, Francesc Homs, reconoció en un comentario informal que habían "votado un poquito de todo". El PNV aseguró en un comunicado que sus diputados siempre votaron en blanco y el republicano Joan Tardá declaró, más rotundo que ninguno, que quien piense que va a votar al PP "o es tonto o no nos conoce".

PSOE, y sobre todo Podemos, rechazaron las negativas anteriores e indicaron que sus indagaciones apuntaban a que se trataba de votos dados por Convergència y el PNV. Aparte de especulaciones en el sentido de que este entendimiento abría un camino para facilitar la investidura de Mariano Rajoy con los nacionalistas, los socialistas y Podemos señalaron que las ayudas podrían responder a sendos favores del PP. En el caso del PNV, el puesto en la Mesa del Senado que le regalaron hoy los populares. En el caso de Convergència, la promesa de hacer una lectura flexible del reglamento del Congreso para que la Mesa les autorice a tener grupo parlamentario pese a no cumplir los requisitos para ello. El plazo para la solicitud de grupos podría abrirse mañana y CDC, si lo logra, recuperaría el alto coste del buzoneo a domicilio de sus papeletas y tendría una subvención mensual de más de 50.000 euros y alta visibilidad política en todos los debates y comisiones.

El resultado de las votaciones, en cualquier caso, cumplió lo pactado por PP y Ciudadanos. Rajoy colocó al frente del Congreso a una persona de su partido y de su máxima confianza, justo cuando necesita medir los tiempos para la investidura y enfrentar una legislatura muy complicada en el Parlamento, y logró la mayoría de la Mesa junto a Ciudadanos, al tener a cinco de sus nueve miembros. Los de Albert Rivera, por su parte, obtienen dos puestos, cuando por escaños no tenían derecho a ninguno, y uno, además, es el vicepresidente primero.

Pastor aseguró que aspira a ser la presidenta "de todos" y a trabajar por el "consenso" en una cámara plural, al tiempo que hizo una defensa de la Constitución, la unidad de España y la figura del Rey. También animó a todos a facilitar, cuanto antes, un Gobierno "estable".

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