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POLÍTICA

Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera esconden sus cartas ante la investidura

Se espera una negociación en la que de salida nadie quiere pactar con el PP, pero nadie quiere elecciones
Hasta ahora, sólo Ciudadanos se ha movido de su rechazo inicial a una abstención

Rajoy, Sánchez Rivera e Iglesias.

Rajoy, Sánchez Rivera e Iglesias.

Los cuatro candidatos durante el debate en la Academia de la Televisión.

Afp
17/07/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
El PSOE siempre pensó que una de sus ventajas competitivas respecto al PP era que, incluso estando de capa caída, sus siglas resultan más "simpáticas" tanto para los votantes (ya lo apunta el CIS) como, lo que es más relevante en un sistema parlamentario como el español, para el resto de formaciones políticas. Pedro Sánchez llegó a convencerse de que eso le permitiría formar Gobierno aun siendo la suya la segunda fuerza política de la Cámara. Pero los resultados electorales del 26 de junio desdibujaron ese atributo. Su distancia del PP es demasiado grande (52 diputados) y el hecho de que el de Mariano Rajoy fuera el único partido que vio incrementar su apoyo respecto al 20 de diciembre le convierte en el vencedor moral de los comicios. Sin embargo, los socialistas tenían razón. Como en 2002 dijo la hoy primera ministra británica, la conservadora Theresa May, de su partido, el PP tiene algo de 'apestoso' ('nasty party') y eso complica enormemente la investidura de su líder. Nadie, en todo el Congreso, discute que los populares sean los más legitimados para tomar las riendas del país. Pero, como si fueran a intoxicarse por ello, ningún partido está dispuesto a que sean sus escaños los que les permitan tomarlas. En las tres semanas que han transcurrido desde las segundas generales, unos y otros se han dedicado a pasarse la 'patata caliente' de mano en mano.

Rajoy pone toda la presión sobre el PSOE y Ciudadanos, al menos para la investidura. Para gobernar, aprobar presupuestos y sacar adelante otras leyes de corte económico, en cambio, confía en la ayuda posterior de PNV y Convergencia.

ESPERAR Y VER

Mariano Rajoy tiene la mejor mano en la partida de la investidura, 137 diputados y ocho millones de votos, y todos sus adversarios le conceden la primera legitimidad para formar Gobierno. Pero no tiene todavía los apoyos suficientes para ser el ganador. Ha celebrado una primera ronda de consultas en su búsqueda, pero fue una rueda testimonial, sin propuestas sobre la mesa, y la que puso a última hora resultó ser el programa electoral del PP, un texto muy poco atractivo para buscar socios.

Solo necesita dos movimientos en la mesa, que Ciudadanos pase de la abstención al sí, y que el PSOE se mueva del no a la abstención. Se ha dado dos semanas para conseguirlo mediante reuniones "discretas". Él y su partido están convencidos de lograrlo, aunque antes deberán asistir a una escenificación de la resistencia por parte de los cortejados. Cuenta con un arma casi defintiva para lograr su objetivo, la repetición de las elecciones que nadie quiere, y con ella va a presionar hasta el último minuto. Solo le queda esperar y ver, y mientras negociar con la seguridad que da tener las mejores cartas.

OPOSICIÓN, SIN MOJARSE

Aunque Sánchez fuera ambiguo en su comparecencia de este miércoles tras la entrevista con Rajoy sobre sus intenciones de presentarse a la investidura, la dirección de los socialistas tiene claro que los ciudadanos les han situado, con sus 85 escaños, en la oposición. Su deseo sería que el PP convenciera a Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria para que voten a favor del líder del PP. Esa fórmula les evitaría tener que mojarse si el diputado de Nueva Canaria, que se presentó en coalición con los socialistas, votara 'sí' en primera votación o simplemente se abstuviera en la segunda.

En su afán de quitarse de en medio, el PSOE ha llamado incluso al PP a entenderse con los independentistas de Convergencia, a los que ellos mismos vetaron tras el 20 de diciembre, aunque tienen pocas esperanzas. Ahora asumen que si Rajoy logra el 'sí' de Ciudadanos y se planta en la cámara con 170 diputados (a seis de la mayoría absoluta), como partido de Estado que son no podrán obstaculizar el Gobierno y tendrán que abstenerse. Pero temen que Podemos se lo recrimine durante toda la legislatura.

ÚNICO AZOTE DEL PP

Pablo Iglesias no tiene buen juego, al menos no el que quería, pero puede sacar petróleo. Si el PSOE da el paso de facilitar la investidura de Rajoy, contará con el argumento de que los socialistas son el soporte del PP y su alianza de izquierda, la única oposición. Una jugada que pudo tras el 20-D si hubiera permitido un gobierno de Sánchez con Ciudadanos, pero prefirió forzar la repetición de las elecciones con la idea de comerse al PSOE.

Hasta que se decanten las posiciones, Unidos Podemos saca a pasear de vez en cuando la propuesta de un pacto de la izquierda y los nacionalistas para desalojar a Rajoy. Un invitación que sabe condenada a la nada por la imposibilidad de meter en el mismo barco a socialistas e independentistas catalanes, pero que le sirve a Iglesias para jugar un papel propositivo y no quedarse como mero espectador de una partida que provocó, con la oposición de algunos de los suyos, y en la que ahora tiene un papel secundario.

CUARTO, PERO DETERMINANTE

Las reticencias de los socialistas a adoptar un papel que diluya su papel de alternativa ha colocado a Ciudadanos en una posición determinante, pese a sus 32 escaños. El PP necesita su 'sí' para que el PSOE module su posición, pero Albert Rivera, que con la abstención ya ha cedido en su promesa de no dar asistencia activa o pasiva a un Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy, prefiere de momento no dar un paso más. Su deseo es consolidar el espacio que ha conseguido ganar su partido en solo dos años y entiende que puede jugar mejor sus cartas desde la oposición, condicionando la acción de Gobierno y liderando, en un Parlamento muy abierto, sus propias iniciativas legislativas, que desde Ministerios en los que corre el riesgo de ser fagocitado por los populares.

ELECTRONES LIBRES

El PNV ya pactó con el PP en 1996 pero ahora se muestra muy reacio a hacerlo. Con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina y Podemos en pleno auge, ha optado por marcar distancias sin descuidar su tradicional perfil pragmático. Su presidente, Andoni Ortuzar justifica su rechazo a un apoyo en la investidura de Rajoy en que, durante sus cuatro años de mayoría absoluta, el PP ha descuidado la relación con el Gobierno vasco. En todo caso, los nacionalistas, que tienen cinco diputados, abren la puerta a "hablar en el futuro", una vez iniciada la legislatura.

ATRAPADOS

Ni Convergencia está dispuesta a apoyar la investidura del PP, ni Rajoy pretende pedírselo. Su proyecto independentista haría incongruente su aval para para un proyecto global de legislatura. Sin embargo, los populares creen que sus ocho diputados pueden facilitar la gobernabilidad. No en vano, en la pasada legislatura votaron a favor, por ejemplo, de la reforma laboral. Ahora, además, están en una posición de debilidad. A priori, no cumplen los requisitos para constituirse en grupo parlamentario y el PP podría ayudarles a conseguirlo.

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