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Pactos de Gobierno

Rajoy se da dos semanas para que Ciudadanos le vote y el PSOE se abstenga

El líder del PP llevará en solitario y en secreto las negociaciones con Sánchez y Rivera

Rajoy se da dos semanas para que Ciudadanos le vote y el PSOE se abstenga

Rajoy se da dos semanas para que Ciudadanos le vote y el PSOE se abstenga

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, se ha mostrado este jueves "optimista" ante la posibilidad de que haya nuevo gobierno cuanto antes.

EFE
Actualizada 14/07/2016 a las 19:14
  • COLPISA. MADRID
Dos semanas. Ese es el plazo que maneja Mariano Rajoy para convencer a Albert Rivera de que Ciudadanos vote a favor de su investidura en la segunda ronda del 5 de agosto y a Pedro Sánchez para que el PSOE se abstenga. Con ese escenario sería investido de nuevo presidente del Gobierno, y lo sería dentro de los tiempos que él mismo se ha fijado.

El líder del PP va a llevar las negociaciones con Sánchez y Rivera en persona y "con discreción", según apuntó el número tres del partido, Fernando Martínez-Maíllo. No está en los planes del candidato popular crear equipos negociadores que se reúnan con luz y taquígrafos ni dar explicaciones a los medios de comunicación tras cada encuentro. Lo que en ocurrió en las negociaciones tras las elecciones del 20-D fue, en su opinión, un "espectáculo deplorable". Y no quiere publicidad no tanto por secretismo sino por urgencias de tiempo.

Su idea es ir a la entrevista con el Rey, posiblemente a finales de la próxima semana, con los deberes avanzados, es decir con un acercamiento a PSOE y Ciudadanos que buscaría rematar en la última semana de julio para llegar con los objetivos alcanzados al debate de investidura en la fecha que ha marcado en rojo en su calendario, el 2 de agosto.

Ese es el plan de trabajo previsto que apuntan en el PP basado más en impresiones que en información. Otra cosa será la realidad porque los designios de Rajoy solo los conoce él y no piensa compartirlos. El candidato popular, por ejemplo, pudo ser más optimista en el balance que hizo el miércoles de la primera ronda de contactos, pero se guardó información positiva. "Se ha hablado mucho más de lo que se ha contado", apuntó el vicesecretario de Organización, uno de los dirigentes en los que más confía Rajoy. También el responsable de Comunicación, Pablo Casado, cree que tras lo hablado entre Rajoy y Sánchez "hay un buen punto de partida", y no faltan razones para ser "optimista".

Maíllo confirmó que el objetivo del PP es que Ciudadanos "pase de la abstención al voto afirmativo" y que los socialistas se convenzan de que es "compatible" encabezar la oposición con "no obstaculizar" que haya Gobierno. De conseguirlo, Rajoy podría llegar a la investidura con 170 votos en el zurrón; 137 de los diputados de su partido, 32 de los de Ciudadanos y el probable de Coalición Canaria. Ante ese respaldo "a ver quien es el guapo", como dijo el barón socialista extremeño Guillermo Fernández-Vara, que impide la investidura.

REFORMA LABORAL 

Aunque el documento que el PP quiere que sea la base de las negociaciones ha tenido una gélida acogida por parte del PSOE y Ciudadanos, Rajoy y su partido insisten en que es una buena base para la discusión. Hay asuntos que la oposición exige reformar y que ni se mencionan en las 55 páginas del 'Programa para el Gobierno de España', pero el PP está resuelto a incluirlos. La modificación de la reforma laboral es uno de ellos, y la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, que no suele hablar a humo de pajas, afirmó este jueves que su partido está abierto a "mejorar" una de las piezas centrales de la obra legislativa de Rajoy, una cuestión tabú hasta ahora. "Todo está abierto", redondeó la número dos del PP.

También la vicepresidenta del Gobierno se sumó a la operación investidura para presionar y emplazar a los socialistas a que den "una pensada" a la situación y pongan en una balanza la repetición de las elecciones o que gobierne Rajoy con ellos al frente de la oposición. Soraya Sáenz de Santamaría se mostró convencida de que PP y PSOE podrán entenderse como han hecho en el pasado en asuntos de Estado, y lo harán de "una u otra forma" antes del 2 de agosto, que es una "fecha prudencial". Cospedal precisó que esa hoja del calendario "no es un ultimátum", es una referencia "aproximativa".

Lo que puede ser un problema es que Rajoy no quiere que el acuerdo se limite a la investidura, pretende que vaya más allá y que garantice la aprobación de los Presupuestos, el techo de gasto de 2017, y de las medidas de estabilidad que, a buen seguro, impondrá la Comisión Europea al Ejecutivo entrante para contrarrestar el incumplimiento de los objetivos de déficit. Pero para eso, afirman en el PP, están los nacionalistas. Será difícil implicar a los socialistas en las cuentas públicas del próximo año, y esperan que sea más sencillo con Convergència y al PNV, que siempre han hecho gala de un gran pragmatismo. Sus 13 escaños pueden ser vitales en la discusión presupuestaria.

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