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Elecciones 26J

Sánchez y Díaz escenifican un alto el fuego en el PSOE para las elecciones del 26J

El intento de recomponer la unidad se ve enturbiado por el empeño de Puig de llevar hasta el comité de listas su pacto con Podemos

Pedro Sánchez y Susana Díaz,

Pedro Sánchez y Susana Díaz,

REUTERS
Actualizada 14/05/2016 a las 13:08
  • COLPISA. MADRID
Si las cosas no van bien para el PSOE en las próximas elecciones Pedro Sánchez no será el único con un problema. Susana Díaz, que siempre ha dejado claras sus aspiraciones de ocupar algún día la secretaría general del partido, también se juega mucho el 26 de junio. Ambos saben que la imagen de partido fraccionado que han ofrecido en el último año hace enorme daño a sus expectativas. Y este sábado preven escenificar una tregua. La presidenta de Andalucía, el principal bastión del PSOE, ejercerá mañana como telonera de Sánchez en el acto en el que se le proclamará como candidato a la Moncloa.

Es difícil que la foto sirva para olvidar las tensiones. Entre otras cosas porque ya son demasiados episodios los que han puesto en evidencia que el socialista no es un partido cohesionado en torno a su líder. Sánchez pretendía empezar a allanar el terreno este viernes con un encuentro de barones previo al breve Comité Federal que aprobará a primera hora de la mañana las listas electorales, pero la estrategia se torció a cuenta del enfrentamiento con los socialistas valencianos por la prohibición de sellar un pacto con Podemos para concurrir juntos al Senado.

El asunto es revelador porque, en realidad, Ximo Puig ya había asegurado que acataría la decisión de la dirección del partido y que se resignaría a no presentar una candidatura conjunta de los tres partidos que sostienen su Ejecutivo, PSOE, Compromís y Podemos. Sin embargo, quiso llevar la discusión hasta la comisión federal de listas, y presentar una propuesta con la que, según sus cálculos, se podrían arrebatar al PP seis de los nueve escaños en la Cámara alta que ahora posee, a sabiendas de que allí se la tumbarían. Todo con la voluntad de evidenciar su enfado con el secretario general.

Nadie le apoyó. Tampoco los andaluces que, no en vano, y pese a la enorme afinidad entre Díaz y Puig, son (quizá con los asturianos) los socialistas que con más fiereza combaten al partido de Pablo Iglesias. Pero, aún así, el asunto dejó huella. El presidente de la Generalidat valenciana no fue al encuentro conciliador de la noche, en el que supuestamente Sánchez iba a compartir su estrategia de campaña, y tampoco estará en la proclamación del candidato; la excusa oficial es que debe asistir a la Primavera Educativa, unas jornadas que se celebran en su comunidad.

La suya aún así, no es la única baja, ni de la reunión de secretarios generales ni de la proclamación a la que sólo asistieron dos gobernantes autonomicos, además de la andaluza, el asturiano Javier Fernández y el aragonés Javier Lambán. El extremeño Guillermo Fernández Vara, que a principios de semana recordó la provisionalidad del liderazgo de Sánchez al confirmar que Díaz se presentará al proximo congreso, también excusó su presencia por compromisos previos. Y lo mismo hicieron dos líderes territoriales afines al secretario general, el castellano-leonés Luis Tudanca, la balear Francina Armengol y el catalán Miquel Iceta.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, faltó a la cita en Ferraz por el incendio del vertedero de Seseña, pero su intención era acudir al acto en el que Sánchez dará el pistoletazo de salida no oficial a su campaña si el fuego se lo permite. En cambio, lo que no está previsto es que pueda contarse con la presencia de ninguno de los exsecretarios generales. Ni Felipe González ni José Luis Rodríguez Zapatero ni Alfredo Pérez Rubalcaba han confirmado su asistencia.

TEMOR

La cita puede quedar, pues, algo deslucida pero es cierto que el hecho de que la presidenta de la Junta de Andalucía esté dispuesta a implicarse como lo hará tiene su importancia. De un lado, ella también tiene cierta necesidad de reparar su imagen ante una militancia que en ocasiones ha percibido que se ponían palos en las ruedas del líder del partido. Y de otro, necesita poner toda la carne en el asador para evitar perder, por primera vez desde que ella está al frente, unas elecciones en Andalucía.

En los pasados comicios, PSOE y PP quedaron muy igualados. Su ventaja fue de menos de un punto y tan sólo un escaño, 22 frente a 21. Y ahora la coalición de Podemos e Izquierda Unida, acompañada de una alta abstención, puede contribuir a que se produzca un vuelco. Eso explica también la virulencia de la dirigente contra el partido de Iglesias. "Algunos lo que nos ofrecen es el reencuentro con las juventudes comunistas, alentados por Julio Anguita que representan lo representa", dijo hoy a su llegada a Ferraz.

Con todo, y en clave interna, lo más llamativo de las declaraciones de Díaz fueron sus elogios al díscolo Puig, su eterno aliado, al que definió como una "buenísima persona, noble y generosa".

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