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Elecciones en Francia

Macron y Le Pen se jugarán la presidencia en una segunda vuelta histórica

El socioliberal y la ultraderechista vencen en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas

Macron y Le Pen se disputarán el control del Elíseo en segunda vuelta

Emmanuel Macron y Marine Le Pen. Un socioliberal y una ultraderechista. Dos concepciones de Francia y Europa radicalmente opuestas se enfrentarán en la segunda vuelta de las presidenciales, que dieron un histórico portazo a los dos grandes partidos tradicionales.

ATLAS
Macron y Le Pen ganarían en Francia, según los sondeos a pie de urna

Marine Le Pen (izda.) y Emmanuel Macron (dcha.), posibles vencedores de las elecciones galas.

AGENCIAS
Actualizada 24/04/2017 a las 15:10
  • EFE. París (Francia)

Emmanuel Macron y Marine Le Pen. Un socioliberal y una ultraderechista. Dos concepciones de Francia y Europa radicalmente opuestas se enfrentarán en la segunda vuelta de las presidenciales, que dieron un histórico portazo a los dos grandes partidos tradicionales.

Los pronósticos por una vez acertaron y fueron dos autoproclamados antisistema quienes medirán sus fuerzas dentro de dos semanas, el 7 de mayo, con ventaja aparente para Macron.

El socioliberal Emmanuel Macron consiguió terminar en cabeza de la primera vuelta de las presidenciales francesas con el 23,86% de los votos y sacó casi 2,5 puntos porcentuales de ventaja a la ultraderechista Marine Le Pen (21,43 %).


Estos son los resultados casi definitivos, con el 97% del voto escrutado, presentados por el Ministerio francés del Interior, que confirman el vuelco del paisaje político francés que anunciaban las encuestas desde hacía semanas.


Por primera vez en la V República, las dos grandes fuerzas políticas que han gobernado durante décadas, el centro-derecha y los socialistas, quedaron descalificados de la segunda vuelta en unos comicios ayer en que hubo una tasa de participación del 78,23%, por debajo del 80% constatada en 2012.


En tercera posición se quedó con un 19,94% el candidato conservador François Fillon, que tras admitir anoche su derrota, de la que culpó a las informaciones de los escándalos que le han perseguido en los tres últimos meses (la presunción de que atribuyó empleos ficticios con dinero público a su mujer y a dos de sus hijos), pidió el voto para Macron para evitar una victoria de la extrema derecha.


El radical de izquierdas Jean-Luc Mélenchon le pisó los talones con un 19,62% y optó por no dar consigna de voto para la segunda vuelta, en espera de que se pronuncien los militantes de su movimiento, la Francia Insumisa.


En quinta posición terminó el socialista Benoît Hamon con un 6,35%, un resultado históricamente bajo para un candidato de su partido. Hamon solicitó el apoyo para Macron en la segunda vuelta.


Tanto la formación de Fillon, Los Republicanos, como el Partido Socialista, reúnen esta mañana sus órganos directivos para adoptar una posición de cara a la nueva fase de las dos semanas de campaña presidencial que se abren ahora y, sobre todo, para plantear la estrategia con la que intentar volver a resurgir en las legislativas de junio.


Las primeras encuestas realizadas una vez que anoche se supo quiénes serían los dos pretendientes que lucharán por la presidencia de la República en la segunda vuelta prevén una victoria contundente de Macron con más del 60% de los sufragios.

 

El socioliberal se hizo, según él mismo anunció, con la victoria en la primera ronda. Tras lograr la proeza de pasar en un año de ser un ministro de Economía poco conocido al candidato más votado en las elecciones, pretende ahora convertirse, a los 39 años, en el jefe de Estado más joven de la V República.

Pese a que sus detractores se empeñan en pintarle como el heredero del impopular presidente François Hollande, lo cierto es que Macron ha tocado una tecla en el electorado francés.

Su imagen fresca y su propuesta de ruptura para "desbloquear" los anquilosados cimientos de la sociedad gala han calado sobre todo entre el electorado con mayor nivel educativo y en las ciudades.

"En un año hemos cambiado la cara de la política francesa", dijo un eufórico Macron ante sus partidarios en el Palacio de Congresos de la Puerta de Versalles de París.

A la cabeza del movimiento "En Marcha" creado a su imagen y semejanza -lleva hasta las iniciales de su nombre-, el socioliberal enarbola un discurso que trasciende las barricadas ideológicas con el que pretende aglutinar a sus compatriotas.

"Nuestro país atraviesa un momento inédito marcado por el terrorismo, el déficit, el sufrimiento social y ecológico, y ha respondido votando masivamente y decidido a situarme en cabeza de la primera vuelta", dijo.

Con el mismo afán antisistema, Le Pen alcanzó, con mayor sufrimiento del que parecía hasta hace sólo un mes, la segunda vuelta, la misma frontera a la que su padre Jean-Marie llevó las ideas ultraderechistas del Frente Nacional (FN) en 2002.

En Hénin-Beaumont, ciudad del deprimido norte del país que ha convertido en su feudo electoral, Le Pen lanzó un discurso patriótico y populista en el que proclamó: "Hemos superado la primera etapa que llevará a los franceses al Elíseo".

No desaprovechó un momento para cargar contra Macron, y se felicitó de enfrentarse al exministro -que trabajó en el pasado como banquero de finanzas- en la segunda vuelta para escenificar "el gran desafío de estas elecciones: la globalización salvaje".

"Apelo a todos los patriotas sinceros, de todo origen, para que me apoyen, que abandonen peleas anquilosadas, porque está en juego el interés del país, la supervivencia de Francia, la unidad nacional", insistió ante un millar de fieles.

Sin embargo, Le Pen no tendrá tan fácil convertirse en la primera presidenta de Francia.

Los grandes derrotados de la noche, el conservador François Fillon y el socialista Benoît Hamon anunciaron inmediatamente que votarán al socioliberal para evitar así el triunfo de la ultraderecha.

Tras asumir el desastre que supone para sus partidos quedar fuera a la vez de la segunda vuelta por primera vez en la V República (instaurada en 1958), reconocieron su responsabilidad personal en los resultados.

Más batallador, el líder de La Francia Insumisa, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, admitió que el resultado augurado por las proyecciones de voto "no era el que esperaba", aunque pidió esperar a las cifras oficiales que deberá divulgar el Ministerio del Interior.

"Los 'mediácratas' (sic) y los oligarcas están jubilosos. Nada es tan bello para ellos como una segunda vuelta entre dos candidatos que quieren prolongar las instituciones actuales, que no expresan ninguna conciencia ecológica y que piensan tomarla con los logros sociales más elementales", dijo.

Además, apuntó que someterá a consulta entre su militancia su posicionamiento de cara a la segunda vuelta.

Sea cual sea el resultado de esa segunda ronda dentro de dos semanas, los franceses escribieron hoy una página única dentro de la historia política de un país que aparece en pleno movimiento telúrico.


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