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DISCRIMINACIÓN

En el este de Hungría la segregación gitana sigue existiendo en las escuelas

La ley estipula la igualdad de derechos, pero muchos colegios rechazan alumnos gitanos con el argumento de que las plazas están agotadas

Más de 40.000 gitanos viven en España en infraviviendas

Más de 40.000 gitanos viven en España en infraviviendas

Un poblado gitano en España.

ARCHIVO / EFE
Actualizada 16/10/2016 a las 12:08
  • EFE. HUNGRÍA
En el extremo este de Hungría, cerca ya de Ucrania, a muchos niños gitanos se les separa del resto de alumnos, en una medida que varias ONG denuncian como discriminatoria mientras que el Gobierno conservador la justifica por las necesidades "especiales" de esos menores.

Se estima que, en total, hay unas 400 escuelas segregadas en Hungría, o sea, centros a los que acuden solo gitanos, especialmente en la parte oriental del país, la más pobre y subdesarrollada.

Tras años de infructuosos intentos de integración por parte de Gobiernos anteriores, el actual Ejecutivo, del conservador nacionalista Viktor Orbán, defiende la separación con el argumento de que los niños de etnia romaní necesitan un tratamiento y programas especiales.

Para ello, las autoridades húngaras fomentan desde hace años que escuelas religiosas se establezcan en zonas de mayoría gitana para ofrecer estudios a los niños gitanos.

Los expertos estiman que entre un 5 y 10 por ciento de los 10 millones de habitantes de Hungría son de esa minoría, un porcentaje que en el este del país supera el 20 por ciento.

Nevsija Durmish, responsable del programa húngaro de la llamada 'Fundación de Educación Romaní' (REF, en sus siglas en inglés), explica que la segregación puede manifestarse de diferentes formas.

"Desde la colocación desproporcionada de alumnos gitanos en escuelas especiales para niños discapacitados, a las escuelas destinadas solo a gitanos, hasta la separación de clases gitanas en las escuelas ordinarias", explica la experta a Efe.

Uno de los lugares donde eso sucede es el barrio Huszár de Nyíregyháza, una especie de "gueto gitano" en el este de Hungría, donde una iglesia cristiana ortodoxa gestiona una escuela especial para romaníes.

László Glonczi, director de una organización local que se ocupa de familias desfavorecidas, denuncia que en estos centros el nivel de enseñanza es muy bajo.

En declaraciones a Efe, asegura que la escuela religiosa del barrio fue creada para que "los gitanos no acudan a la escuela pública en el centro de la ciudad".

A pesar de la igualdad de derechos que estipula la ley, muchos niños gitanos son rechazados por las escuelas públicas, siempre con el argumento de que las plazas están agotadas.

Zsanett Lakatos es una ama de casa que vive con su esposo y tres hijas (de 7, 8 y 12 años de edad) en una humilde vivienda en la barriada de Huszár.

Cuenta que, gracias a la ayuda de la ONG de Glonczi, ha logrado que sus niñas acudan ahora a la escuela integrada de la ciudad, aunque reconoce que no fue nada fácil.

"Cuando nos presentamos en la escuela donde queríamos inscribir a nuestras hijas, nos dijeron que qué pensamos y nos rechazaron", relata la mujer.

Solo después de que los expertos de la ONG amenazaron con acciones legales, las niñas fueron aceptadas en la escuela pública de Huszár.

Incluso la Justicia húngara ha llegado a respaldar la segregación de niños en las escuelas.

El año pasado, el Tribunal Supremo dictaminó que en "casos justificables" era legal separar a los alumnos.

Lakatos asegura que la única manera de que sus hijas pudieran recibir una buena educación era sacar a las niñas de la escuela segregada, ya que allí "los profesores no prestan atención a los alumnos".

"Muchas veces los maestros juegan con sus teléfonos móviles durante la clase en lugar de enseñar", denuncia la madre.

En el cercano poblado de Nagyecsed, el proceso fue a la inversa, es decir, el Estado quiso terminar con la segregación pero la apertura de una escuela religiosa impulsó la separación.

En esa ciudad se vive lo que REF llama la "autosegregación", es decir, cuando los niños no gitanos son llevados a otras escuelas si la proporción de alumnos romaníes supera el 30 por ciento en la clase.

Con sus 7.000 habitantes y un porcentaje del 25 por ciento de gitanos, Nagyecsed enfrenta graves problemas sociales, con una tasa de paro superior al 20 por ciento y mucha pobreza extrema.

En un intento de superar las diferencias entre gitanos y no gitanos, las localidades locales impulsaron hace unos años la integración total en la escuela pública del lugar.

Sin embargo, muchas familias no gitanas empezaron a llevar a sus hijos a escuelas de localidades vecinas, sin población romaní.

A su vez, la Iglesia Reformada de Hungría (protestante) inauguró un centro de primaria que se convirtió en poco tiempo en la "escuela elite" del lugar y con un muy reducido número de estudiantes gitanos.

Mientras que los gitanos dicen ser discriminados, la escuela asegura que no rechaza a nadie por su origen étnico.

"Legalmente no hay segregación, pero en la práctica sí existe", reconoce el alcalde de Nagyecsed, Lajos Kovács.

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