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FRANCIA

Valls pide a los musulmanes que ayuden a combatir el radicalismo

Los imanes que oficien en este país "tendrán que estar únicamente formados en Francia", asegura el primer ministro

Manuel Valls intervene ante la Asamblea Nacional.

Manuel Valls intervene ante la Asamblea Nacional.

El primer ministro francés, Manuel Valls.

EFE
Actualizada 31/07/2016 a las 12:28
  • EFE. PARÍS
El primer ministro francés, Manuel Valls, señala que, pese a los principios del laicismo, el Estado va a intervenir para estructurar el islam en el país y liberarlo del radicalismo, pero en paralelo pide a los musulmanes que ayuden a combatir a los que en su seno cuestionan las libertades públicas.

"Nuestro país debe demostrar al mundo entero de forma brillante que el islam es compatible con la democracia", subraya Valls en un artículo publicado hoy por 'Le Journal du Dimanche', en reacción al debate suscitado por los últimos atentados yihadistas en Francia, el último contra una iglesia en Normandía donde fue asesinado un cura.

Subraya que las autoridades son y serán "implacables contra los que profesan el odio y hacen apología de la violencia", que los centros religiosos donde eso ocurre "son y serán sistemáticamente cerrados" y que cuando los predicadores son extranjeros seguirán siendo expulsados.

También que se van a poner en marcha los centros de reinserción para individuos radicalizados (el primero se abre en septiembre) y que hay una movilización de las administraciones públicas y de la sociedad civil, pero que más allá de esas medidas hay una cuestión pendiente que es "la construcción del islam de Francia".

"El Estado -argumenta- no tiene que ocuparse de la teología, pero puede ayudar a la creación de instituciones de formación sólidas, basándose en diplomas universitarios abiertos".

De forma que los imanes y los capellanes musulmanes que oficien en este país "tendrán que estar únicamente formados en Francia", que "debe convertirse en un centro de excelencia europeo en la enseñanza de la teología musulmana".

Un giro en la política desarrollada por su Gobierno, que había suscrito en septiembre del pasado año un acuerdo con Marruecos por el que se envían imanes a ese país norteafricano para su formación.

El primer ministro socialista señala que el laicismo debe ser "el escudo" para protegerse de las intenciones de los terroristas de dividir el país apoyándose en el islamismo radical, pero también que "hay que tener la lucidez de reconocer que es urgente ayudar al islam de Francia a desembarazarse de los que lo minan desde el interior".

Para eso, propone un "pacto" a los musulmanes con la intención de "inventar un equilibrio con el islam de Francia por el que la República le ofrece la garantía del libre ejercicio del culto" a cambio de lo cual los musulmanes deberán luchar contra los fenómenos de radicalización en su seno.

Valls advierte de que "si el islam no ayuda a la República a combatir a los que cuestionan las libertades públicas, cada vez será más difícil para la República garantizar ese libre ejercicio del culto".

Considera que habrá que revisar algunas reglas para impedir la financiación de mezquitas con fondos extranjeros -a los que se ha acusado de favorecer tendencias radicales u oscurantistas, cuando el dinero viene de países como Arabia Saudí o Catar- y compensarlo con posibilidades de conseguir dinero en Francia.

De hecho, estima que esas influencias extranjeras son uno de los elementos, junto con el comunitarismo, que han hecho que se desarrollara "un contra-modelo de sociedad contra la República y sus valores".

Frente a todo eso, el primer ministro afirma que "no bastará con unas cuantas buenas voluntades" sino que "hará falta un compromiso masivo y potente. En primer lugar de los musulmanes".

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