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TERRORISMO

La escalada yihadista reta a Francia: degüellan a un sacerdote en plena misa

Uno de los dos autores materiales del crimen, que filmaron el ataque con armas blancas antes de ser abatidos a tiros por la policía, se encontraba desde marzo en libertad con pulsera electrónica

Un sacerdote degollado tras un secuestro en una iglesia en Francia

Un sacerdote degollado tras un secuestro en una iglesia en Francia

Varios policías hacen guardia cerca de donde se ha producido el secuestro de una iglesia en Saint Etienne du Rouvray, cerca de Ruán, Francia

EFE
27/07/2016 a las 06:00
  • COLPISA
El autoproclamado Estado Islámico (EI) dio este martes un paso más en su escalada terrorista contra Francia al degollar en plena misa a un octogenario sacerdote normando con el deliberado propósito de provocar un enfrentamiento civil entre comunidades religiosas. Uno de los dos autores materiales del crimen, que filmaron el ataque con armas blancas antes de ser abatidos a tiros por la policía, se encontraba desde marzo en libertad con pulsera electrónica a la espera de ser juzgado por dos intentos frustrados de viajar a Siria para sumarse a los combatientes yihadistas. Uno de los cinco feligreses que asistían a la ceremonia religiosa, un hombre de 86 años, resultó herida de suma gravedad en el cuello pero su vida no corre peligro.

El primer asesinato de un sacerdote en plena misa perpetrado por el EI en Occidente tuvo lugar en Saint Etienne de Rouvray, municipio normando de 29.000 habitantes a hora y media por autopista de París. La localidad se encuentra a diez kilómetros del centro urbano de Ruán, conocida como la ciudad de los cien campanarios y donde el presidente francés, el socialista François Hollande, nació hace 61 años en el seno de una familia católica. Con alcalde comunista desde 1959, el ayuntamiento de Saint Etienne de Rouvray aprobó en 2013 una ayuda a los enclaves kurdos de Turquía que acogieron a los refugiados de Kobane (Siria) que huían de las persecuciones yihadistas del EI.

Hacia las nueve y media de la mañana, hora de la misa matinal, dos hombres armados con cuchillos irrumpieron en el templo parroquial por una puerta trasera y tomaron como rehenes al oficiante y a cinco feligreses que asistían a la ceremonia religiosa.

"Cuando los vi entrar me dije 'se acabó'. Todo el mundo gritaba 'parad'. Me escapé en el momento en que comenzaban a agredir al padre Jacques. Le obligaron a ponerse de rodillas mientras uno de ellos pronunciaba una especie de sermón en árabe en torno al altar. Gritaron que los cristianos les suprimíamos. Grababan lo que hacían. Fue horrible", testimonió sor Danièle Delafosse, una monja que pudo huir de la iglesia y dar la voz de alarma al primer automovilista con el que se cruzó.

Según fuentes policiales, uno de los asaltantes tenía barba y llevaba una 'chechia', gorro de lana usado por los musulmanes. Una patrulla policial intentó entrar en la iglesia por una puerta lateral que comunica con la sacristía pero se topó con dos monjas y una parroquiana colocadas como escudos humanos. Minutos después las tres rehenes salieron a la calle seguidas por los secuestradores que, con los cuchillos en la mano, gritaron 'Alá akbar' (Dios es grande).

Fueron abatidos a tiros por agentes de la brigada de intervención de Ruán, unidad especializada en intervenciones de riesgo, que se habían apostado en el exterior tras acordonar la zona e instar a vecinos, comerciantes y clientes a que no salieran a la vía pública. Además de los puñales, llevaban una vieja pistola en mal estado, una bomba ficticia en una mochila y un artefacto explosivo simulado en la cintura que obligaron a intervenir durante cinco horas a los artificieros policiales.

El sacerdote asesinado, que suma la víctima mortal número 243 del terrorismo yihadista en Francia desde marzo de 2012, se llamaba Jacques Hamel y tenía 85 años. Ordenado en 1958, desde su jubilación en 2008 ejercía de cura auxiliar en la iglesia de Saint Etienne de Rouvray de la que había sido párroco en el pasado. Celebraba misa durante las ausencias del sacerdote titular desde hace cinco años, Auguste Moanda Phuati, que acababa de regresar de vacaciones en Congo, su país natal. "Su deseo era seguir al servicio de la Iglesia. Era caluroso, sencillo, de vida modesta y muy apreciado por la población", declaró el religioso africano, "conmocionado y consternado" por la luctuosa noticia, de la que se enteró por televisión.

El atentado fue asumido apenas cuatro horas después por el EI a través de la agencia Amaq, uno de sus órganos oficiales. "Los asaltantes del ataque de la iglesia de Normandía en Francia son dos soldados del EI que han actuado en respuesta al llamamiento del EI a atacar los países de la coalición", afirmó la nota reivindicativa. En el número 5 de 'Dar al Islam', revista en francés del EI, se instaba a sus simpatizantes a atacar las iglesias, entre otros objetivos como sinagogas, logias masónicas o sedes de partidos, con los medios a su alcance "aunque no sea más que un simple cuchillo de cocina".

Uno de los autores materiales, Adel Kermiche, ciudadano francés de 19 años, había intentado en dos ocasiones incorporarse a las filas del EI en Siria. En marzo de 2015, todavía menor, fue arrestado en Múnich y confinado en el domicilio de sus padres en Saint Etienne de Rouvray. El 14 de mayo de 2015, ya mayor de edad, fue interceptado en el aeropuerto de Estambul procedente de Suiza, expulsado por las autoridades turcas a Ginebra y extraditado a Francia. Tras permanecer diez meses en prisión preventiva, el pasado 25 de marzo fue puesto en libertad bajo vigilancia telemática en contra del criterio de la fiscalía a la espera de ser juzgado por asociación de malhechores con fines terroristas. Tenía permiso para salir los días laborables del domicilio familiar entre las 8.30 y las 12.30 horas y debía fichar todas las semanas en comisaría. En su cadáver se encontró la pulsera electrónica que debía llevar permanentemente para su seguimiento a distancia.

Dos conocidos declararon que les había anunciado su proyecto criminal. "Hace dos meses al salir de la mezquita me dijo que iba a atacar una iglesia. Por la vida de mi madre, no le creí", dijo uno. "Todo el rato hablada del islam y de que iba a hacer cosas así", aseguró el otro. Según sus allegados, era un chaval alegre al que le gustaba la música y salir con amigas que se radicalizó a través de Facebook en cosa de tres meses tras el atentado contra 'Charlie Hebdo' en enero de 2015.

Desplazado al lugar del atentado, Hollande arengó a librar la "guerra" al EI "por todos los medios, con respeto a la ley, que hace que seamos una democracia". "Debemos estar cohesionados en un bloque que nadie pueda fisurar", proclamó. Por su parte, el primer ministro, Manuel Valls, resaltó que "el objetivo es echar a los franceses unos contra otros y provocar una guerra de religiones".

La oposición conservadora y la extrema derecha emplazaron al Gobierno socialista a actuar con mayor contundencia y firmeza contra el terrorismo yihadista. "Nuestro enemigo no tiene tabúes, límites, moral ni fronteras por lo que debemos ser despiadados", planteó el expresidente Nicolas Sarkozy. La ultraderechista Marine Le Pen denunció la "responsabilidad inmensa de todos aquellos que nos gobiernan desde hace 30 años".

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