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Los españoles rescatados en Malasia: "Nunca hubo momentos de pánico"

Los dos náufragos españoles rescatados en Malasia sobrevivieron diez dias a la deriva comiendo moluscos y vaporizando agua de mar

Marta Miguel y David Hernández posan sonrientes en el Hospital Gleneagles de Kota Kinabalu (Malasia).

Marta Miguel y David Hernández posan sonrientes en el Hospital Gleneagles de Kota Kinabalu (Malasia).

EFE
14/05/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
David Hernández, de 29 años y uno de los dos náufragos españoles desaparecidos en Malasia y recatados, relató durante una conversación telefónica cómo logró sobrevivir durante diez días a la deriva junto a su pareja, Marta Miguel, de 30 años.

El español atendió a este periódico desde el hospital de Kota Kinabalu (Borneo), y de entrada subrayó: "Estamos con fuerza y alegres". Aún no tienen fecha de regreso, aunque el padre de Marta ha hablado del 17 de abril, y la idea de estos dos jóvenes es de volver a Malasia para seguir aprendiendo. "Tenemos mucho que valorar. Volveremos en unos días a pedir perdón a nuestra familia por el susto y nuestra idea es la de regresar para seguir aprendiendo", asegura.

La pareja española, junto a la malasia Armella Ali Hassan y el chino Tommy Lam, que viajaban con ellos, fueron rescatados por pescadores vietnamitas en aguas del Mar de China Meridional, a unos 370 kilómetros al oeste del lugar del que desaparecieron. Los cuatro navegaban en un barco de 12 metros de eslora de la isla de Balambangan a Kudat, en Sabah, un trayecto que se recorre en unas dos horas. En el momento del accidente se encontraban de vuelta tras realizar una excursión en una zona llena de cuevas y repleta de cocodrilos.

El joven explica que una ola grande hizo volcar su embarcación. "No nos dimos cuenta de que estábamos tan cerca de la costa, nos hubiera costado una media hora regresar, pero en esos momentos solo pensábamos volver a la embarcación y achicar agua. Se nos pasó el tiempo y se hizo de noche", cuenta este técnico electricista que emigró al país asiático ante la falta de oportunidades laborales en España.

David asegura que nunca vivieron momentos de pánico y siempre mantuvieron la esperanza de ser rescatados. También revela cómo sobrevivieron durante diez días a la deriva. "El mar fue generoso con nosotros. En la tercera noche nos metió varios peces en la barca y al menos pudimos darles unos bocados. Hasta el sexto o séptimo día no comimos nada más, hasta que se nos ocurrió comernos los moluscos que se adherían en el fondo de la embarcación. Y luego para beber, a Marta se le ocurrió vaporizar el agua de mar porque lo había visto en una película".

APRENDIZAJE POR ALOJAMIENTO

Como otros jóvenes de su edad esta pareja se marchó de España hace unos meses en busca de nuevas oportunidades y terminaron en el Sudeste Asiático, un paraíso de playas de arenas claras, palmeras y agua azul turquesa. Tanto David como Marta colaboran en el Tommy's Place, en Tip of Borneo -en el norte de la isla- a cambio de alojamiento y comida para conseguir experiencia y más adelante poder emprender. Él es técnico electricista y se encarga del mantenimiento en el hotel; ella es licenciada en Comunicación Audiovisual, realiza labores de comunicación y marketing en el resort. A David le sorprende que no les hayan localizado antes porque durante esos días avistaron bastantes embarcaciones, incluso un avión. "Solo teníamos chalecos salvavidas y nuestras voces, nada más. Aunque tarde o temprano sabía que llegarían por nosotros", relata.

Destaca el extraordinario trato que han recibido por parte de la tripulación del barco vietnamita que les rescató y agradece el despliegue realizado por las autoridades españolas y malayas para su búsqueda. "Pensábamos que nadie se había preocupado por nosotros, hemos visto todo lo contrario en cuanto nos han rescatado. Tenemos que dar las gracias a mucha gente".

El madrileño confiesa que tanto él como Marta estaban más preocupados por "cómo estarían sus familiares" que por ellos mismos porque ellos se tenían el uno al otro. "Hemos oído incluso rumores de secuestro, pero ya se sabe que de una noticia pueden salir varias historias. Lo importante es que estuvimos tranquilos en todo momento y nos preocupaba más nuestra familia, imagino la angustia que pasarían. Se me pone la piel de gallina", concluye David.

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