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 Fiestas 2004

COMPARSA
Baile de Gigantes en la cuenta atrás hacia su centenario
Los cuatro reyes construidos hace un siglo ya están en la ciudad después de ser restaurados en Palencia

Jueves, 29 de julio de 2004
EGN

Alrededor de 50 kilogramos de peso y cerca de cuatro metros de altura se apoyan sobre sus hombros cada mediodía estellés. Aseguran ver las fiestas “entre rejas”, disfrutarlas “durante el día y sin hacer excesos por la noche” para poder bailar a buen ritmo, sin perder el paso ni el equilibrio cuando se metan debajo de las faldas de los gigantes o del cuerpo de los cabezudos.

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Arriba, la comparsa; abajo, restauración de los gigantes antiguos y el sello conmemorativo. CEDIDAS




Las figuras cumplirán 99 años estas fiestas.

Actualmente, la principal motivación de la comparsa es preparar por todo lo alto los actos del centenario de estos personajes incondicionales de las fiestas, que se celebrará en 2005.

“Todavía está todo en el aire.

No hemos ultimado el programa.

Después de fiestas nos reuniremos con el concejal de Cultura y Festejos, Jaime Garín, para organizarlo todo”, anuncia Agustín Satrústegui Maeztu, presidente de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y bailador de la ‘Reina Mora’ durante los últimos 27 años.

Aunque falta todavía un año, los proyectos que tiene en mente la Comparsa hace tiempo que están claros, aunque no tanto su ejecución.

Editar un sello de correos conmemorativo con la imagen de los gigantes y cabezudos estellicas, reunir en la ciudad del Ega a comparsas navarras o de otras comunidades, así como crear un museo temático que recoja este aspecto de las fiestas son algunas de las ideas que se contemplan.

“Hemos realizado un posible diseño del sello de nuestros gigantes.

El Ayuntamiento se adhirió a nuestra propuesta”, explica.

Finalmente, el Ministerio de Fomento ha decidido que este sello no se haga realidad, aunque en principio lo iba a dejar para la próxima campaña.

Lo que sí parece estar claro es el baile que compartirán en las próximas fiestas patronales los cuatro antiguos gigantes de Estella, una vez restaurados, con los que existen actualmente.

Los primeros datan de 1905, fueron construidos por Bartolomé Domingo y recientemente han sido rehabilitados en el taller palentino La Isla de Cuba.

“Ya los tenemos en Estella y sólo falta recuperar su vestimenta.

Es probable que los trajes los haga alguna modista de la Merindad respetando la indumentaria que los gigantes han lucido en los últimos 40 años, que es la que la gente recuerda”, añade Satrústegui.

En total, el Ayuntamiento tiene previsto invertir en esta recuperación alrededor de 15.

000 euros.

En las fiestas de 2005 estarán listos para realizar sus particulares coreografías al son de los pasacalles, de los valses, jotas y la era junto con los cuatro gigantes actuales, Juan de Labrit, Blanca de Navarra y el Rey y la Reina Mora, construidos en 1988.

Mientras llega ese momento, la Comparsa se prepara para los festejos de este año y para los momentos en los que los gigantes y los cabezudos se conviertan en protagonistas de la celebración y en el centro de todas las miradas para teñir la fiesta del señorío y la elegancia que caracteriza a estos personajes.

“De todos los días de fiestas, me quedo con el viernes de gigantes, que es el que tradicionalmente se les dedica a estas figuras en el calendario oficial.

No obstante, para nosotros es muy especial el momento de la despedida.

No aparece en el programa pero es uno de los actos más apreciados en Estella y cuenta con una elevada afluencia de gente”, argumenta.

En cuanto al repertorio que bailen, no habrá novedades.

“Seguiremos con lo tradicional: valses, el baile de la era, y las jotas.

Este año no hemos tenido tiempo para poder añadir cosas nuevas porque hemos estado muy ocupados ensayando desde la primavera el espectáculo ‘Gurea’, que se puso en escena hace ocho años en el Polideportivo y tuvo mucho éxito.

Ahora, junto con la banda de música, la coral, los gaiteros, dantzaris, y el grupo de teatro lo hemos interpretado en Baluarte y en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Para el Nafarroa Oinez, que este año se celebrará en Estella, la Ikastola Lizarra quiere representarlo también”, relata satisfecho Agustín Satrústegui.

“La mejor forma de homenajear a los gigantes y cabezudos tanto en el momento de su centenario como todos los días del año, no sólo en fiestas, es darlos a conocer a la gente y no dejarlos guardados de feria en feria cogiendo polvo”.

El presidente de la Comparsa estellesa aboga por crear un museo temático de las fiestas de la ciudad en la que estas figuras posean el protagonismo que se merecen.

“Ahora, se guardan en el Hospital Viejo pero allí no hay sitio.

Existe una verdadera necesidad, a mi modo de ver, de que los gigantes y cabezudos se dejen en un lugar en condiciones, sobre todo, después de la inversión que se está realizando en la restauración de los construidos en 1905”, explica.

“Cada gigante tiene su estilo a la hora de bailar, que es el que le imprimimos los que nos metemos bajo sus faldas.

La gente no se da cuenta de eso pero nosotros tratamos de darle una personalidad particular a cada una de las figuras”, indica.

Como él, otras 35 personas, todos ellos varones –sólo ha habido una mujer en la historia de la comparsa y lo dejó hace unos años–, se encargan de poner en escena uno de los momentos más entrañables de las fiestas.

La edad media varía entre los 40 ó 45 años de los veteranos y los 22 ó 23 de las nuevas generaciones que se van incorporando a esta tradición.

“Hay muchos interesados en coger el testigo.

Bailar un gigante es realmente emocionante.

Los aplausos y la aceptación del público te ponen los pelos de punta cuando bailas el primer pasacalles de las fiestas”, reconoce.




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