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| |  | | La boda | | |
 Doña Letizia Ortiz y el príncipe Felipe saludan al público desde un balcón del Palacio Real. EFE |
«Queridísima Letizia, te damos la bienvenida» Letizia Ortiz es desde ayer Princesa de Asturias. Ha entrado por pleno derecho en la Familia Real después de su boda con Felipe de Borbón, heredero de la Corona. Fue recibida con parabienes y «los brazos abiertos» por el rey Juan Carlos, y tuvo la satisfacción de oír a su marido declararse un hombre feliz por haberse casado con la mujer que ama. Fue la de ayer una jornada solemne, deslucida por la lluvia, que atacó con más fuerza en el peor momento, cuando la novia entraba a la catedral de la Almudena, pero que no impidió que miles de madrileños salieran a la calle a saludar a los recién casados.
El brindis celebró la continuidad dinástica y el amor de la pareja
Complicidad y emoción en una ceremonia sin lágrimas El príncipe Felipe y Letizia Ortiz son ya marido y mujer. Los Príncipes de Asturias dieron el "sí, quiero" en la catedral de La Almudena, ante el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, a las 11.49 de ayer. La ceremonia comenzó con retraso, debido a la intensa lluvia que azotó Madrid en el momento previsto para que la novia entrara en el templo. La Princesa de Asturias cruzó la puerta central de la catedral a las 11.09 horas, del brazo de su padre, Jesús Ortiz Álvarez, nueve minutos después de la hora programada. El Rolls Royce tuvo que acercarse hasta la misma entrada de la catedral.
El primer paso hacia la abdicación de Juan Carlos I
El Príncipe dejó caer una de las arras que intercambió con doña Letizia
COLABORACIÓN POR PILAR CERNUDA Letizia, princesa Quizá me equivoque, pero a la novia no se la veía radiante de felicidad durante la ceremonia de la boda. Sin embargo es feliz, lo es desde el día de su compromiso con el príncipe Felipe, compromiso por el que han peleado contra viento y marea y que han sacado adelante gracias al apoyo familiar y gracias a que el príncipe Felipe estaba completamente seguro de que no se había equivocado en su elección.
La frialdad del ambiente contagió la transmisión televisiva de la boda A la entrada de la catedral de la Almudena, las gotas de lluvia motearon de agua las cámaras. Fue un presagio de que la primera retransmisión televisiva de una boda real iba a empañarse con la frialdad del ambiente y de la desilusión de los invitados. A pesar de contar con más avances técnicos que en las bodas de las infantas Elena y Cristina, el trabajo resultó frío y distanciado, escaso en primeros planos dentro del templo.
«Estoy cansado pero satisfecho del trabajo, aunque siempre habrá críticas»
CON EL MANDO EN LA MANO JOSÉ JAVIER ESPARZA Boda EL sábado no hubo en la pantalla otra actualidad que ésta: la boda de los príncipes de Asturias. La Primera abrió la pantalla a las ocho de la mañana, con Ana Blanco como voz cantante. Fue un aperitivo muy digno, con un punto de solemnidad, aunque con demasiado reportaje de archivo. El trabajo de Ana Blanco tuvo a partir de las nueve un cometido muy concreto: acompañar a la señal institucional, tarea que ejecutó con su habitual eficacia.
Majestuosa naturalidad pOR momentos estuvo intranquilo. Movía el cuerpo más de lo acostumbrado. Pero lejos de perjudicarle, le humanizó ante millones de espectadores de todo el mundo. La gente se identifica con los sentimientos espontáneos, y los sentimientos espontáneos nunca se pueden programar. Pasadas las once de la mañana, al ver que su prometida no llegaba, se le escapó un suspiro. Parecía serio. Pero no. Sólo era el amago de unos nervios que se disiparon en cuando ella apareció.
El Rey, el familiar que estuvo más cerca de las lágrimas La consigna, hasta para el propio Rey, parecía ser prohibido llorar y se consiguió, aunque don Juan Carlos no pudo ocultar su emoción incluso antes de que empezara la ceremonia,y tuvo que hacer esfuerzos faraónicos para no romper en lágrimas en los momentos más emotivos. La reina doña Sofía también mostró su imagen más humana, la de madre que ve cómo su único hijo se casa.
Una voz enamorada sU abuela, Menchu Álvarez del Valle, leyó en la ceremonia -casi se puede decir que escenificó- la primera carta de San Pablo a los Corintios. Lo hizo con voz profesional y modulación radiofónica.
COLABORACIÓN POR GUILLERMO DEL ALBA Marido y mujer NI siquiera una copiosa lluvia, garantizada por los hombres del tiempo desde hace semanas, quiso estar ausente de las ceremonias nupciales. Llovió en el exterior, y lloraron miles de madres y padres, solidarios con doña Sofía y don Juan Carlos, con doña Paloma Rocasolano y don Jesús Ortiz, padres de los contrayentes, presentes en la bellísima catedral o ante los televisores que permanecieron encendidos en medio mundo.
Clásica y sin sorprender CLÁSICA, elegante, correcta y regia. Son algunos de los calificativos con los que varios diseñadores navarros valoraron ayer el vestido de novia que lució doña Letizia Ortiz. En su conjunto, gustó pero no sorprendió. «El vestido está dentro de la línea de Manuel Pertegaz. Era lo esperado», apuntó la diseñadora Nunchi Bienzobas.
Un ramo de símbolos
El traje se bordó en hilo de plata y oro con motivos heráldicos
El abanico de la "Chata".
Un pañuelo de organza.
Pendientes de diamantes.
El estilo de la Familia Real LA elegancia, como siempre, fue la característica predominante en el vestuario elegido por la Familia Real para la boda entre el Príncipe de Asturias y doña Letizia Ortiz. Como madrina del enlace, la reina Sofía lució un vestido largo muy elegante, color champán, diseñado por su modista Margarita Nuez, con bordados en la cintura. Además, lució una larga mantilla española en color negro y de corte clásico.
Pajes y damas de honor del siglo XVIII Lorenzo Caprile rindió homenaje a los primeros Borbones y a Goya con los trajes que diseñó para el cortejo infantil y las damas de honor, en blanco y amarillo oro inspirados en el siglo XVIII. El hijo de la Infanta Elena, Froilán, y dos de Cristina -Pablo y Miguel- llevaban un vestido compuesto de camisa, pantalón y banda de seda oro en la cintura.
Las travesuras de los pajes APENAS descendieron del coche para acceder a la Almudena, no pararon quietos. Los cinco nietos de los reyes y el resto de pajes protagonizaron los momentos más divertidos de la ceremonia.
ANÉCDOTAS La incógnita sobre el paradero de Ernesto de Hannover Ernesto de Hannover no acudió a la ceremonia de boda con su esposa, Carolina de Mónaco, provocando la sorpresa de los asistentes. Incluso corrió el rumor de que había cogido un avión para regresar a casa. Sin embargo, aunque no asistió a la larga ceremonia, sí se presentó posteriormente a la comida.
Los pendientes de la esposa de Zapatero, tallados por González
El marido de Esperanza Aguirre habló con el móvil en la Almudena
Ocho sastres "de urgencia" siguieron a los invitados
Felipe y Letizia ganan 12.000 euros en la Lotería Nacional
Menos paradas de las previstas, por imperativo policial
Madrid, blindada EL blindaje fue perfecto. Ni un solo incidente, ni un solo contratiempo en la operación Lazo. La presencia policial fue tan intensa que en varios puntos de los cinco kilómetros del recorrido real había más policías que ciudadanos. Un agente de policía por cada metro y medio en calles como la de Alcalá, la Gran Vía o la plaza de España a las ocho de la mañana, es decir tres horas antes de que la novia entrara en la Catedral, convertían a Madrid en una ciudad blindada.
Pamelas y tocados para todos los gustos LOS complementos de las invitadas no pasaron desapercibidos. Dominaron las pamelas, aunque los sombreros y tocados también tuvieron protagonismo en una ceremonia sin mantillas, excepto las de la Reina -modelo español clásico-, la infanta Elena, y dos de las damas invitadas (una en blanco y otra en negro).
El cronicón de un telespectador 1El Consejo del viernes. La cosa había comenzado ya con una cierta desmesura por parte del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, las cosas como son. Porque otorgarle a la princesa (que el viernes aún no lo era) la más alta condecoración que otorgarse pueda, la que se da a esforzados generales que ganan batallas, la Gran Cruz de Carlos III, que tan pocos pueden ostentar, fue un poco excesivo, a juicio de algunos asistentes a la boda, que lo comentaron la víspera.
Bajo la gran carpa del palacio LOS Reyes y los príncipes de Asturias estuvieron acompañados en la mesa presidencial, durante el banquete nupcial celebrado este medio día en el Patio del Príncipe del Palacio Real, por los padres de la novia, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano, varios reyes de monarquías europeas y jefes de gobierno de Europa y de Iberoamérica.
La salida anticipada de varias casas reales provocó el desconcierto
Flores para la Virgen LA ofrenda del ramo de novia a la Virgen de Atocha por parte de los Príncipes de Asturias se convirtió en el acto de la boda más emotivo y cercano al pueblo de Madrid.
"Asturias, patria querida"
COLABORACIÓN BERTA FERNÁNDEZ ¡Lástima de lluvia y de realización! EMOCIÓN contenida, miradas de complicidad, manos entrelazadas. Lástima que el mal tiempo y la deficiente realización en la retransmisión de la ceremonia en el interior de la catedral de La Almudena -que dificultó que se apreciaran con nitidez algunos de los momentos más emotivos y significativos, e incluso que otros pasaran desapercibidos- deslucieran la boda del Príncipe y de doña Letizia Ortiz, desde ahora Princesa de Asturias.
EN LA CALLE Relevo de la guardia junto a la Cibeles Pasado el edificio de Telefónica y encaminados hacia la calle de Alcalá, la comitiva se acercó a la Plaza de Cibeles, donde les esperaba en formación el cambio de guardia. Frente a la fuente de Cibeles se produjo el relevo de la guardia motorizada por la Guardia negro, flanqueaban el vehículo nupcial. Más alejados, los lanceros a caballo, con cascos con llorones de crin de búfalo en color blanco y lanza de bambú, cerraban la comitiva.
"El Bosque de los Ausentes" y el 11-M
«¡Que se besen!»
Animación en la calle
Esperando bajo la lluvia LOS Príncipes de Asturias fueron aclamados por el pueblo durante su paseo en Rolls Royce por las calles de Madrid, engalanadas para la ocasión con flores y adornos. Pese a la lluvia, los madrileños no dudaron en echarse a las calles paraguas en mano. El recorrido, desde la calle Bailén hasta la Basílica de Atocha, se vio deslucido por la lluvia que cayó sobre la capital desde poco antes de las once de la mañana.
CONTRAPUNTO POR GABRIEL ASENJO ¿Por qué no se besan? CEn la última boda real en Madrid (Alfonso XIII; 1906) la beneficencia repartía a los pobres de Pamplona medio kilo de pan, medio de garbanzos y un cuarto de carne. Ante tan revelador detalle no es de extrañar que, con agujeros en el estómago en una parte de la ciudadanía, la monarquía durase poco.
Los navarros en la boda TODOS los navarros que han estado en esta boda podrán contar un día a sus nietos que ellos vieron dar el sí a la primera Princesa de Viana. Hablarán también de los desastres protocolarios de esta boda ocasionados por la gran tromba de agua que protagonizó el festejo pero, «novia mojada, novia afortunada», afirmarán con el refrán que para todos ellos fue un día histórico cargado de buenas esperanzas.
«Traiga a Letizia a Viana» HAS oído, Letizia, lo que dice el alcalde? Tendremos que ir a Viana», dijo el príncipe Felipe. Y es que Gregorio Galilea, el alcalde de la localidad, invitado a la boda, no desperdició una oportunidad como la que se le presentó ayer. En la cola del besamanos, al acercarse a la Familia real, el alcalde de Viana respiró hondo. Quería transmitir un mensaje al Príncipe y no sabía muy bien si con toda aquella cola podría hacerlo.
TEXTO ÍNTEGRO DEL DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PRÍNCIPE FELIPE «Soy un hombre feliz» NO puedo ni quiero esconderlo, imagino que salta a la vista: Soy un hombre feliz. Y tengo la certeza de que esta condición me la da sentir la emoción de ver y protagonizar la realización de un deseo: Me he casado con la mujer que amo. Conjugar la razón con la fuerza del amor y del sentimiento ha sido siempre un objetivo en mi vida. Por eso, estamos celebrando hoy que Letizia y yo unamos nuestras vidas en una comunión de amor, responsabilidad, trabajo, respeto y entrega mutua.
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LA CEREMONIA
LOS INVITADOS
EL PASEO
EL BANQUETE
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