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 Noticias de CARTAS AL DIRECTOR

¿Qué hacer con los órganos históricos?
EL pasado 13 de febrero, Diario de Navarra daba cuenta de la declaración del órgano de la parroquia de San Pedro de Puente la Reina como Bien de Interés Cultural. Con este motivo se comentaban algunos interesantes detalles referidos especialmente a la decoración de la caja. Sin embargo, los datos acerca de la parte sonora del instrumento resultaban un tanto escasos. Por ello he pensado ofrecer alguna información más en este aspecto intentando hacer ver más aún si cabe la importancia y el interés de este órgano.
Como ya se indica en dicha información, Ramón de Tarazona fue quien construyó este instrumento. Este señor fue uno de los más importantes exponentes de la escuela navarra de organería del XVIII, que contó en este siglo con gran esplendor, y trabajó en muchos pueblos de Navarra en dicha época.
El órgano de San Pedro de Puente la Reina consta de 9 juegos para la mano derecha y 8 para la izquierda, con un teclado de 45 notas y una composición de timbres muy equilibrada, además de un caudal sonoro muy bien adecuado a la iglesia para la que se construyó, lo que demuestra que el interés de un órgano no está necesariamente en su número de juegos, sino en la calidad de los mismos.
La alimentación del fuelle era manual antes de la restauración, como bien se especifica en la información; actualmente se mantiene el tipo de fuelle original, en forma de cuña, pero la única diferencia es un ventilador que produce el aire, en lugar de necesitarse de un "manchador" o fuellero. En dicha restauración se restableció la trompetería exterior de fachada, que faltaba anteriormente. Mr. Chauvin, el organero encargado de la misma, ya había llevado a cabo la reforma de San Nicolás de Pamplona en 1989, y posteriormente restauraría el no menos interesante órgano de Uztárroz, con un resultado altamente satisfactorio. En esos años, Navarra fue una comunidad admirada en el mundo organístico español en el terreno de la reforma y restauración seria de órganos, y ejemplos como los mencionados, Santo Domingo en Pamplona, Sta. María de Tafalla o la Catedral de Tudela corroboran esta época brillante luego interrumpida.
En resumen, estamos ante un instrumento de indudable valor histórico y también artístico independiente de su antigüedad, ensalzado por los organistas que han venido a dar conciertos en el mismo, y que además cumple perfectamente el papel que le corresponde en las celebraciones que se llevan a cabo en la iglesia donde se ubica. Por ello nos podemos alegrar todos de que sea ya un bien protegido, puesto que ello supone la culminación de un proceso ejemplar en cómo se debe actuar con otros órganos de Navarra de gran interés que todavía permanecen en silencio y que tienen a buen seguro cosas muy interesantes que decir.
José Luis Echechipía París,organista, presidente de ANAO

Sobre la evacuación de un montañero
EN respuesta a la carta enviada a este periódico por los señores David Reta Ganuza e Iñaki Ruiz Egozkue, en la que se critica la tardanza del Protección Civil-Sos Navarra 112 en organizar el rescate de un montañero herido el pasado diez de febrero en el Pirineo oscense, quisiera, en primer lugar, mostrar mi más sincero agradecimiento a estos dos montañeros por la inestimable colaboración prestada durante todo el rescate y gracias a la cual pudo llevarse a cabo con éxito la evacuación por aire del montañero herido.
En segundo lugar, me gustaría rectificar en algunos puntos el relato que estos ejemplares montañeros hacen de lo sucedido y que demuestra que, lejos de tardar dos horas en la evacuación del herido, Protección Civil-Sos Navarra 112 dio respuesta a este incidente en menos de una hora, un espacio de tiempo que podemos considerar como bueno.
Resumiendo la carta de crítica publicada en este diario, los señores Reta y Ruiz afirman que Protección Civil-Sos Navarra 112 conoció el accidente con todo detalle a las 13.30 horas y que no se evacua al herido hasta las 15.45 horas, siendo necesario enviar al lugar de los hechos un segundo helicóptero con otro piloto distinto dada la incapacidad del primer helicóptero y piloto para atender este incidente.
En primer lugar, debo hacerles saber que Protección Civil-Sos Navarra 112 recibe la primera llamada, del propio accidentado, a las 13.29 horas, en la que no se aporta ninguna información concreta sobre dónde está (el herido habla, textualmente, "de entre Ezkaurre y Zuriza") o qué le pasa. A continuación, se recaba toda la información posible llamando al cámping de Zuriza (se confirma que un chico, solo, puede haber partido hacia esa zona, "a hacer esquí de fondo", dato que luego se conoce que no es cierto) y se devuelve la llamada al herido para ampliar datos y hacerle un seguimiento, pero no se puede establecer el contacto porque salta el buzón de voz de su teléfono móvil.
Entre tanto, se moviliza el helicóptero del Gobierno de Navarra y se le dota de un equipo médico.
A las 14.07 horas, se recibe una llamada de los señores Reta y Ruiz, que desde el lugar de los hechos confirman la existencia de un montañero herido y aportan los primeros datos aproximativos del lugar donde se encuentra ("entre Zuriza y la Peña Ezkaurre, hacia la Punta Abizondo, una loma entre hayedos"). En la llamada también afirman que es posible aterrizar en esa zona.
Gracias a esta llamada, se ordena el despegue del helicóptero medicalizado de rescate con destino al cámping de Zuriza (el aparato sale a las 14.10 horas) y se da aviso al Consorcio de Bomberos de Navarra para que ofrezca ayuda por tierra al helicóptero en la atención del herido (localizando el punto exacto donde se encuentra el herido a partir de la valiosa información aportada por los señores Reta y Ruiz, y un punto apropiado para que se pose el helicóptero).
A las 14.39 horas, los señores Reta y Ruiz ven cómo el helicóptero les sobrevuela y dan aviso de ello a Protección Civil-Sos Navarra 112. El piloto llega tres minutos más tarde, como estaba previsto, al cámping de Zuriza y contacta directamente, por teléfono, con los señores Reta y Ruiz. Los bomberos que colaboran en el rescate se percatan, teniendo en cuenta la ruta seguida por el helicóptero hasta Zuriza y la hora en la que produce la observación, de que el montañero herido y sus acompañantes están en la vertiente opuesta del lugar donde creen que están (en el lado aragonés del Pirineo). Inmediatamente vuelve a despegar el helicóptero del Gobierno de Navarra y llega en unos minutos hasta el lugar del accidente. Al contrario de lo que creían los señores Reta y Ruiz, es imposible posar el helicóptero en esa zona, arisca y montañosa, por lo que se ve necesario realizar una maniobra de rescate con grúa (que no exige posar el helicóptero en el suelo).
Por tanto, se da aviso de esta circunstancia a Protección Civil-Sos Navarra 112 y se pide la colaboración del Grupo de Rescate en Montaña (Greim) de la Guardia Civil, con base en Roncal. Dadas las nuevas necesidades, el helicóptero deja al equipo médico en el cámping de Zuriza y a las 15 horas sale con destino a Roncal para recoger al Greim de Guardia Civil. A las 15.23 horas, el mismo helicóptero con el mismo piloto abandona Roncal y hace efectivo el rescate con grúa a las 15.35 horas. Tras una primera atención médica en el cámping de Zuriza a cargo del equipo que esperaba allí, se ordena la hospitalización del herido, cosa que se hace realidad cuatro minutos antes de las 16 horas.
Por tanto, obsérvese que el dispositivo de evacuación se alerta tan pronto como se recibe la primera llamada (a las 13.29 horas), se pone en marcha cuando la información de primera mano permite hacerlo (14.07 horas), se replantea una vez que a las 14.39 horas se consigue dar con la posición exacta del herido y se recaban nuevos datos y el rescate se lleva a cabo, finalmente, a las 15.35 horas (entre las 14.39 y las 15.35 horas media menos de una hora).
Respondiendo a las preguntas finales que plantean en su escrito de protesta y que quedan aún por contestar, permítanme añadir que la movilización de medios y personas que se realizó desde Protección Civil-Sos Navarra 112 fue acorde con la información inicial recibida y que hubo de ser modificada porque así lo pidieron los datos que se fueron recabando en los minutos siguientes, gracias a la inestimable colaboración de los señores Reta y Ruiz.
Y finalizo, aprovechando la pregunta con la que cierran su escrito (¿puedo confiar en ir a los Pirineos la próxima semana?), aconsejando a todos los montañeros que cada fin de semana se acercan al Pirineo Navarro a que salgan al monte acompañados y equipados debidamente, en primer lugar por su propia seguridad, y sobre todo para evitar el uso de unos recursos que pueden ser en otros accidentes menos previsibles y evitables que el que aconteció ese domingo a una persona que salió al monte sola y sin el debido equipamiento.Alfredo González Echarren, director general de Interior del Gobierno de Navarra

La lamentable situación de las bibliotecas públicas en Navarra
HACE apenas mes y medio, en diciembre de 2001, se presentó la obra "Las bibliotecas públicas en España: Una realidad abierta". La publicación de este estudio se incluye entre las medidas puestas en marcha en el marco del Plan de Fomento de la Lectura y el Plan de Impulso de las Bibliotecas Públicas Españolas promovido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. La obra se encargó porque se quería disponer de un análisis profundo de la situación de las bibliotecas públicas españolas, así como del alcance e impacto social de sus servicios y de la imagen que tienen de ellas los ciudadanos. Y efectivamente, nos encontramos ante el estudio más riguroso, más completo y con datos más actualizados de los que se pueden consultar en estos momentos sobre la materia y su lectura debería ser obligatoria para quien quiera conocer con honestidad cómo están las bibliotecas públicas en Navarra en comparación con otras comunidades autónomas.
Ahora ya no se trata de denunciar una vez más el hecho de que haya que buscar con verdadero interés para encontrar en una capital de provincia una biblioteca central a la altura (o a la bajura) de nuestra Biblioteca General, donde los libros siguen custodiados bajo llave; o de volver a llamar la atención sobre el hecho de que ya sólo las comunidades insulares (y Navarra lo es, y de qué manera, por vocación) no hayamos legislado absolutamente nada sobre bibliotecas públicas, lo cual no tendría demasiada importancia si no fuera porque revela el grado de desinterés que han mostrado todos los políticos de la democracia en Navarra en este asunto. Lo novedoso, a la vista de los datos hechos públicos en el informe que venimos comentando, es que la Red de Bibliotecas, de la que hasta hace poco nos sentíamos orgullosos, se ha quedado también muy rezagada.
Lejos de los discursos triunfalistas con los que nos han ido regalando los oídos los sucesivos consejeros de Educación y Cultura ("Navarra tiene una Red de Bibliotecas modélicas", decía Javier Marcotegui y sigue repitiéndolo Jesús Laguna como un eco cada vez que tiene ocasión), la realidad, la tozuda realidad es muy diferente. El informe nos deja muy mal parados en todos los indicadores que en estos momentos expresan el grado de modernización de las bibliotecas. Somos los últimos o casi los últimos en el nivel de automatización de los procesos bibliotecarios, en presencia de medios audiovisuales en las colecciones, en número de horas de apertura al público, en número de personal que atiende las bibliotecas.
Todo esto queda suficientemente claro en los gráficos y cuadros que se adjuntan.
Para terminar con algo que es anecdótico pero revelador al mismo tiempo: cuando se habla del personal en un momento del informe se afirma: "Especialmente en la administración local, los bibliotecarios ocupan un cargo cuyo perfil profesional y categoría laboral encuentran múltiples variantes y son calificados indistintamente como bibliotecarios, director de biblioteca, auxiliar de biblioteca e incluso el viejo término de encargado de biblioteca, verdadero saco roto en el que ha cabido y cabe casi de todo".
En Navarra, y en coherencia con esa imagen de estancamiento que nuestra red se empeña en seguir dando, a los bibliotecarios se les sigue calificando precisamente con el "viejo término" de encargado de biblioteca. Sin comentarios.Nuria Moracho Pérez, Jesús Arana Palacios, Beatriz Cantero Saiz, Ana Tere Artigas Begue, José Antonio Gómez Manrique, José Ignacio Etchegaray Auzmendi y Teresa Iturgaiz Sainzen representación de los trabajadores de la Red de Bibliotecas Públicas de Navarra



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