PALABRAS QUE ACOMPAÑAN

 

Hoy es martes. Como todas las semanas, María y Paula irán al Complejo Hospitalario de Navarra, a pasar la mañana con los enfermos de cáncer que acuden al hospital de día a recibir su tratamiento de quimioterapia.

Ambas, son parte del proyecto de biblioterapia, “Palabras que acompañan” de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Navarra, cuyo objetivo es acercar el poder terapéutico de la palabra escrita a los pacientes oncológicos.

Cada semana acuden puntuales a su cita en el hospital dispuestas a acompañar a los pacientes en este complicado viaje que es su enfermedad. A través de la biblioteca móvil, visitan y acompañan a los pacientes que se encuentran en los diferentes box de tratamiento. Su labor es apoyarles, hacerles compañía, conversar con ellos o simplemente escucharles.

Las historias que se encuentran cada día los voluntarios de la AECC son siempre una lección de vida: cada rato con un paciente es una inyección moral que te obliga a ser consciente de la necesidad de aprovechar el aquí y el ahora. Porque mañana no se sabe qué pasará. “Yo me levanto todos los días y doy gracias porque hace sol, porque lo estoy viendo, porque veo las nubes. Y digo ‘gracias por un día más’. Explica Paula.

No obstante, no todas las jornadas son fáciles. “Los días que llego al hospital y me entero de que un paciente ha fallecido es muy duro, porque lo has tratado y lo pasas fatal”, explica María. En cualquier caso, el balance para ella siempre es positivo: “Los pacientes te dan muchísimo más de lo que tú les das. Todos los días salgo con el corazón lleno de todo lo que los pacientes me cuentan”, explica.

Para saber cómo actuar en los momentos difíciles, la formación es clave. Para poder ser voluntarios, en la AECC de Navarra les damos a todos un curso previo para que puedan sentirse seguros en su trabajo y transmitan correctamente el mensaje de la asociación. “Nos forman muy bien”, dice Paula. Y eso se nota. Es algo que se ve, cuando les observas interactuar con los pacientes y ves cómo encuentran la palabra correcta, la frase de aliento en el momento preciso, el gesto que acaricia la mano cuando no hay mucho más que decir.

Se requiere mucha fortaleza, empatía y generosidad para acompañar y situarse al lado del paciente de cáncer y sus familiares en un momento de gran impacto emocional y vulnerabilidad.

Se requieren acciones pequeñas, acciones grandes, mucha entrega, mucha perseverancia y tesón para hacer que la AECC siga siendo un proyecto viable, sostenible y un recurso imprescindible para incrementar cada año la financiación de la investigación en cáncer. Por eso la labor desinteresada y comprometida de nuestros voluntarios, columna vertebral de nuestra asociación, sirve de ejemplo y motiva a muchas personas a unirse a la AECC para participar en nuestro gran proyecto.

A través de estar líneas les queremos dar las gracias de todo corazón por seguir contribuyendo a la construcción de un mundo más saludable y humano y por sentirse orgullosos de su actividad voluntaria y de los valores que nos caracterizan: La ayuda, la unidad, la profesionalidad, el dinamismo, la trasparencia y la independencia.

Sí tú que estas al otro lado de la pantalla quieres poner tu granito de arena como voluntario en la lucha contra esta enfermedad, te estamos esperamos.

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¡Hasta pronto!

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