Un café con el escritor Javier Sierra

Se ha quedado una tarde perfecta para tomar un café con Javier Sierra, flamante Premio Planeta 2017. Lejos de hacer de él un divo o un escritor inalcanzable, a Javier los premios no han hecho más que convertirlo en una persona más amable, más cercana e interesante y es un lujo poder compartir hoy un café con él y con un grupo de lectores que no se han dejado amedrentar por el frío y la lluvia de Pamplona. Así que, aquí estamos, dispuestos a dejarnos llevar por la energía y por la capacidad de oratoria del escritor hasta arder en ese fuego invisible que da título a su última novela.

A Javier Sierra la llama de ese fuego que le impulsa a escribir, indagar, investigar y novelar se le encendió por vez primera cuando era un niño. Y desde entonces no ha parado de alumbrar y de iluminar todo lo que toca, convirtiéndose en un rey Midas de la literatura hasta el punto de llegar a ser uno de los pocos escritores españoles que ha visto sus títulos en la lista de los libros más vendidos en Estados Unidos.

Es una suerte tener ocasión de poder conocerle un poco más de cerca y disfrutar de la oportunidad que nos da MUNDO DN y el Club de Lectura de Diario de Navarra de tomarnos este café en petit comité con él. Nos hemos citado en La Galea, la cafetería del Hotel Pompaelo, en el corazón de la ciudad, y en este espacio acogedor y cálido, iluminados por la luz de lluvia que a través de las cristaleras desdibuja la fachada de la Casa Consistorial de Pamplona, Javier Sierra nos habla de su infancia: “Me recuerdo ya de niño leyendo, escribiendo mis primeras crónicas e indagando acerca de mil temas. Mi madre, gran lectora, fue una magnífica influencia para mí. Ella decidió sacarse unas oposiciones a Hacienda cuando yo tendría unos 8 ó 9 años y recuerdo especialmente una época en que tuvo que realizar un trabajo para el Catastro de Teruel, días en que yo le acompañaba y me pasaba horas trasteando por allí, escribiendo como veía hacer a mi madre e imprimiendo papeles y haciendo fotocopias de un boletín que yo mismo escribía a modo de periodista incipiente“.

De aquellos barros estos lodos y Javier Sierra no solo se convirtió en periodista tras dejar Teruel e ir a estudiar a Madrid sino que enseguida buscó nuevos caminos que lograran ser un incentivo para él: “No es que no me gustara el periodismo, sino que llegó un momento en que las tareas ortodoxas de la profesión me aburrían. Yo ya había comenzado a hacer prácticas periodísticas en ABC cuando estudiaba bachillerato, así que, al terminar la carrera me empezaron a interesar todos aquellos temas que podían suponerme un reto o un misterio que investigar y descubrir. Fue así como mi destino se cruzó con la literatura“.

La vida es un relato, asegura Javier mientras firma ejemplares de su último libro ‘El fuego invisible‘ y alterna el café con las pastas. “En el fondo, se trata de ir a buscar lo que hay detrás de una suceso, de un acto político, de un texto sagrado como la Torá, de un mito, como el Santo Grial o cualquiera de los grandes acontecimientos que cimentan nuestra civilización. Pero esa búsqueda debería ir acompañada de silencio. El silencio necesario para poder escuchar el interior. Todo está dentro de nosotros, eso lo sabían bien los clásicos y en ese legado deberíamos reflejarnos cuando intentamos entender lo que nos rodea. Vivimos tan rodeados de ruido que necesitamos aprender de nuevo a aislarnos y buscar la verdad en nuestro interior“.

El mundo clásico, los grandes filósofos de la historia como Platón o Parménides y el amor por los lugares donde se iniciaron las grandes civilizaciones de la Antigüedad. Son algunas de las claves de la obra y la vida de Javier Sierra. “Porque al final ambos entornos terminan encontrándose –cuenta a los lectores asistentes al café literario. Algunos de los grandes viajes que he realizado en mi vida han sido semilla para mis novelas. Y a la inversa, la escritura y la búsqueda de material para mis libros me ha dado la oportunidad de viajar a lugares increíbles y de estudiar y conocer temas que siempre había deseado poder investigar“.  Así le ha ocurrido con el legado de Parménides que vertebra su último libro así como la búsqueda del Santo Grial, entendido como metáfora de luz o resplandor que “ilumina la existencia“.

¿Qué ilumina la existencia de alguien como Javier Sierra? ¿El trabajo, el éxito, la escritura, los premios…? “Mucho más sencillo que todo eso: es la capacidad de seguir asombrándome ante un misterio, el reto, la búsqueda curiosa... y más allá de todo eso, en el fondo, los que iluminan mi existencia de verdad son mis hijos“.

Javier Sierra tiene dos hijos de 9 y 11 años que son su inspiración y se han convertido  en sus ayudantes y colaboradores. De hecho, ellos han sido pieza fundamental para buscar pistas en los últimos viajes que ha realizado el escritor y que han originado la novela ganadora del Premio Planeta 2017. Incluso su hijo Martín encarna al Javier niño en la serie de televisión ‘Otros mundos’ que se emite estos días en Movistar+ a través del canal#0. “Ellos me conectan con el presente al involucrarlos en mis investigaciones y mis proyectos, me vinculan con el futuro encarnada en su ilusión y me unen también al niño que fui al ser capaz de revivirlo a través de su inocencia, su mirada y su capacidad de entusiasmo“.

No sabemos casi nada. Esa es una certeza que pone Javier Sierra encima de la mesa. Y lo dice alguien que lleva toda su vida investigando y que ha estudiado buena parte de los mitos, secretos, enigmas y episodios de la historia de la humanidad a lo largo de décadas. “La cuestión es de donde proviene nuestra carencia de conocimiento. Si ese ‘no saber’ es algo que no comprendes, lo que supone un misterio; o si es algo que se nos escapa, más relacionado con lo trascendente, como un milagro; o bien si es un enigma o un secreto, algo mucho más mundano y relacionado con lo humano“, explica el escritor.

Y del no saber, de las lagunas de conocimiento que plantea la vida surgen las oportunidades de aprendizaje y la capacidad de seguir avanzando tanto desde el punto de vista colectivo como desde el individual. “Fue así precisamente como surgió mi primera novela hace ya 20 años“, se sincera ante los lectores.

¿Cómo fue?, le preguntamos. “Fue siguiendo un misterio y un milagro como yo me convertí en novelista. Cuando tenía 18 años trabajaba como redactor en la revista ‘Año 0’. Por aquel entonces era el redactor más joven y me gustaba salir a la calle a buscar la noticia. En una ocasión escribí un artículo sobre teletransportación que hacía referencia a una monja que había vivido en el siglo XVII y a la que le atribuían el don de la bilocación ya que había pruebas que la situaban a la vez en España y en Nuevo México. Por esos días, en un viaje de trabajo me encontraba recorriendo la provincia de Soria y me perdí en el pueblo de Ágreda sin que aparentemente esto tuviera ninguna relación con el tema anterior. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, dando vueltas por la localidad, terminé de frente ante la puerta de un convento donde se podía leer “A la venerable madre Águeda“. ¡Era la misma monja sobre la que yo había escrito! Sentí tanta curiosidad que quise indagar y llamé a la puerta del convento donde supe que la monja había sido la fundadora de aquella congregación. Había sido una monja cultísima, asesora del rey Felipe IV a la que aún conservaban en estado incorrupto en el interior del convento. Salí de allí impactado pero aquello no había terminado ya que, al llegar a Madrid, al poco tiempo fui enviado a cubrir informativamente un congreso internacional de ufología que iba a tener lugar en los Estados Unidos. ¿Podéis imaginar dónde? En Nuevo México, precisamente el lugar donde Santa Águeda se había aparecido. Entendí todo aquello como una señal y así fue como escribí en 1998 mi primera novela, ‘La dama azul’. El libro llegó incluso a ser leído por algún gobernador de aquel estado norteamericano y aún guardo el tarjetón que me envió para felicitarme por la novela“.

Nos hemos quedado boquiabiertos al escuchar la historia. “Una historia que no conoce mucha gente pero que explica bastante bien de dónde viene mi pasión por la investigación y por la escritura“. Es posible que, incluso, explique un poco quién es Javier Sierra y por qué estar con él es como vivir un relato o como beberse una historia o como rozar con la punta de los dedos esa magia que desconocemos y que alienta la existencia. Gracias, Javier.

 

 

 

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