La herencia de las brujas

Quedan pocos lugares donde aún se pueda sentir la fuerza del mundo antiguo y donde permanezcan casi intactos los ecos del tiempo y de las gentes que nos precedieron. Uno de esos espacios está en el norte de Navarra, en la localidad de Zugarramurdi. La cueva que lleva el mismo nombre y que ha dado fama a esta localidad sigue conservando un poder telúrico que ya reconocieron los habitantes de ese lugar hace siglos. Se acerca la noche de San Juan y tengo la mejor guía para revisitar la cueva. Nos acompaña la escritora especializada en mitología vasca, Bakarne Atxukarro Estomba.

Bakarne es periodista y sin embargo, su pasión siempre ha sido la escritura. De ahí que se pueda entender el torbellino que se desató en su vida a partir del momento en que en 2014 publicó -en colaboración con Izaskun Zubialde para los textos en euskera, y de Asun Egurza, para las ilustraciones- los volúmenes titulados Cuentos de mitología vasca para niños: Recopilación de cuentos clásicos para niños – Euskal Mitologia. Haurrentzako ipuinak: Euskaldun ipuin herrikoien bilduma. 

Al principio se publicó en versión digital y luego en papel de la mano de la editorial Denoartean. Las autoras lo editaron por su cuenta y en primer lugar lo publicaron en Amazon. La expectativa que tenían ambas era una gran incógnita. Pero las dudas se despejaron de un manotazo cuando lograron 12.000 visitas en tan solo tres días. El libro tuvo descargas desde Chile, México, Estados Unidos y Alemania o Asturias, Granada y La Rioja.

Tras este proyecto, se gestó Mitología vasca. Cuentos infantiles Euskal mitologia haurrei kontatua (Editorial Txalaparta, 2015) con ilustraciones de Aitziber Alonso. Y desde entonces, Bakarne no ha parado de escribir y de publicar cuentos y libros acerca del apasionante mundo de la mitología vasca.

Esta tarde le pido que me acompañe a enseñar la cueva de Zugarramurdi y a hablarles de los misterios que ahí se guardan a un grupo de estudiantes norteamericanos de Baylor School Chattanooga (TN) que están de viaje de estudios en Navarra. Ellos no saben mucho de este lugar pero, nada más adentrarnos en su interior, quedan fascinados por la belleza natural y la intensa energía que se respira en ese espacio. Me limito a observar, oír su conversación y tomar nota de todo. Escuchar a Bakarne es como viajar en el tiempo y sumergirse de una forma sutil y profunda en la sabiduría ancestral de esta tierra.

¿Cuál es la historia de este lugar?

La cueva de Zugarramurdi siempre se ha utilizado para refugio de ganado. Los habitantes de este entorno siempre la han tenido integrada en su día y siempre la han visitado y utilizado.
Y entre las gentes que la utilizaban también estaban las que encontraban en ella el lugar perfecto para juntarse y disfrutar de sus fiestas. Eso ha ocurrido desde tiempos muy lejanos y eso es precisamente lo que estigmatizó a la localidad y a sus cuevas a principios del siglo XVII, ya que esas fiestas se catalogaron de akelarres y a sus protagonistas de brujas y/o seguidores del demonio. Hubo un auto de fe en Logroño en el que se culpó a muchos habitantes de Zugarramurdi y a algunos incluso se les condenó a la hoguera. Toda aquel proceso marcó no sólo a los inculpados, sino a sus familias que durante generaciones se vieron sumidas en la más absoluta miseria. El pueblo se convirtió en maldito y también sus cuevas a las que se relacionó directamente con la brujería y con el diablo.

¿Qué es lo que la mitología vasca nos cuenta a través de historias y creencias ancestrales?

La mitología no es más que la explicación que daban nuestros antepasados al mundo que les rodeaba. Son respuestas, lecciones y consejos. Debajo de cada cuento, de cada leyenda se leen entre líneas muchos valores y hay oculta una sabiduría que les ayudaba entonces y aún nos ayuda a nosotros ahora a afrontar las vicisitudes de la vida. El respeto a la naturaleza, el amor a nuestros mayores, el solsticio de invierno, el solsticio de verano, los peligros de la noche, por qué los últimos días de marzo y primeros de abril son tan inestables a nivel de climatología, el mar como ventana al mundo, la envidia como mal consejera… todo eso encontramos en la mitología. Es una gran guía para la vida.

¿Cuándo comenzaste tú a interesarte por la mitología vasca?

En casa siempre se ha utilizado la mitología para darnos lecciones de vida, así que forma parte de mí y de mi educación. Cuando pecaba de fanfarronería me decían que no fuera “hamalau” y cuando me ponía pesada porque quería salir a la noche me recordaban que “Gaueko” andaba acechando. Olentzero nunca entró en mi casa porque era un borracho gordinflón (entre risas) y cuando “me portaba mal” me contaban que a Mari se la llevó un rayo. Siempre supe que la cara de la luna era la cara de Piarres que un día se atrevió a rebelarse contra lo inevitable y que Martin Txiki le robó a Basajaun el trigo y la receta del pan. Los “Etxejaunas” venían a comer castañas asadas la noche del 2 de noviembre e íbamos al monte con una moneda en el bolsillo no fuera que escucháramos al Kuku…

¿Por qué se temía tanto a las brujas y quienes eran en realidad?

Las brujas eran mujeres que tenían grandes conocimientos acerca de hierbas medicinales y pociones curativas. En muchas ocasiones se convertían también en parteras que ayudaban a nacer a los niños del pueblo. De hecho la palabra sorgina (bruja en euskera) significa literalmente la que crea, la que hace. Por lo tanto nuestras brujas nunca fueron las mujeres feas de verruga en la nariz que surcaban los cielos, aunque bien es verdad que en relatos antiguos y, a causa de la influencia de otras culturas, sobre todo europeas, también se les dibuja así.

¿Y cuándo comenzaste a escribir y por qué?

Cuando fui madre. A mis hijos les contaba los cuentos de siempre: “El gato con botas”, “Pulgarcito”, etc. Pero echaba de menos todos aquellos cuentos que a mí me habían contado de pequeña, todas aquellas historias que me contaron mis abuelos y que a su vez a ellos se los habían contado los suyos. Busqué en las librerías pero no encontré lo que buscaba así que me puse a escribir. Recuperé aquello que tenía en la memoria y lo volqué al papel, intentando utilizar un lenguaje que entendieran mis niños. Y en ese proceso me encontré con otras dos madres que se contagiaron de mi “locura”. Por un lado, Izaskun Zubialde, profesora de primaria, y por el otro, Asun Egurza, periodista experta en cuentoterapia. Entre las tres conseguimos hacer un trabajo muy bonito con el que disfrutamos a lo grande y que a nuestros peques les encantó. Nuestro objetivo ya estaba cumplido. Luego vinieron las 12.000 descargas en Amazon, las 4 ediciones del primer libro y las dos del segundo, las traducciones al inglés y al francés, Montevideo, Bruselas, el convenio con la universidad de Reno… La verdad es que está siendo una experiencia maravillosa que nos está regalando muchos momentos mágicos.

¿Cuáles son tus personajes y leyendas favoritas y por qué?

Uf, contestar a esta pregunta es difícil. Es como cuando a un niño se le pregunta si quiere más a su madre o a su padre… Todos y todas son importantes para mí porque cada uno y cada una lleva una parte de mí. Date cuenta que en realidad estamos ante las historias de siempre que están contadas de diferente manera, y en esa manera es donde yo he puesto un trocito de mi alma.

En las cuevas de Zugarramurdi, ¿qué símbolos encontramos?

Todos los que queramos encontrar. Si nos ceñimos a la brujería podemos hablar de akelarres, de Akerbeltz, de las sorginas, de las belagiles…
Si nos fijamos en la cueva podemos referirnos al fuego y a su poder purificador, al río que nos evoca la presencia de las lamias…
Si tomamos de referencia el entorno encontramos el sol y su poder (Lauburu), la ekhilore en los quicios de las puertas, el zozomikote de marzo, la cara de Piarres en las noches de luna llena, el musgo que ya no habla, Amalurra, Sugaar…
Y es que la mitología puede impregnar cada rincón de nuestro mundo y nuestra vida.

¿Qué conexiones hay entre esta mitología y los personajes de las leyendas de Estados Unidos?

Teniendo en cuenta que las leyendas y muchas costumbres de EEUU provienen de Europa, encontramos muchas similitudes.
Ellos tienen un personaje navideño que les entrega regalos, igual que nosotros, que en realidad representa el solsticio de invierno, la transición a una nueva estación.
Lo mismo ocurre con Halloween. Ellos son unos profesionales del marketing y ahora muchos creen que la calabaza con la vela dentro en la víspera de Todos los Santos proviene de América. Pero no es así. En realidad estamos ante una costumbre celta que venía a celebrar otra transición, la del final del otoño y el principio del frío invierno. En esa fecha (que en realidad para los celtas significaba el comienzo del año) se hacía acopio de los productos de la tierra: castañas, avellanas, calabazas, etc. para llenar la despensa y tener provisiones para afrontar el duro invierno. En vista de que en ese invierno las posibilidades de reunirse con familiares y vecinos de la misma localidad y de otras cercanas iban a ser mínimas, se hacían reuniones en las plazas, por lo general alrededor del fuego (siempre purificador) y los niños iban de casa en casa pidiendo más castañas y frutos. En los caminos oscuros también se colocaban pequeñas calabazas adornadas con velas en su interior que servían para indicar el camino a los malos espíritus para que se marcharan y no volvieran.
También encontramos tanto en América como aquí el sol como un ser poderoso. Eso nos viene a nosotros desde los tiempos de los egipcios (recordemos que su dios era Ra, el dios del Sol) pero los indios americanos y algunos pueblos de Centroamérica y Sudamérica también contaban con símbolos que evocaban este elemento y su poder.
Hay muchos más ejemplos. Y es que todos los pueblos de todos los tiempos han tenido las mismas inquietudes, preguntas e inquietudes que han intentado resolver de una manera u otra, llegando muchas veces a las mismas conclusiones. Por eso encontramos símbolos y ritos tan parecidos en lugares tan dispares, porque en realidad estamos hablando siempre de lo mismo de una manera diferente.

Bakarne, una cosa más: ¿Qué es lo que más disfrutas del proceso de escribir tus libros?

Mis hijos. Ellos son mi inspiración. En realidad son ellos la razón por la que me enfrento a la página en blanco. Eso me hace sentirme muy cerca de ellos y eso le da sentido a todo lo que hago.

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Una respuesta a La herencia de las brujas

  1. Joaquín dijo:

    Maravilloso Post! Por TODOOO 👏👏👏

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