El arte de VivirVivir

Me gustan las personas que me enseñan algo bueno o que me hacen ser mejor. Me gustan porque son como faros dando luz y sentido a diestro y siniestro, en medio de la travesía cotidiana. Teresa Iribarnegaray es una de esas personas. Es inspiradora y excepcional en muchos sentidos. Sin ir más lejos, lleva más de veinticinco años dedicando su vida a acompañar a otras personas. Las acompaña en la importante tarea de encontrarse consigo mismas, con los demás y con Dios, y lo hace “no sólo para que vivan con menos tensiones, para que se quieran más o afronten mejor sus problemas, sino con la voluntad de que crezcan, que se desplieguen, que se encuentren a sí mismas“. Estas últimas semanas ha comenzado a acompañar también a través de una página web y de un blog que tiene un título cargado de intención con su llamamiento a Vivir con mayúsculas y de una forma completa. 

1- Un blog para la vida, ¿qué vamos a encontrar en él?

Mi blog se llama VivirVivir (vivirvivir.com) y con eso ya empiezo a decirte qué vamos a encontrar en él: quiere ser un espacio en el que hablemos de esa vida personal que cada uno tenemos, esa vida que a menudo no está en primer plano porque el primer plano viene ocupado por otras cosas (urgencias, temores, incertidumbres, planes, la necesidad de preservar la imagen o el qué dirán…). A menudo vivimos de un guión que no es el nuestro, y yo quiero, puesto que es lo que sé hacer, dar pautas para poner en primer plano la llamada a hacer algo bueno con la propia vida, ese Vivir que nos hace sentir vivos y vivas.

2- ¿Con qué vocación nace tu nuevo espacio en la red?

Nace con vocación de acompañar y de despertar a la necesidad de acompañar. Muchas veces, sólo con que pudiéramos hablar de lo que nos pesa o nos duele, de lo que no sabemos cómo vivir, veríamos las cosas distinto. El acompañamiento tiene esta voluntad de caminar junto a cada persona, a cada grupo, para ser esa mirada crítica, o compasiva, o urgente o apaciguadora, según los casos, que recuerda esta llamada a Vivir que somos.

Por eso, en el blog hablo de acompañamiento, ofrezco acompañamiento gratuito, recursos para acompañar a otros, así como un curso para aprender esto de acompañar, tanto para quien desea únicamente estar al lado de otras personas de modo lúcido (profesores, médicos, padres, compañeros de trabajo, cuidadores, amigos…) como para quienes desean ponerse a fondo con este tema y empezar, o seguir, acompañando a otras personas de modo sistemático.

3- Un blog como herramienta para llegar a las personas que más lo necesitan. Pero esto tan solo es un formato nuevo para ti, puesto que el acompañamiento es algo que llevas haciendo mucho tiempo de una forma más directa. ¿qué es el acompañamiento para ti?

Para mí el acompañamiento es un modo de caminar junto a otra persona (también vale para los grupos, como he dicho antes, pero esto en mí es más secundario), estar a su lado en el camino de su vida. Apoyarla, empujarla, sostenerla, llorar con ella, impulsar, urgir, creer en, sacar a la luz… lo que la persona lleva dentro, siempre en su favor.

4- ¿De dónde te nació esta vocación?

Esta vocación, como pasa tantas veces, me nació viviendo. Yo no había pensado en esto nunca, pero me ha venido dado, y he ido descubriendo ahí mi lugar, el lugar donde yo podía dar y recibir vida. Creo que las capacidades, los dones que cada cual tiene son un modo concreto de amar en la vida.

Para mí ha habido dos experiencias que han sido fuertes en lo que se refiere al acompañamiento. La primera, la experiencia vivida desde muy pequeña de tener que escuchar para contener (como sabía, como podía), los dolores y angustias de una persona muy cercana. La otra experiencia, viene en otra dirección: en una situación grave, la más fuerte de mi vida, la persona que me acompañaba entonces ignoró mi dolor, mi necesidad, mi angustia… eso hizo nacer en mí una promesa: en lo que pueda, intentaré que esto no le pase a nadie más.

5- De todas las personas a las que has acompañado, ¿qué has aprendido?

Para mí, el acompañamiento es vida. Es una relación real, y por eso, tiene muchos rostros, muchas formas, muchas experiencias… como en la vida, aprendes todo el rato. Podría decir tantas cosas de esas que aprendes en la vida… pero quizá una de las más importantes, si no la mayor, es el privilegio de ser invitada al interior de una persona, a sus deseos o temores más profundos, y descubrir ahí tanta libertad, o tanto sufrimiento, o generosidad, o alegría… tanta vida, digerida o sin digerir. Eso, y la admiración por algunas personas que son realmente grandes. Además, desde fuera no se suele ver.

6- ¿Por qué estamos tan necesitados los seres humanos?

Porque somos esencialmente limitados. Lo somos, y eso hace que nuestra situación sea de permanente necesidad. Nos cuesta muchísimo, quizá toda la vida, asumir nuestra limitación. Creo que mientras uno no se asienta en esa verdad básica de aceptar la propia limitación (que hay que aprender a vivir integrada en el reconocimiento de la propia riqueza), nuestros planteamientos vitales están mal fundamentados.

7- ¿Qué necesitamos, cuáles son nuestras carencias principales?

La principal carencia es de amor, de amor del bueno, del que da vida. Pero no podemos olvidar las carencias básicas, de alimento, de trabajo, de justicia, de oportunidades… cuando falta lo básico, la vida se hace muy difícil. En nuestra sociedad occidental, a mí se me hace muy acuciante la carencia de sentido que padecen muchas personas (que va directamente al tema del acompañamiento) y la carencia de un tú para el que significar: hay mucha soledad entre nosotros.

8- ¿Y los males de nuestra época, cuáles son?

Yo solo sé decirte mi perspectiva, no más, pero te diré los que yo veo. ¡Hay tantos!… algunos vienen relacionados con lo que te decía en la pregunta anterior. A mí me estremece especialmente nuestra insolidaridad con tanta situación precaria que vemos cada día, el que cerremos los ojos ante la situación de los refugiados, nuestra dureza para poner muros y condiciones inhumanas a gentes que solo buscan vivir… creo que en Occidente la ceguera es mayor. Nos importa más de lo que corresponde defender estos bienes tangibles que son nuestra pobre barrera para defendernos de la precariedad, y eso nos ha inoculado un miedo atroz a esos otros seres humanos a los que hemos dejado de ver como personas y se nos representan como amenaza. Hay mucha ceguera, mucha deshumanización en nuestros modos de actuar y de consentir en lo que está sucediendo. Este modo desnortado de mirar nos altera las jerarquías, ponemos por encima lo que solo es medio y no fin, y así la vida va mal: se nota en que sufrimos muchísimo, nos preocupamos o nos alteramos muchísimo por cosas que no importan, y las que importan no las vemos, o no las sabemos abordar.

Quizá, por terminar, hay un mal que me estremece sobre todos los demás, y es el poder que el mal tiene sobre nosotros al hacernos creer que no hay esperanza, que no se puede luchar contra el mal, que tiene la última palabra. Si el mal lo cubre todo, el corazón se llena de desesperanza y la vida se convierte en un “sálvese quien pueda”.

9- ¿De dónde sacas tanta fuerza y tanta luz para servir de faro y de amarre a tantas personas?

Sin duda, la fuerza y la luz me las da Dios. Ya sé que esto suena un poco “de otro mundo” porque, ¿cómo notas que es Dios el que te da la fuerza, o la luz? No sé cómo lo notas, porque estas cosas no se pueden explicar, pero lo notas, tanto si estás pensando en ello como cuando no te lo imaginarías, y de las formas más sorprendentes. Suena extraño, pero es más real que todo lo que vemos y oímos. Y lo que es mejor, me sé acompañada por Dios, sostenida, iluminada, amada… de quien más he aprendido a acompañar es de Dios, que me acompaña cada día y me muestra cómo acompaña a otr@s, cómo nos acompaña a todos.

10- ¿Cómo es tu día a día, Teresa?

Empezaría por decirte: “¡muy bonito!”. Soy muy afortunada porque me gustan mucho todas las cosas que hago. Algunas me gustaban ya, he aprendido a disfrutar de otras, a ver cuánto de hermoso hay en nuestra vida. También hay cosas que me cuestan más, pero procuro vivir desde esta gratitud que lo embellece todo.

Por lo demás… dedico bastantes horas cada día al acompañamiento, tanto presencial como por escrito, o por teléfono; preparo cursos, ahora este blog nuevo, doy cursos, retiros, y también cocino, limpio mi casa, leo con muchas ganas de aprender, me alegro cada día con este marido que tengo, me relaciono con muchas personas (hermanas, amig@s, acompañamiento), disfruto de lo pequeño, llevo a muchas personas en el corazón, vivo con Dios… ya te digo, ¡una vida muy bonita!

 

 

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Una respuesta a El arte de VivirVivir

  1. María Pilar Sáez de Albéniz Arregui dijo:

    Hola, buenos días. Hoy he comenzado el día diciéndole a Teresa que es bendición en mi vida y ahora me la encuentro aquí !Qué bien! Ella es uno de los mejores regalos que jamás hubiera podido soñar porque es par mi caricia continua y amorosa de Dios. Doy fe de su entrega y de su amor. Podríamos decir que Teresa también es una arqueóloga del alma, que se acerca a tierra sagrada para desenterrar los sufrimientos y hacer relucir todo los dones que el Señor ha depositado en nosotros, para que así nos reconozcamos y reconozcamos al otro. Y junto a ella ese marido suyo, Iñaki, en consonancia, filósofo y sobre todo, maestro. Vosotros ya lo sabéis, que os quiero y os querré hasta la Eternidad. Y a ti, admirada Belén, enhorabuena por atreverte a ser tan tú en este mundo de cortesías, por dejar en cada entrevista lo mejor de ti y del ser humano. Hoy, con más motivos, es un día feliz. Miles de besos, preciosas mujeres, porque embellecéis el mundo.
    Pilar

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