Vacaciones, hijos y ex pareja: ¿Podremos planificarlas sin problemas?

Llegan las vacaciones de verano y con ellas los problemas entre exparejas que tienen que ponerse de acuerdo y planificar el tiempo de descanso. Los convenios reguladores, recogen unas premisas generales acerca de cómo tienen que organizarse los padres, pero no pueden recoger toda la casuística de situaciones o cambios que se dan en circunstancias personales y laborales de los padres, por lo que en la mayoría de los casos, no queda más remedio que hablar de este asunto, negociar y si es posible llegar a un acuerdo.

Tienen que encontrar una manera de organizar y compatibilizar actividades de padres, actividades de hijos, vacaciones escolares, vacaciones laborales, etc…….¡¡Muchos factores a conjugar!!, lo que requiere unos niveles de dialogo y colaboración que han perdido, y ahora no son capaces de recuperar.

Como decimos, hay un acuerdo de mínimos, aquello que en su día quedó recogido en el convenio regulador, pero está claro que hoy no les sirve. Las edades de los niños, las aficiones, los intereses de todos pueden haber cambiado. Tal vez los menores van al extranjero en el tiempo de uno de los progenitores, y es quien que reclama cambios en el reparto del tiempo porque si se mantiene no podrá estar con ellos. O hay nuevas parejas en uno o ambos progenitores, cuyos deseos, e intereses también se suman……incluso puede ser que eso es lo que no nos gusta, que se vaya de vacaciones con mis hijos y su nuevo/a novio/a…..lo que añade un componente emocional a la ecuación difícil de manejar.

En fin, una “ensalada” de elementos que componen un PROBLEMA que supone un grado de incertidumbre importante en nosotros y en nuestros hijos……., en definitiva, sufrimiento para todos.

Estas situaciones traen a nuestro despacho a personas que nos consultan sobre qué hacer y cómo resolver esta maraña que enrarece tanto las relaciones entre padres que, además comparten la custodia de los hijos y tienen que ponerse de acuerdo por el bien de todos.

Lo primero que hacemos con ellos es revisar las estipulaciones del convenio regulador para ver de dónde partimos. En muchas ocasiones observamos que cuando tuvo lugar la negociación del convenio, no se profundizó en cómo organizarse a medio o largo plazo, porque se encontraban en una situación muy desagradable y su único interés era terminar. Poco más o menos, ¡firmaban lo que fuera!

Partimos de la idea compartida seguramente de que cuando firmaron aquel convenio, no estaban muy seguros de si les iba a servir a largo plazo, pero querían acabar. Así que ya tenemos un primer acuerdo y un punto de inicio: ambos reconocen que lo pactado y firmado en su día en el convenio, hoy no les sirve y tienen que introducir cambios.

La mediación facilita que los dos se reúnan en nuestro despacho, (si es posible de manera conjunta, y si no lo es, de manera alterna) y en las sesiones que mantenemos con ellos, exploramos sus intereses, necesidades o deseos buscando la manera de conjugarlos y que vayan encajando las piezas del puzle. También hablamos de sus miedos, sus sentimientos de culpa, sus pensamientos negativos y son ellos los que los van desmontando. Es habitual que las madres sientan usurpado su sitio por esa nueva novia de papa….que encima es súper maja y les deja hacer lo que quieran….este es un miedo que suele aparecer en las madres. O el miedo de los padres a que sus hijos no quieran ir con ellos de vacaciones porque no puede llevarles al hotel en primera línea de playa al que van con su madre….todo esto esconde miedos al abandono, a la perdida, a que nuestros hijos nos rechacen y nos den la espalda.

De todo esto se habla en la mediación. Cada uno de los progenitores debe conocer y reconocer estos sentimientos en el otro, porque aquí será donde encuentren lo que les une por encima de muchas cosas que les separan, que es el inmenso amor que tienen a sus hijos, y la certeza de que cada uno son el 50% de sus hijos. Nunca van a poder ser el 100%, y no deben intentar serlo, deben respetar el 50% del otro progenitor, y si no lo hacen, someterán a sus hijos a “conflicto de lealtades” que les producirá dolor y sufrimiento.

En la mediación se obtienen niveles de empatía y de cercanía con el que creíamos “enemigo” y somos capaces de llegar a acuerdos, a pactos y sobre todo aprendemos a relacionarnos de manera diferente, a mirarnos a los ojos disminuyendo la tensión y a no estar siempre a la defensiva.

Os dejo un cuento que nos gusta mucho y utilizamos para trabajar con padres divorciados que tienen que organizar sus vacaciones o tienen que modificar algún punto de su convenio regulador, sea lo que sea  y lo que en realidad tienen que lograr, es acabar con una relación de confrontación y pasar a una relación de colaboración.

La ciudad de los pozos

¡Seguimos en contacto!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta entrada fue publicada en conflicto familiar, Divorcio, hijos, mediacion, vacaciones, verano y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *