La muerte de un torero

La semana pasada falleció de manera inesperada el famoso y popular torero, Sebastián Palomo Linares.

Un hombre que además de triunfar en las plazas de toros, tuvo una presencia en las revistas del corazón importante. Con su mujer, Marina Danko, formó una pareja muy mediática y hemos ido conociendo en sus 34 años de matrimonio, todo aquello que tenía que ver con su vida personal y familiar. Son muchas las portadas de las revistas del corazón que han protagonizado: noviazgo, matrimonio, nacimiento de sus tres hijos, acontecimientos varios, vida familiar y profesional.

Y esta es la última portada que protagoniza el torero:

En ella vemos como la publicación rinde un último homenaje a quien les dio tanto contenido como torero, ganadero, hombre de negocios, esposo, padre y más recientemente artista. En los últimos tiempos, parece que había encontrado en la pintura además de una afición, un desahogo e incluso una entrada de dinero.

Sin embargo, vemos como la portada recoge una realidad en la familia Linares que tiene que ver con las dificultades surgidas entre el diestro y sus hijos a raíz de la separación hace 6 años de Marina Danko. Adelanta además, el intento de reconciliación de los hijos con su padre en un momento de despedida, que probablemente no fue como todos hubieran querido porque según cuentan, el torero sufrió una hemorragia cerebral en el quirófano y ya no despertó…., así que no creo que para ninguno (padre e hijos), fuera una reconciliación como ellos hubieran deseado.

Y mucho me temo que el reparto de los bienes de Sebastián Palomo Linares va a ser complicado. Concha Azuara, su pareja en la actualidad, afirma que hace 4 años que Sebastián no tenía trato con sus hijos y ella ni los conoce.

Desde el punto de vista de la resolución de conflictos y más en concreto desde la mediación, esta noticia nos sirve para recordar a las familias que pueden encontrarse en una situación parecida a la de nuestro famoso de esta semana, que no esperen a mañana para intentar poner remedio a las diferencias que hoy tienen. Porque mañana pueden encontrarse con que es tarde para la reconciliación y ya no hay remedio.

¿Somos capaces de imaginarnos las emociones de estos hijos en el momento de la despedida de su padre?…, no se veían hace 4 años, no se trataban, no mantenían ninguna relación.

Si nosotros estamos en una situación de enfado y ruptura, similar a nuestros protagonistas,  con alguien de nuestro entorno familiar cercano, ¿Vamos a dejar que pueda pasarnos lo mismo?, ¿Cómo nos sentiremos si eso ocurre? ¿Podremos seguir normalmente con nuestra vida, con la pena de no haber resuelto a tiempo un conflicto que probablemente tenia solución y al que no hemos sabido, podido o querido proponer soluciones? ¿O tal vez seremos más felices si resolvemos lo que ahora nos separa y conseguimos normalizar o recuperar una relación que ahora no tenemos y que añoramos….?

Os invitamos a reflexionar sobre ello si estáis en una situación parecida, y a intentar hacer algo para solucionarlo, por muy difícil e incluso imposible que te parezca. Y si fruto de esta reflexión creéis que algo hay que hacer, la mediación puede ser el camino para iniciar ese cambio en tu vida que ahora estas necesitando.

Y como siempre decimos, la mediación es una oportunidad para las personas que desean poner remedio a sus diferencias con otros, puede ser que no te lleve a dónde quieres ir, pero desde luego te sacara de donde no quieres estar.

¡Seguimos en contacto!

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