Pocos musus en Kukuxumusu

por Maite Ruiz Aquerreta

Vemos estos días, como los medios de información local se hacen eco de las diferencias entre el dibujante y fundador de kukusumuxu, Mikel Urmeneta y su accionista mayoritario Ricardo Bermejo.

Hace poco más de un año, en enero de 2016, Mikel Urmeneta salía de Kukusumuxu, marca que fundó a principios de los 90.

Ya entonces se habló del asunto en la prensa y ahora, se retoma el conflicto corregido y aumentado por la interpretación que hacen cada uno acerca de los derechos y la propiedad intelectual de los dibujos y, sobre quien puede seguir utilizándolos en un futuro.

Vemos también en los medios, como los trabajadores de la compañía, 30 familias nada más y nada menos, se presentan en la puerta de los juzgados para hacer visible su implicación en el litigio en el que se encuentran inmersos Urmeneta y Bermejo. Ellos también son parte afectada, muy afectada. Esta situación implica una incertidumbre laboral y sus puestos de trabajo pueden estar en peligro.

Ahora hay que esperar, después de la vista celebrada en los juzgados de Pamplona, a que el tribunal resuelva y con su sentencia dicte quien gana y quien pierde en este asunto.

Pues bien, mi reflexión es la siguiente:

¿Podrían los litigantes, en este caso Urmeneta y Bermejo, acudir a mediación? Si, sin duda podrían intentar arreglar sus diferencias en un escenario diferente, porque tal vez, siempre con una dirección adecuada y asesoramiento de sus letrados, pueden llegar a un acuerdo sin necesidad de acudir a los tribunales.

¿Qué ganan ambos en caso de tener éxito, es decir, acuerdos, en un proceso de mediación? La primera gran diferencia y también ventaja, sería la confidencialidad y discreción en la que se desarrolla la mediación. Como vemos ahora, la exposición pública de sus diferencias, es conocida por todos. Incluso en la prensa se han descrito algunos episodios de más o menos violencia, que a nadie le gusta que sean de dominio público. Pamplona es una ciudad pequeña y aquí nos conocemos “todos”… Y en cuanto a la duración…. La mediación se mueve en plazos mucho más cortos y acorta también el coste emocional que puede suponer un proceso judicial.

Otra ventaja de la mediación que podría servirles a nuestros protagonistas, es que en un proceso de mediación, cada una de las partes expone libremente y en primera persona (no a través de letrados y procuradores), su versión de la historia. Puede contar lo que ha vivido y cómo además se ha sentido en el momento en que se producían los acontecimientos. Además, debe escuchar y conocer la versión del otro. No olvidemos que nuestra percepción de la realidad nos juega malas pasadas en la interpretación. La misma historia contada por dos personas con percepciones diferentes, hace que la narrativa pueda ser opuesta.

En una mediación pueden tenerse en cuenta e incluso intervenir otros agentes implicados en el conflicto. Antes hemos mencionado a los trabajadores de la compañía, pero de la misma manera, podemos hablar de proveedores, clientes, distribuidores, franquiciados…todos aquellos que de una u otra manera, tienen intereses en Kukusumuxu.

Como he comentado, el juez dictará sentencia en la que una parte gana y la otra pierde. En mediación se trabaja con los intereses y necesidades de las dos partes, así que el proceso es un modelo de ganar-ganar, al que nos gusta añadir un tercer ganar, por el beneficio que obtienen otros, como los agentes implicados que describíamos en el párrafo anterior, la comunidad y la sociedad en general.

La mediación en las organizaciones y en las empresas es una realidad. Hoy en día son muchas, y cada vez más, las que introducen en sus contratos o acuerdos comerciales, la cláusula de acudir a mediación como primera medida de solucion de discrepancias, antes de litigar en un juzgado, porque han palpado las ventajas que les ofrece este método. En Mediación Navarra cada vez son más los asuntos de índole societaria o mercantil. Aquellas empresas en las que sus socios no tienen buena relación y esto afecta a la toma de decisiones, vemos como son capaces de llegar a acuerdos que permiten continuar con una actividad empresarial que parecía peligrar. La mediación resuelve sus dificultades y les soluciona problemas que nunca podrían ser resueltos en un juzgado. ¿O es que acaso no vemos que detrás de las posturas de las personas en litigio hay otros componentes emocionales, vivenciales, incluso vitales que lamentablemente nunca va a poder resolver un juez?

Así pues, ¿hay suficientes razones para intentar una mediación antes de acudir al juzgado? ¿No habría sido mejor para los implicados intentar encontrar un acuerdo extrajudicial que buscara la satisfacción de todos?

Desde nuestro punto de vista como mediadores, sin duda es así. Veremos cómo evoluciona el asunto y como acaba…..hay un toro azul en juego y mucho más que eso: una marca que ha llevado el nombre de Pamplona y sus gloriosas fiestas de San Fermin por el mundo, unos dibujos que todos los pamploneses hemos conocido, que llevan muchos años entre nosotros, en nuestras calles y que hemos lucido orgullosos en nuestras camisetas.

¡Seguimos en contacto!

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