Excusatio non petita…

accusatio manifiesta. Vamos, que cuando se tira de excusa sin pedir explicaciones es que, subconscientemente, se está reconociendo que algo mal se ha hecho. Y en El Alcoraz se hizo todo mal. Desde el minuto 1 hasta el 94, añadidos incluidos por un pitolari que, sin ser motivo o razón de la derrota, sacó de quicio a los rojillos y desde el minuto tres que le calzó a las primeras de cambio una amarilla a Borja Lasso se veía que iba a tirar de casero y que acabábamos con uno menos.

Como si de la canción de Laura Pausini se tratara, Carlos Clerc "se fue, se fue...". Por doble amarilla. LFP

Como si de la canción de Laura Pausini se tratara, Carlos Clerc “se fue, se fue…”. Por doble amarilla. LFP

Da igual el trencilla. Dan igual los palos. Da igual que un tipo llamado Melero se meriende, él solito, a todo tu centro del campo. Da igual el frío o el calor, el que no me pitan bien, el intento estéril de Diego Martínez de reconducir la situación en el descanso o que en la segunda parte se domine media hora y no se marque. Todo da igual si regalas un gol. Esto, señores y señoras, es LaLiga 123, y el que no corre, vuela. Y de paso, te la cuela.

Por mucho que se prepare un encuentro como el de Huesca, contra el mejor local de la categoría, sabedor de que los resultados del día anterior te posibilitan ponerte a dos puntos del ascenso directo ya que los de arriba no han ganado, siendo el mejor visitante, por mucho que se trabaje, se intente o se luche, si pones en bandeja el balón al rival para que te marquen, apaga y vámonos. Y ya llueve sobre mojado. Da igual que sea Oier, Aridane, Torres, Quique o el Sursum corda, que hoy ando de latinajos. Si eres un conejo, sumas como un conejo. Cero.

Porque eso es lo que se trajo el equipo de tierras oscenses. De un campo en el que el último cuarto de hora no se jugó. Contra un rival, el líder, que sabe a qué juega. Que conoce a la perfección la importancia del encuentro, que son más de tres puntos. Cuatro en concreto, ya que si ganas, amén de ponerte muy por encima del resto, adelantas en el golaverage a un rival directo al que le jugaste a la perfección en El Sadar, empatándole de córner a falta de poco más de cinco minutos.

Un equipo como el Huesca sacó los colores a un indolente Osasuna. Le ganó en todas las facetas. En la pelea, en la tensión, en las caídas y rechaces, en la circulación. Hasta en la defensa, bien con un Remiro en estado de gracia y bien con una zaga que abortó los peligros o intentonas de Osasuna. Un ataque, el rojillo, que echó de menos la corpulencia y el saber estar de espaldas de Xisco, con Quique y Rodri que no terminan de conjuntarse ni de dar los frutos deseados.

El Huesca nos mojó la oreja con total merecimiento. No se puede ser candidato a nada con la oferta de los rojillos. Dieron la imagen de equipo sin alma que sólo apretó algo cuando el rival se relajó, consciente de que con el 1-0, a nada que cerraran la puerta, tenían el trabajo hecho. Y lo consiguieron. El Huesca sabe a qué juega, cómo juega, con qué fin juega. Osasuna… da chispazos. Y poco más. Y eso gracias a Sergio Herrera, que evitó el mal mayor.

El equipo de Rubí se configura con un portero de garantías, con una zaga ruda y segura, con Melero en el centro y Cucho arriba. Y el resto, ayudas, ayudas, ayudas o, lo que es lo mismo, trabajo, trabajo y sacrificio. Si a la presión alta le sumas la confianza de jugadores como Oier, o Mérida, o Lasso que hay veces que se creen tan buenos que mean colonia, cuando no es así, el chirgo está hecho. Y no quiero nominar la derrota en el error de Sanjurjo, que el resto poco más hicieron por enmendar la plana.

Osasuna sigue ahí, en zona playoff, pero de nuevo dejamos pasar una ocasión de dar un pasito más, de seguir la inmaculada racha de triunfos en la segunda vuelta. Otra más se nos va al limbo, sin sumar. Y ahora viene un Rayo medio renacido tras hacerle una manita al Lorca de Manu Onwu. Sin Clerc. Y en viernes. A ver cómo nos la envainamos, porque estos partidos empiezan a ser ejemplo de nadería, de mal fútbol o de aburreovejas que, para más inri, termina con derrota. Y de eso ya mamamos en exceso la pasada temporada.

A recuperarse y a velar armas, a preparar el choque contra los franjirrojos, a tratar de coger un patrón y no abandonarlo hasta el final de la temporada. Esto es más largo que un día sin pan, y vamos a tener de cal, de arena, de yodo y de cobalto. Toda una tabla química que nos entretendrá o nos aburrirá. Pero es lo que nos toca hasta la última jornada. Con o sin excusas, con o sin argumentos. Y es que excusatio non petita…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    29/01/2018 | 00:49

    Hay una frase atribuida al genial Quevedo que dice: “Don sin din, cojones en latín” y no es de dinero de lo que adolece nuestro Osasuna como hace bien poco tiempo atrás, no, lo que nos faltaron ayer fueron coleus en latín, cojones en castellano o simple y llanamente, cojones en latín.