¡Vamos a subir, vamos a subir…!

Ale, por fin. Ya era santa la hora en la que esta derrengada temporadita de marras se largara por el garete, por el desagüe o por donde diablos quiera irse, que tantos partidos condenados (casi me atrevería a decir que de 30 para arriba) acaban pasando factura al respetable. Una temporada que en lo deportivo tiene un único y exclusivo calificativo: ridícula. Sí, así. Sin más. Al estilo Manel Navarro en Eurovisión, momento en el cual también podríamos decir que Osasuna cumplió lo previsto y bajó. Ojo, no por ilusión o por juego o por otras cuestiones. Y es que todos sabemos que los tres que ascienden son candidatos, a priori, para bajar. Y si encima de esos tres, los rojos son los que menor presupuesto tienen, blanco y en botella.

Berenguer, contra las cuerdas. Contra el banquillo. Contra la pared. Bueno, con todo en contra... AFP

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Y ha tenido que ser en el Sánchez Pizjuán, estadio que nos retrotrae a momentos gloriosos como el 0-0 aquél con el ‘Chengue’ y Navarro dándose besos sobre el verde, o la eliminación de semifinales de la Europa League, contra un equipo que no cae muy bien pero que, corriendo al tran-tran, nos ha metido una manita que supone el enésimo manotazo en toda la cara de la afición y del sentimiento rojillo. 5-0, 98 goles encajados en todo el año, Liga y Copa sumados, y a cerrar la boquita, que si criticas algo te miran mal, te tachan de antiosasunista, te dan las espalda… Los hago subir a patita yo desde Hispalis, oigan…

Pues nada. Que ya estamos pensando, de hecho llevamos haciéndolo unos meses, en volver a la máxima categoría. Eso sí, haciendo bien las cosas. Con una planificación deportiva de garantías, con un proyecto de futuro a medio plazo y con una organización que nos permita volver con aval suficiente para quedarnos. Que se acerca año a año el 2020 y en el centenario tenemos que estar en Primera. O celebrarlo con un ascenso, que me da lo mismo o lo mismo es. Y para ello hace falta tener gente comprometida, de garantías y que sientan los colores.

Porque claro, ahora viene la espantá. La salida de Gatos y Cejudos, la cual no nos va a sorprender ya que están recientes las del anterior descenso que no hace tanto que se produjo. Pero hay que blindar a los que se queden, a los jovencitos, a la chavalada que asoma con dientes y colmillos, que han demostrado compromiso y que tienen que ser la base para el futuro dorado que vamos a ver, porque Osasuna va a hacer la del Ave Fenix, pero tiene que hacerlo bien.

Tenemos la base de veteranía, con Oier, Torres y Kodro en cada línea, a la que se suman los Flaño y su compromiso desde Noáin. Steven, si no se decanta por otros colores como el azul, es otra de las bazas, unido a los García, a Márquez, a Tano. De zagueros, junto a los carriles, vamos bien. Hay que soltar amarras de la gente mayor, los De las Cuevas y Loé, gente que poco puede aportar y a los que hay que agradecer su esfuerzo y entrega en las temporadas que han estado con nosotros. Y reforzar arriba el ataque, donde Kodro va a ser fundamental. Pero para ello hay varias incógnitas y me da en la nariz que el año que viene vamos a tener alguna sorpresa…

Y es que, para variar, ya estamos haciendo la casa por el tejado. Con dos braulios, tenemos a uno de ellos de director deportivo. Eso sí, no sabemos quién va a ser el entrenador, quién va a ocupar la presidencia ni quién va a ser el encargado del césped. O sí. El caso es que hasta el otoño no hay elecciones a la presidencia de Osasuna. Y para entonces ya se habrá recorrido cerca de un tercio de la temporada, en esa tierra de Segunda División en la que cada punto se suma con más de tres litros de sudor. Esperemos que la planificación, por lo menos, dé réditos deportivos.

No como este año. Que el único logro ha sido el no terminar últimos, merced a la Torre de Babel que jugaba en Los Cármenes de Granada. Que si no nos llevamos el mérito de ser farolillo rojillo rojillo. Por dos veces, o al cuadrado. Y es que lo único que han cuadrado han sido las cuentas, que no es poco. Un cheque de 40 kilos que dejó encima de la mesa el bueno de Martín Monreal, al que decapitaron antes de que le creciera la melena para dar paso a un insulso y descafeinado Caparrós, el cuál se ahorcó pensando que esto era Sodoma y Gomera, y ni lo uno ni lo otro, para terminar cediendo el timón a Petar Vasiljevic, un director deportivo con ansias de entrenador, todo corazón rojillo pero con muchas limitaciones y al que le ha quedado grande el jugar a ser entrenador.

¿Y la directiva? Bien, gracias. Se han quedado tres y el de la moto, entre ellos el abuelito de ‘Up’ que, pese a llevar las gafas más osasunistas de toda la historia, no ha sabido mantener unido a un grupo que cogió al club hecho unos zorros y que lo deja zorreado, pero sin trampas. Con media directiva siguiendo el ejemplo de los jugadores mercenarios en cuanto a la espantá, con unos jugadores que ninguno ha querido dar la cara en las ruedas de prensa últimas, lamentable imagen dada por el club de no querer apechugar con lo que hay. ¿Por qué sacan a la palestra a la gente del División de Honor en rueda de prensa? ¿O a José Manuel Mateo, técnico del Promesas? ¿O a Kike Barja tras su renovación? Entrenamientos de Osasuna que finalizaban sin nadie atendiendo a los medios, algo no visto hace mucho tiempo. Si se está ante los micros cuando se gana, cuando se asciende, deberían hacer lo mismo cuando vienen torcidas. Por respeto a la afición.

El caso es que nos hemos ido a Segunda pero vamos a seguir con los rojos. En otra ciudad no hubiese ocurrido lo mismo. En Valencia igual les queman los coches, o como en Gijón, con protesta al palco. Aquí no. Aquí somos gente de buen conformar. Fáciles de contentar, oyes. Aunque nos las prometíamos felices, ahí que hemos estado en El Sadar con los nuestros. Aunque tengan que venir asesores externos a decirnos cómo hacer las cosas. Aunque no hablen los jugadores por vergüenza. Aunque el mutismo haya sido el pan nuestro de cada día en los dos últimos meses. Aunque no tengamos entrenador. Ni presidente. Ni figuras. Somos Osasuna, el próximo año vamos a seguir siendo Osasuna y así seguirá siendo. El rojo es el color de nuestra camiseta, es el torrente de nuestra sangre. ¡Vamos a subir, vamos a subir…!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

 

Comentarios (2)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    21/05/2017 | 10:46

    Somos un equipo de segunda que jugaba en primera, ahora volvemos al lugar que nos corresponde para aprender de los errores cometidos, con la esperanza de volver a ser un equipo de primera que juegue en segunda.

     
     
     
  • ramon
    24/05/2017 | 12:54

    A parte de gatos y cejudos deberían dar la baja a todos los centrales, los Garcia, Oier etc. Que a parte de ser muy malos, no tienen ni siquiera carácter para defender los colores de Osasuna, siempre despistados, y sin meter la pierna.