El mejor de los peores

Como si de una suerte de “primus inter pares” se tratara, un ser tuerto en el país de los ciegos, Osasuna ganó al Granada y demostró que de los dos peores equipos de Primera División, el nuestro es el mejor. Una honra sin barcos que, si se dan los resultados en la última jornada, dejaría en las arcas del club rojillo más de 800.000 machacantes para hacer menos penas tras el sabido desde hace semanas descenso a Segunda. ¿Buena noticia? El que no se consuela es porque no quiere… Y nosotros de eso sabemos mucho. ¡Leñe, si estamos ya con ganas de que empiece la próxima temporada!

Steven y Kodro, dos chavales para dos goles. Muchos kilates presentes y futuros en Osasuna. EFE

Steven y Kodro, dos chavales para dos goles. Muchos kilates presentes y futuros en Osasuna. EFE

Esta campaña del regreso a Primera que finaliza con el regreso a Segunda, manda bemoles, ha sido tan atípica que hasta en el Día de las Peñas se ha ganado. Sí, amigos, sí. En la fecha señalada para celebrar el jolgorio padre, aprovechando la llegada del buen tiempo y que tradicionalmente se coronaba con una derrota de la chavalería en El Sadar, este año ha sido como toda la temporada: un nuevo despropósito que, para sorpresa y alegría del respetable, ha acabado con un triunfo y tres punticos en el saco. A falta del viaje al Pizjuán, 22 puntazos que llevamos. Casi nada…

Casi nada es lo que les hace falta al resto de equipos para marcarnos un gol. Una casi pared, una casi falta, una casi jugada y a marcarnos. Y eso que Osasuna, en la primera media hora, había generado ocasiones como para marcar dos o tres goles. Pero nada. Entre que Sergio León está más pensando en verdiblanco y que Ochoa demostró por qué ha sido lo único salvable del conjunto nazarí este año, la pelotita dichosa no quería entrar en la meta rival. Hasta que llegó Steven, un valor al alza y que debe ser uno de los pilares en el regreso dentro de dos o tres temporadas.

Con la misma tensión que un arco de juguete, Torres lanzaba un córner y la zaga del Granada se enredaba en dimes y diretes. Dimes y diretes que Kodro transformaba en un chut que rechazaba un rival. Cuero suelto y Steven no es de los que las deje pasar. Esta vez con el interior y, tras tocar el meta rival, cuero a gol. Dos goles del chaval en cuatro partidos, con una media goleadora casi superior a la de Benzemá. Manda bemoles…

Pero como somos pobres, tanto que hasta por 800.000 machacantes tenemos que sufrir como canes, la alegría nos dura poco. Y de ahí llegó el empate, poco antes del  descanso, en esos cinco últimos minutos previos al asueto que tanto nos han castigado este año. ¿Y cómo nos marcaron? Claro, hombre, claro. De falta. Con la dichosa estrategia. Con una falta desde la derecha, un centro directo, un cabezazo de un rival solito y Sirigu a doblar el espinazo y sacar el balón del fondo de la red. Tarea para el verano: trabajar la estrategia defensiva a saco Paco. Lección 1: conocimientos básicos.

Tras el descanso el Granada parecía jugarse la permanencia. Nosotros, la fiesta de las Peñas, el día de la afición, a disfrutar del solecito rico que caía en Pamplona. Y poco más. Pero suele pasar, y este año nos hemos hinchado a verlo, que el que menos juega al final es el que más rédito saca. Y por una vez, por una maldita ocasión y sin que sirva de precedente, nos ocurrió. Porque Sirigu evitó goles, la zaga siguió dando facilidades a los nazaríes y Ochoa sólo se inquietaba cuando le daba el sol en los ojos. Y le dio, vaya que si le dio…

Entre tanto, bronca en el banquillo de Osasuna con Oriol Riera encarándose a Vasiljevic vaya usted a saber si por la sustitución de Aitor Buñuel, por los pocos minutos del delantero o por el ataque informático a Telefónica, poniendo en riesgo la retransmisión del encuentro. El caso es que cuando la tensión en el banquillo era superior a la del verde, córner que lanza Torres, cabezazo de Vujadinovic y el rechace que lo caza el más listo, el hijo de Meho, Kenan, para fusilar a Ochoa. 2-1 y el farolillo rojo que se metía en el autobús del Granada.

Y eso que hasta el final pudo quedarse en Pamplona porque, válgame el Señor, la poca tensión de la defensa propiciaba ocasiones para los visitantes que no entraban por Sirigu, por el trasero de Oier o por la mala puntería de los rivales. Y es que tanto Osasuna como Granada demostraron claramente el porqué de su posición en la tabla, dejaron argumentos más que de sobra para confirmarse como los descendidos y nadie podía poner un pero al escaso bagaje futbolístico de una y otra parte. Pero los de rojo son los nuestros, y por eso nos duele más…

Se ganó. Se terminó la temporada en Primera en casa con un tirunfo, como los señores. Ahora hay que pensar en terminar con dignidad en Sevilla, con el adiós a los que se vayan y los ánimos a los que se queden. Creo que hay mimbres de sobra para hacer un bonito proyecto en Segunda Divisón, hay gente muy aprovechable y que puede dar mucho. Promesas y no tan jóvenes. Pero de eso hablaremos el próximo día. Vamos a quedarnos con lo bueno, con lo positivo, con los tres puntos y con la victoria. Vamos a quedarnos con que somos el mejor de los peores…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    14/05/2017 | 09:11

    Si a los 800000 euros que se consiguen por ser menos malos que el Granada, añadimos los cuarenta y pico del ascenso y los cuarenta y tantos que se reparten los tres peores, tenemos una temporada extraordinaria económicamente hablando, la pena es que haya sido tan nefasta jugando.