En el mes de las flores

Ya estamos en mayo, mes de las flores y de la alegría, del colorido y de las comuniones. Y qué menos que tener un domingo bonito, con celebración familiar y con alegría, con motivos para sonreír y para disfrutar., Y es que este domingo hicieron la primera comunión las mellis, no las de ‘Supervivientes’, no se me confundan. Nuestras mellizas, Marta y Sofía. Justo un año después que Lucía, la prima mayor, y dos años antes que Martina, que ya le llegará. Por eso fue un domingo bonito, ilusionante, para el recuerdo…

Simone Zaza se lleva el cuero ante la estéril estirada de Vujadinovic. No siempre querer es poder. EFE

Simone Zaza se lleva el cuero ante la estéril estirada de Vujadinovic. No siempre querer es poder. EFE

Y eso que no es que comenzara muy bien, que el menda lerenda se madrugaba a las ocho de la mañana por amor a esto del fútbol para ir a jugar a Amigó, con el Anaitasuna, en ese trofeo Boscos que a más de uno nos da la vida a estas edades. Pero nada, que si entre ponte bien y estate quieta, dimes y diretes, bodas varias y ausencias de los divinos, al final estamos 12 y uno tiene que hacer de delegado. Algo me olía yo cuando esa cuadrilla de perracos me echaban miradas de soslayo, como queriendo decir de manera subrepticia algo así del estilo “Mmmm, ¿y si te pones tú de delegado, que andas mayor y grueso?”. Y nada, a enfundarse el brazalete con la D y a pegar cuarto gritos por amor al cuero, Al balón me refiero, no se me confundan…

El caso es que tras pegar tres chillos, variar el sistema de Piru y compañía, remontar el tempranero gol, estilo Osasuna, con la caraja de salida e incluso voltear el marcador para terminar empatando, el domingo seguía discurriendo bajo un sol de los más agradable y la jornada se dibujaba con alegría. Poca sufrimiento y sudor, pero mucha alegría. A casita, sin mediar almuerzo que repito, a estas edades hay que cuidarse mucho con la cintura kilométrica, y a prepararnos para el ceremonial.

Ducha, traje y probaturas de mediana costura antes de salir por la puerta, no sin aplicar la consabida capa de gomina de los días de celebración y con un bellezón al lado que cada día que pasa está más guapa. No, no hablo de mí. Que los que me conocen saben que tengo un trago largo y de belleza más bien calzo poco. El caso es que allí que vamos a la iglesia, allí que escuchamos la ceremonia rodeados de familia y amigos, Yulen y familia incluidos, allí que vemos a las enanas comulgar y allí que salimos a tirar foto para un lado y foto para otro. Sigue bien la jornada, aunque la verdad, si no quito a Erice para meter a Gomi en el partido, igual hasta ganamos al Alegría Iruña… Pero eso queda atrás.

A potear, que por estos lares se lleva bastante, antes de subir a Pamplona a comer. Sigue el sol, sigue la alegría y sigue un domingo típico de inicios de mayo, sin capa ni sayo. Llegamos hasta el chabolo donde vamos a comer, ‘La cocina de Álex Múgica’, que no sé ustedes pero yo no conozco al tal Alejandro pero se lo curra cosa fina. Y allí que estamos toda la familia, comiendo nouvelle cuisine de esta que parecen todo deconstrucciones o muestrario de un menú para hombres pero que, poliki poliki que gustan de decir por el norte, te vas llenando y colocando en tus muelas paladares de mil y un sabores: que si una cosa rica en su cáscara de huevo, que si una ensalada de salmón con pan de gamas, que si ese pulpo acarpachiado con patata y aceite, que si un rollito sin primavera pero con verduras y pato con laca, que si ese lomo confitado de bacalao sobando en un lecho de bogavante o ese cordero a baja temperatura con pataticas panaderas delicisioas, para desembocar en un postre variado, de a tres, dulce y enorme con ese pastel de manzana, esa cuajada y esa delicia de crema de limón. Bien regados y mejor terminados. ¿Alguien puede pedir más?

Pues la verdad es que fue un domingo bonito, un domingo con la guinda en la terraza de La Trampa, en Mutilva, con amigos, familiares y conocidos. Con más de una mesa de acólitos rojillos marcándose un mus, con lo bonito que es ese juego, con la familia repasando la jornada y echando unas risas, con las mil y una anécdotas que quedarán grabadas en la retina para siempre, como si de una cápsula del tiempo se tratara, como si de una marca a fuego fuera que queda impresa en nuestra memoria. En la memoria de Sofía y Marta, pero también en la de Lucía y Martina, en la de Elena y Lucas y en la de todos y cada uno de los presentes…

Ups, perdón. Claro, claro. Nunca, jamás, vamos a tener un domingo perfecto. O una jornada ideal. Porque Osasuna jugó. Bueno, jugar, jugar… Por llamarlo de alguna manera. A los rojillos les tocaba visitar Valencia. Mestalla. Resucitar el olfato goleador de Garay, que había marcado dos goles en todo el año y era hora de duplicar su bagaje con otros dos. De animar a una parroquia ché que se despide de Voro pese a que ha salvado al equipo, de animar a un Zaza que pinta muy bien, de poner el gol testimonial de Olavide en el descuento. Pero eso no importa. Ya estamos a unas alturas de la temporada en las que pensamos en el año que viene y cualquier mal que nos caiga, no nos duele. De hecho, ya pensamos en ganar al Granada y terminar la temporada penúltimos. ¿Por qué no?¡Claro que sí, guapis!”

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte”

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    8/05/2017 | 12:34

    Cualquier celebración es buena, nosotros estuvimos en familia 👪 en el día de la Madre, a propósito de Madre y Osasuna, la madre que los parió.