El 'efecto Kilian'

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Javier Angulo

Publicado el 28/10/2013 a las 16:25

FOTO: MONICA DALMSASSO PARA PETZL.COM

 

Yo les he ido a ver a alguna charla y hasta incluso, he competido -sonrío- en alguna prueba contra Jornet. Fue para mí un éxito no hacer al final de la Aizkorri, por tan solo unos minutos, el doble de tiempo que él. Eso da una idea de la capacidad y las prestaciones que estas auténticas máquinas humanas son capaces de desarrollar cuando están en su medio. Un auténtico placer para el espectador.

En una de mis primeras colaboraciones con este blog, quería hacer mención a la magnífica contribución de estos grandiosos deportistas pero aportando una reflexión que comparto a lo largo de muchas rutas y salidas a correr con amigos y colegas y que en ocasiones nos llevan a cierto debate. Es lo que llamo el 'Efecto Kilian'. Y me explico. Una práctica al aire libre, sin ataduras, sin límites concretos en cuanto a la duración, distancia o inclinación de los desniveles de las pruebas, combinado con el tsunami de una sociedad que ha despertado, se ha movilizado y ha incorporado la carrera en sus hábitos de vida, es algo grandioso pero que ofrece ciertos riesgos.

El espectro de practicantes nos lleva a que dentro de un mismo deporte, de una misma carrera o incluso de un mismo grupo que sale a correr, encontremos a jóvenes deportistas que todavía están próximos a la veintena, con sedentarios reconvertidos en corredores de segunda o tercera generación, a los que ha sido la 'crisis de los cuarenta' -o porque no del medio siglo- lo que les ha llevado a la carrera. Todo esto es absolutamente positivo pero, pero en ocasiones genera una mezcla explosiva que cuando menos debe tenerse en cuenta.

Es muy sencillo. Lo extremo, lo difícilmente alcanzable, lo hermoso ejerce una atracción tan potente que, además de situar el running en el universo del espectáculo deportivo, está generando debido a su enorme potencia un efecto imán para el deporte de la carrera outdoor en general. La consigna de las marcas en su publicidad es siempre dar un paso más, estimular el reto, la evolución hasta el límite. Esto es atractivo, vende y mucho y sus iconos, esgrimen frases como “correr o morir”, “donde está el límite” que son magníficas, impactantes pero que están dirigiendo la práctica hacia cotas demasiado exigentes.

Paralelamente, a nivel de cualquiera de nosotros, cada vez existen más pruebas de carrera, teniendo la opción de elegir entre varias casi cada fin de semana: urbanas, de montaña, mixtas, de ultradistancia... En muchos casos la consigna general es hacerlas cada vez más exigentes, más largas, más duras, más impactantes. El objetivo de las pruebas en ocasiones deja de ser vivencial, deportivo o de disfrute para convertirse en un reto heroico, con tientes épicos que en el supuesto de que el corredor finalice y sobreviva, sea capaz de dejar boquiabiertos a amigo y familiares.

Esto se agudiza si tenemos en cuenta que hay corredores que se dejan llevar por el deseo de una progresión inmediata, en ocasiones pasando de pruebas de menos de 10 kilómetros, a realizar medias maratones y pruebas de mayor trazado sin la debida adaptación y entrenamiento.

Yo he experimentado varias pruebas extremas, me gustan, tengo condiciones e incluso puedo aventurarme a decir que tengo cierta preparación teórica y práctica para acometerlas y pese a todo en algún caso, me he acercado al límite. Y he visto cómo algunos y algunas llegaban a extremos pocos adecuados para la salud, porque no habían entrenado lo suficiente o, simplemente, porque habían elegido una prueba excesiva ya que no todo el mundo tiene las capacidades suficientes para semejantes retos. Igual estoy confundido pero creo que, siendo yo un admirador apasionado de Kilian y de otros muchos, es posible hacer running y muchos otros deportes sin llevar la práctica hasta extremos próximos a la lesión o la enfermedad.

En la vida se puede probar muchas cosas, sin duda nos enriquece, y hay que saber admirar a los grandes y disfrutar con ellos. Pero también debería hacerse un esfuerzo desde todos los entes implicados, marcas, organizadores, profesionales y por supuesto corredores, para ponerle un poco de freno a esta escalada alcista en la necesidad de retos extremos. Porque muchas veces, para una gran mayoría, menos es más e incluso mejor. Yo no tengo dudas de que una práctica mesurada, es más sana, más segura y pienso yo que muchas veces igual de placentera.

Mientras tanto, los profesionales del deporte, intentaremos dar respuesta a la preparación adecuada para todos aquellos que quieran disfrutar de la carrera, tanto en sus versiones más domésticas como en aquellas que buscan emular las gestas de nuestro siempre admirado Kilian.

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