Martes, 9 de febrero de 2010

AVIACIÓN

Aterriza en Sidney procedente de Singapur el primer Airbus A-380 en un vuelo comercial

- Un bebé de diez meses y un hombre de 90 años, parte del pasaje integrado por ciudadanos de Australia, Malasia o Indonesia

AGENCIAS. Kuala Lumpur Jueves, 25 de octubre de 2007 - 17:56 h.

Caviar, muslo de pato con mermelada de cerezas, y champán Dom Perignon rosado de la cosecha de 1996 para el primer vuelo comercial del superjumbo A380 de Singapur Airlines. Casi 500 afortunados pasajeros han podido disfrutar de este menú de lujo en las alturas mientras descansaban en unas suites acondicionadas con televisión de pantalla plana, camas cubiertas con sábanas diseñadas por Givenchy y mesas escritorio. El debut comercial del A-380 (largo como una pista de fútbol y con una cola de siete pisos de alto) será recordado como un hito en la aviación, similar al primer despegue del Boeing 747 o del supersónico Concorde en los 70.

«Nos sentimos honrados de poder ofrecerles el primer vuelo oficial. Tomen asiento, relájense y disfruten del vuelo», dijo el capitán Robert Ting por el sistema de megafonía a 455 emocionados pasajeros que eran atendidos amablemente por una solicita tripulación, formada por unos 30 auxiliares.

El avión más grande del mundo despegó hoy de Singapur para llegar a Sidney después de siete horas de lujo y relax. Pocos se acordaban de los dos años de retraso en las entregas y se dedicaron a disfrutar de sus comodas y hasta el momento unicas instalaciones.

SIA vendió 662 billetes para este momento irrepetible durante una ceremonia solidaria, en la que personas de 35 nacionalidades distintas pagaron entre 560 dólares por un asiento en clase turista y 100.380 dólares por una 'suite', sólo por la ida a Sídney. En total, se recaudaron cerca de dos millones de dólares, cantidad que se destinará a la Asociación del Cáncer de Pulmón de Singapur, a dos hospitales de niños en Sídney y a la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF).

Bebés millonarios

Aunque su capacidad es de 800 asientos de la clase turista, SIA ha adaptado el avión para 399 plazas de esa categoría, 60 en clase 'business' y 12 compartimentos o 'suites'. Entre los afortunados ocupantes de la clase «suite» se encontraban Julian Hayward, que pagó los 100.380 dólares por su billete y de un amigo.

En el avión de SIA viajaron un bebé de diez meses y hasta un hombre de 90 años. Parte del pasaje estaba integrado por ciudadanos de Australia, Malasia, Indonesia, el Reino Unido y Estados Unidos, y muchos de ellos eran apasionados de la aviación y habían participado anteriormente en acontecimientos de este tipo.

Entre ellos ha estado Thomas Lee, de California, quien fue pasajero del primer vuelo comercial del Boeing 747 entre Nueva York y Londres en 1970 o el ingeniero electrónico sueco Ralf Danielsson, que estuvo en el primer vuelo del Concorde en 1979.

Más que primera clase

Más espacio, más silencio y «una clase más allá de la primera». Así describe el consejero delegado de Singapore Airlines, Chew Choon Seng, las nuevas suites incluidas en este avión con el que se va a «redefinir el lujo en el viaje aéreo», con cabinas con cama para una y dos personas.

Lo cierto es que estas suites son únicas en su tipo, ya que brindan una total privacidad a sus ocupantes. De las 12, diez son individuales y dos son dobles. Estas últimas tienen un precio único, lo que significa que la pareja que se aloja en ellas sólo paga un billete.

El tamaño de cada cabina es de 2.05 metros y cuenta con cama, silla, que se puede reclinar hasta 130 grados y un escritorio. Además, cada suite cuenta con televisión de plasma, equipo de sonido y conexión a teléfono e internet.

El interior de cada una de ellas fue diseñado por el francés Jean-Jacques Coste, quien, según la compañía, «conjugó comodidad y lujo» en su diseño. Los pasajeros (o huéspedes, como los define Singapore Airlines) pueden utilizar ese espacio privilegiado para descansar o trabajar.

En los detalles tampoco se escatimó recursos. A cada pasajero de un cuarto se le entregan paquetes exclusivos de Givenchi, con productos de belleza e higiene. También se les da pijama y, en caso de ser menor de edad, un kit de Dora, la exploradora.

Además, los pasajeros que opten por la suite y por la primera clase del A380 de Singapore Airlines podrán degustar un 'menú celestial' durante su viaje. Los cocineros que elaboraron el menú del vuelo Singapur-Sídney fueron Gordon Ramsay, de Inglaterra; Georges Blanc, de Francia; Matt Moran, de Australia, y Sam Leong, de Singapur.

La compañía asegura que se podrá elegir entre una gran variedad de guisos, para todos los gustos, de la cocinas asiáticas, francesas e internacional. Todo ello se acompaña con una amplia carta de vinos fueron elegidas por enólogos expertos de varios países.

Para los que se les hayan puesto los dientes largos y hayan decidido derrochar sus ultimos ahorros en este superviaje que se vayan olvidando, de momento. En la página web de la aerolínea se informa que, hasta 2010, no hay suites disponibles: todas ya están reservadas.

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