El centro se ha convertido desde el 18 de junio y hasta finales de agosto en una de las sedes de los summer camps o campamentos diurnos de inglés, organizados por el departamento de Educación del Gobierno de Navarra. Escolares de 3º, 4º y 5º de Primaria (9-11 años) asisten en tandas de una semana (de lunes a viernes, de 9.30 a 17 h) a estas clases. Esta semana todos son escolares que empezarán 5º en septiembre.
Como Iván Rodríguez Giraldo, de 9 años y alumno de Ursulinas. «Yo vine porque quería aprender inglés. Me parece más divertido que ir al colegio porque todo lo aprendemos de manera entretenida», explica. Esa opinión la mantienen otros de sus compañeros. «Nos lo estamos pasando muy bien y la comida que nos dan es muy buena y variada», recalca Fernando Balduz Campo, también de Ursulinas.
Pero no todos los escolares llegaron el primer día tan ilusionados. «A mí me han obligado mis padres. Al principio no quería venir pero ahora me lo estoy pasando bien», confesaba Ion Liberal Huarte, vecino de Zalba, y alumno del colegio público San Miguel de Aoiz. A su compañero Tristán Armendáriz Irigaray, del colegio San Juan de la Cadena, lo que más le gusta son las actividades multimedia. «Escuchamos música, vemos vídeos y hacemos una página web. Aprendemos jugando», resalta.
Cada grupo de 12 escolares tiene que representar al finalizar el campamento una obra de teatro a la que asistirán los padres. Así, que durante la semana se afanan por memorizar los textos, gracias a la ayuda de sus profesores. Y por un rato se convierten en Simba, Chiken little, Cenicienta o Caperucita Roja.
Irati Vidal Ondarra representa a Simba, en el Rey León. «Ya me he aprendido el texto del memoria y me lo paso muy bien en las clases. Lo hacen todo para que nos divirtamos», reconoce esta alumna del colegio El Huerto.
Además del teatro, los deportes son otra de las actividades diarias. Se practican sobre todo deportes típicos para los niños de los países anglófonos y se aprende el vocabulario específico. «A mí son lo que más me gusta del curso», confiesa Iosu Erviti Martiarena, vecino de Larumbe y alumno del colegio Atakondoa de Irurtzun. «Me parece que el nivel es un poco más difícil que el colegio pero no mucho».
Algo similar opina la pamplonesa Oskía Adín Ruesta, de la ikastola Jaso. «Es más difícil aquí pero estoy contenta. A mí me animaron mis padres a venir y ahora he hecho amigos». Entre ellos, la pamplonesa Maite Segura Martínez, alumna del colegio Patxi Larrainzar que imparte el modelo D (enseñanza en euskera). «A mí me animaron unos amigos que habían estado el año pasado y lo pasaron muy bien. Lo que más me están gustando son los deportes y las competiciones con otros grupos». «Yo me he apuntado porque me gusta mucho el inglés y durante el curso también voy a una academia para perfeccionar», concluye Elba Beraza Ibáñez, alumna del colegio público Camino de Santiago de Zizur.
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