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Los Zaragüeta, Pamplona en armonía

El Museo de Navarra expone desde ayer hasta el 2 de mayo "Zaragüeta, fotógrafos", 75 imágenes tomadas por Agustín y Gerardo Zaragüeta, en la mayor muestra organizada hasta ahora de dos de los más grandes fotógrafos pamploneses

El juego de la guerra, fotografía de Gerardo Zaragüeta tomada hacia 1936.

El juego de la guerra, fotografía de Gerardo Zaragüeta tomada hacia 1936.

ION STEGMEIER . PAMPLONA Jueves, 30 de diciembre de 2010 - 04:00 h.

FUE como si de repente los pamploneses cayeran en la cuenta de la fugacidad de la vida y se pusieran a desfilar delante de las cámaras de los Zaragüeta, Agustín y Gerardo, padre e hijo, para pasar literalmente a la posteridad. Como los objetos que se meten en una primera piedra de una obra pública, o las cápsulas del tiempo en las que se depositan mensajes y objetos para las generaciones futuras.

Y ha llegado el momento de abrir esa caja, y reconocer ese apellido entre los grandes de la fotografía navarra.

En las 75 imágenes de la exposición Zaragüeta, fotógrafos que se exponen desde ayer en el Museo de Navarra se descubre el testimonio de una ciudad y toda una época, entre 1887 y la década de 1940, aunque la mayoría de las fotos pertenecen a las décadas de los 20, 30 y 40. Se pueden ver graderíos de entonces, mítines políticos, cómo trabajan los camareros, o los carpinteros, los albañiles, escenas fúnebres, los Reyes Magos, paseantes, boxeadores, excursionistas y estudiantes.

Sus cámaras captaron momentos históricos del primer tercio del siglo XX en la ciudad. Desde la multitudinaria proclamación de la II República en la plaza consistorial a la boda de Víctor Eusa con Floren Eugui el 15 de abril de 1929, la recuperación de la arqueta de Leire robada en 1935, un discurso del Conde de Rodezno o cuatro niños jugando a la guerra con fusiles de madera. También los alevines de Osasuna en 1930, perfectamente alineados, o un taller de reparación de máquinas de escribir Underwood en la Plaza del Castillo, 31. Una plaza, por cierto, que perdura en muchas de las instantáneas como telón de fondo, aunque vaya cambiando de nombre: es plaza de la Constitución en la imagen de unas cucañas en 1929, de la República cuando acoge una concentración de txistularis y, ya, Plaza del Castillo, con una procesión religiosa. "Su documentalismo es verídico", señala Francisco Javier Zubiaur Carreño, comisario de la muestra. "El testimonio se ve trascendido por una intención", añade.

Fondos del Museo

Muchos pamploneses pasaron por el estudio que los fotógrafos tuvieron hasta 1950 en un ático de la Plaza del Castillo, ya que se fotografiaba enteramente con luz natural. Agustín Zaragüeta Colmenares sobresalió como "retratista de estudio" y como autor de fotos de temática militar, según apuntó ayer el consejero de Cultura y Turismo, Juan Ramón Corpas, en la presentación de la muestra. Gerardo Zaragüeta Zabalo, su hijo, se le unió en 1908. El segundo Zaragüeta fotógrafo consideró a su padre como maestro y además se dedicó a la foto documental hasta 1950. O sea que hubo un periodo en el que coincidieron los dos en el estudio. Como no firmaban, las fotos entre 1908 y 1920 no se sabe a cienta cierta quién de los dos las hizo.

El caso es que Agustín aprendió fotografía en París con los ópticos Chevalier. Había estudiado en el colegio de Hazparne en el País Vasco francés, uno de los factores que le llevaron a París a estudiar, según apuntó ayer su nieto Koldo Azkona Zaragüeta. En la capital francesa aprendió a tener una elegante composición y a utilizar el atrezzo artificioso de la época. Como puros de madera que dieron lugar a la copla: "A Pamplona venir soldao y en casa de Zaragüeta con un puro se ha retratau". De Agustín se conservan sólo 40 fotos, entre otras razones porque empleaba un frágil soporte de cristal.

Gerardo también trabajó el retrato pero fue fotoperiodista, según apuntó ayer Zubiaur. En la exposición se ven numerosos retratos, sobre todo de Gerardo, como el hecho a Arturo Campion o a Pedro Trinidad, portador de los gigantes, hacia 1930. "Zaragüeta retrataba las diferentes clases sociales pero con armonía, no hay crítica social, quería mostrar la ciudad en toda su armonía", dijo ayer Zubiaur.

Otro nieto presente ayer en la presentación, Gerardo, destacó ayer otra faceta del abuelo de quien heredó el nombre: "Contó a mi abuela las veces que no cobró a sus clientes porque no podían pagarle, no cobraba la mitad de trabajos que hacía", apuntó ayer. Y quiso compartir otro recuerdo: "Jamás nos chilló".

El Museo de Navarra adquirió los fondos de los Zaragüeta en 1993. Eran 4.838 fotos, negativos a la gelatina, de la que se se exponen sólo 75 (9 de Agustín y el resto de Gerardo). El Museo divulga ahora su obra con esta exposición. "Esto es un aperitivo del gran festín que nos espera", aventuró ayer Zubiaur. "Son fotos de un periodo extenso que favorece el conocimiento de la historia política y social contemporánea", dijo el comisario.

Fotos en el Arga

Koldo Azkona expresó ayer la satisfacción de la familia por la exposición. "Era algo que había que hacer. Ha sido una alegría muy grande saber que están protegidas y conservadas para la posteridad", apuntó. Sobre su abuelo dijo que "era una persona muy humana, tranquila, de gran humor". Azkona recuerda que su abuelo era muy querido en Pamplona y se llevaba bien con todos. "Le paraba todo el mundo por la calle", evocó.

También vivió momentos difíciles. Sobre todo a partir de la Guerra Civil, ya que perdió su trabajo en un periódico por motivaciones políticas, y se tuvo que dedicar por completo a la fotografía. Su abuela Saturnina, por ejemplo, cogió con alguna hija pequeña los negativos más comprometedores de Gerardo y los tiraba al Arga.

Recuerda Azkona anécdotas que les contaba el abuelo, como cuando retrató a Miguel Primo de Rivera y éste no se colocaba bien para posar. "Gerardo le dijo: "Si no te paras, no te lo hago".

Soledad Zaragüeta, hija de Gerardo, sintió ayer que se sacaba una espina clavada desde que en 1998 leyó a un periodista que hablaba de los fotógrafos de Pamplona sin referirse a su padre. "Me dolía que no se apreciase", dijo. "Es increíble ver todas estas fotografías que te llegan al alma".

La muestra, con un presupuesto de 11.926 euros, tiene carácter de redescubrimiento para la mayoría de los pamploneses. Es la más completa hecha hasta la fecha de estos autores. "Confiamos que estén en los libros de historia de la fotografía española", dijo Zubiaur.

Las fotos están escaneadas y positivadas por Carlos Cánovas. Además, se ha abierto un libro para solicitar información a los visitantes sobre los personajes que salen en las imágenes. También se pondrá un email.

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