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CAZA Y PESCA

Sin rastro de la perdiz roja

El pasado lunes se abrió la temporada de caza del ave en Navarra con escaso éxito

AITOR ROYO . PAMPLONA . Miércoles, 3 de noviembre de 2010 - 04:00 h.

Sí se le espera, pero no está. El pasado lunes, Día de los Santos Inocentes, se abrió la temporada de caza para especies como la liebre, el conejo, el zorro... y la perdiz. No obstante, esta última defraudó a los que la esperaban. Pocos cazadores pudieron ver alguna. Menos lograron llevarse una pieza a casa. La Ribera y Tierra Estella, zonas de habitual caza de la perdiz roja, han perdido su rastro.

El presidente de la Federación Navarra de Caza, José Ángel Remírez, explicó que el día fue muy desapacible. "En líneas generales, el cupo (de dos o tres perdices por persona, dependiendo del coto) no se ha conseguido. La mayoría de los cazadores han venido a cero. Tampoco es nada excepcional". Además, hizo hincapié en la dificultad de la meteorología, ya que en algunos puntos de Navarra llovió durante bastante parte del día e hizo viento. "En algunos lugares se ha limitado el tiempo, no ha sido un día sencillo para los perros; es el típico en el que es muy difícil encontrar una perdiz", admitió.

El presidente de la Asociación de Cazadores de Navarra (Adecana), Miguel Íñigo, extrajo unas conclusiones similares sobre la apertura de la temporada: "La jornada la calificaría como irregular. Se confirma que escasea mucho la perdiz".

El hábitat como problema

Íñigo quiso ir más allá y apuntar a las posibles causas de esta situación. "El motivo de la disminución de la especie no es por la presión de la caza. Antes, había más cazadores y, sin embargo, no existía este problema. La cuestión es del hábitat, que se ha alterado", explica.

Y resumió en qué consisten las transformaciones de hábitat señaladas. "Los nuevos métodos de explotación agrícola son un problema. Los agricultores tienen derecho a vivir de su trabajo, pero las nuevas técnicas no son propicias para la perdiz. Además, estas no tienen agua, ni zonas cubiertas para protegerse de los depredadores. El problema no es la caza. La prueba está en que también han disminuido las poblaciones de especies no cinegéticas como las golondrinas y los gorriones", afirma.

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