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Semillas de champiñón desde Huarte

La cooperativa Gurelan produce micelio para champiñones y setas que vende en La Rioja y Albacete

Ayer recibió la visita de representantes de la economía social de País Vasco y Aquitania

Alfredo Goikoetxandia Urdánoz, gerente de Gurelan, con unos granos de centeno en sus manos, delante de los sacos que venden. 	EDUARDO BUXENS

Alfredo Goikoetxandia Urdánoz, gerente de Gurelan, con unos granos de centeno en sus manos, delante de los sacos que venden. EDUARDO BUXENS EDUARDO BUXENS

MARIALUZ VICONDOA . PAMPLONA. Sábado, 16 de octubre de 2010 - 02:13 h.

SEMILLAS para el cultivo del champiñón y las setas. Es ése el producto al que se dedica la cooperativa Gurelan desde el polígono de Areta, en Huarte. Es el micelio, una especie de hilo fibroso que cultiva la empresa en su propio laboratorio y del que van cortando trocitos que introducen en unas bolsas de centeno que hace también Gurelan.

Las bolsas, que son de 3 o 4 kilos, son esterilizadas y al cabo de un mes el micelio ha crecido alrededor del centeno y, visualmente, la bolsa ha cambiado de color, se ha vuelto blanca. Esas bolsas son las que se venden a los clientes, los cultivadores de champiñón. Éstos distribuyen su contenido en un saco de 20 kilos de paja, donde se produce el mismo fenómeno que con el centeno, es decir, se sigue reproduciendo el micelio. Posteriormente, se lleva a una sala para cultivar, finalmente, el champiñón, como si fuera en un invernadero. Gurelan, que cuenta con 20 trabajadores, vende su producto a cultivadores de champiñón de la zona de La Rioja y La Machuela (en Albacete), porque son las zonas propias de este cultivo. "Algo mandamos a Alemania, pero nos centramos en esa zona. En España tenemos una cuota de mercado del 35%", explica Alfredo Goikoetxandia Urdánoz, gerente de la empresa.

También producen sacos para el cultivo de seta de cardo, "que tiene más valor y que vendemos a una empresa en la que participamos con un tercio en La Rioja, Hongosyerga", añade.

El origen de Gurelan está en el cooperativismo católico de los años sesenta. En 1963 se constituye una cooperativa agrícola ligada al Movimiento Obrero Católico, en el mismo lugar que ocupa ahora. A mitad de los años setenta se empieza a incorporar gente que trabaja en hongos y poco a poco la empresa se va especializando en los micelios. Al año, Gurelan fabrica dos millones de kilos de micelio y factura cerca de dos millones de euros. De sus 20 trabajadores, 18 son socios cooparativistas. "Nuetro objetivo, como empresa de economía social, que todos los trabajadores sean socios. Cada uno de ellos representa un voto, independientemente de su aportación", añade el directivo.

En unas instalaciones de 5.000 metros cuadrados, Gurelan está inmersa en un proyecto de colaboración con la UPNA, Cener, Acciona y Bioterna (2008 a 2011) para utilizar los hongos para degradar la madera y que pueda servir de biocombustible.

Gurelan recibió a una delegación de representantes de la economía social (empresas en la que la mayor parte del capital está en manos de los trabajadores) del País Vasco y Aquitania, junto con ANEL, la asociación navarra de empresas laborales. El objetivo de esta encuentro, que se completó con la visita a la SAL Atecna, dedicada a la gestión documental, es intercambiar experiencias entre las diferentes regiones en este campo.

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