.

.
.



El Jazz busca su sitio en Pamplona

Ayer concluyó el ciclo de música "Jazz en la calle", que ha cumplido diez años. Profesores y músicos de jazz de Pamplona lamentan que la cantera de músicos que se está creando no vaya acompañada de un fomento de la actividad musical

"¿Para qué fabricamos músicos si luego no tienen dónde tocar?", dice Javier Garayalde

De izquierda a derecha: Marco Bellizzi (profesor de trombón); Mikel Gaztelurrutia (profesor de piano); Renato Pertici, jefe del Departamento de Jazz y profesor de armonía; Javier Garayalde (profesor de saxofón); Mauro Urriza (pianista y profesor de armonía); Iván San Miguel (profesor de conjunto-jazz) y Marcelo Escrich (profesor de contrabajo). 	JESÚS GARZARON

De izquierda a derecha: Marco Bellizzi (profesor de trombón); Mikel Gaztelurrutia (profesor de piano); Renato Pertici, jefe del Departamento de Jazz y profesor de armonía; Javier Garayalde (profesor de saxofón); Mauro Urriza (pianista y profesor de armonía); Iván San Miguel (profesor de conjunto-jazz) y Marcelo Escrich (profesor de contrabajo). JESÚS GARZARON

NEREA ALEJOS . PAMPLONA Sábado, 19 de junio de 2010 - 04:00 h.

HACE diez años, el saxofonista estellés Mikel Andueza invitaba a "superar el miedo al jazz". Decía que en Pamplona el "95% de las personas" no había ido nunca a un concierto de ese estilo. En aquella época, se celebraba el Festival de Jazz del Teatro Gayarre, que se quedó en la quinta edición (1999). Le tomaron el relevo el ciclo Jazzfermin y la muestra de Jazz en la calle.

Ambas propuestas han logrado consolidarse: Jazzfermin llega este año a su decimotercera edición, mientras el Jazz en la calleha cumplido una década. Ayer, la actuación del Quinteto Joan Soler despidió la edición de este año, en la que los organizadores destacan la buena acogida por parte del público, incluso a pesar del mal tiempo.

Entre los conciertos que se han sucedido en Pamplona durante los cuatro últimos viernes, está el que protagonizaron una decena de profesores de jazz del Conservatorio Superior Pablo Sarasate, que cuenta con 70 alumnos de esa especialidad. Ocho años después de la puesta en marcha del Departamento de Jazz, se valora enormemente la cantera de músicos que está creando. Y paralelamente surge la pregunta clave: "¿Para qué fabricamos músicos si luego no tienen donde tocar?", se pregunta el saxofonista Javier Garayalde, profesor del Conservatorio. "Estoy harto de ver a mis alumnos "mendigando" por tocar en algún sitio, y encima gratis. Sólo falta que bajemos al metro", dice irónicamente.

Para el contrabajista Javier Colina, uno de los más reconocidos músicos de Europa, "es fácil formar profesores pero no intérpretes". Colina compitió con Michel Camilo en la última edición de los Premios de la Música, en la categoría de mejor álbum de jazz. "La clave para formar a un músico es la experiencia. Habiendo tantos músicos en Pamplona, no sé por qué no se aprovecha para realizar más actividades", señala.

70 alumnos de jazz

En España, la licenciatura de jazz sólo se puede conseguir en cinco centros: dos en Barcelona, uno en San Sebastián (Musikene) y otro recién creado en Galicia. El quinto es el Conservatorio Superior Pablo Sarasate. De hecho, se ha convertido en el centro con más alumnos de jazz: un total de 70, procedentes de 16 comunidades autónomas.

Al menos un 5% han venido del extranjero. "Crear el Departamento de Jazz fue una buena apuesta. Un alumno de jazz tiene más posibilidades, porque puede tocar en diferentes estilos, incluido el pop. Es más versátil", considera RenatoPertici, jefe del Departamento. Resalta que los 18 profesores que lo integran, -es la sección más grande del Conservatorio-, son músicos en activo, que compaginan la enseñanza con sus proyectos musicales. Desde el Pablo Sarasate se han impulsado un par de "jam sessions" semanales en el bar Subsuelo y en el Infernu Taberna. "Falta la iniciativa privada, como un buen club de jazz", apunta Marco Bellizzi, profesor de trombón. "Escenarios hay muchos, pero todos vacíos. No hay dinero para programar, ni jazz ni otras cosas", lamenta. Pertici sugiere que la sala de cámara del Baluarte podría acoger los conciertos de fin de carrera. "En Baluarte, todo lo que se programa de jazz se hace desde una perspectiva clásica. Si viene Michel Camilo, es porque colabora con la Orquesta Sinfónica", apunta. Los grandes festivales tampoco suelen ser una opción para los músicos locales. "El mayor porcentaje del presupuesto de un festival se lo llevan los representantes de las grandes estrellas", denuncia Javier Garayalde. El acordeonista Javier López Jaso reconoce que ese instrumento sí atrae a los programadores que buscan nuevas propuestas en las formaciones de jazz. El año pasado, actuó en el Festival de Jazz de San Sebastián junto a Marcelo Escrich y Tommy Caggiani, ambos profesores del Conservatorio. Jaso es optimista: "Navarra tiene muy buena base desde el punto de vista educativo y las actuaciones se están potenciando cada vez más. Estamos mucho mejor que antes", señala. El saxofonista estellés Mikel Andueza, profesor en Musikene (San Sebastián), resalta otro paso importante: "El perfil de músico de jazz se ha normalizado y esto es un éxito en sí mismo". Con la "normalización" se refiere a la doble faceta de dar clases en un centro y compaginarlo con la actividad concertística. " Yo reivindicaría que las instituciones nos traten un poco mejor y nos pongan en el lugar que nos corresponde. Por lo menos, al nivel de la música clásica". Se refiere a un lugar concreto: "El Baluarte es la casa de todos, nosotros incluidos".

Lo mismo opina Carlos Pérez Cruz, trompetista de La Pamplonesa y director del programa El Club de Jazz, que se emite por Internet. Considera que la oferta actual está estancada. "Llevamos muchos años con la misma dinámica de programar dos ciclos de jazz al año. Falta una continuidad, que haya actividades musicales durante todo el año en los diferentes escenarios de Pamplona. El jazz no entra en el Gayarre ni en el Baluarte".

Valid XHTML 1.0 Transitional Validador CSS del W3C

© Diario de Navarra