Roban sobre todo cobre y latón, pero también cualquier herramienta, y ha habido semanas con robos todos los días
Aseguran que todos los días llegan a la obra con la misma incertidumbre: "A ver qué nos han quitado hoy". Ayer fue el cable de suministro eléctrico de la grúa, valorado en 600 euros y que dejó inutilizada la grúa cuatro horas. Otro día son las mangueras, los grifos, herramientas, el gasóleo..
. Gremios y constructores que trabajan en la Cuenca de Pamplona denuncian que en lo que va de año están sufriendo una oleada de robos "sin precedentes", con dos hurtos por semanas e incluso algunas con un robo por día.
La Guardia Civil afirma que los robos en general han descendido este año después de que en 2009 crecieron hasta en un 30%, sin que dispongan de datos concretos sobre robos en obras. Los gremios, por su parte, exponen resignados que en muchas ocasiones ni denuncian. "Nunca hemos conseguido nada, sólo perder una mañana de trabajo. Es desmoralizante", dice Daniel Larralde Moreno, encargado de obra de Construcciones Garnica y Cortés, y que sufre los robos en unas viviendas que están construyendo en Buztintxuri. "Llevo en esto desde los 14 años y siempre se llevaban algo, pero como lo de ahora no lo había visto nunca", agrega el fontanero Andrés Oteiza Rodrigo. En la construcción de al lado, el encargado Miguel Ángel Marcilla Guillorme, también sufre los robos de todo lo relacionado con el cobre y el latón. Por eso pide a los cuerpos policiales que "vayan a la cabeza, no a los pies", y se sitúen en las chatarrerías, el destino de lo sustraído. "Si se pusieran en las puertas todas las mañanas pillarían al que roba y al que compra lo robado".
La dinámica de estos hurtos, en efecto, responde a un mismo patrón. Los que entran en las obras buscan todo tipo de herramientas o piezas de metal, sobre todo latón y cobre, y los venden en algunas chatarrerías, que a su vez los colocan en las fundiciones. Los robos de maquinaria, o piezas sueltas, son menos frecuentes, pero también se han dado y algunos de los que se han detectado tienen como destino otras constructoras. También sustraen el gasóleo.
Desde Guardia Civil destacan la dificultad para perseguir este tipo de hurtos. Primero porque no suele haber testigos, ya que se cometen en urbanizaciones en construcción, y porque si no se les sorprende in fragantti, los metales que se llevan no tienen un número de serie, como la maquinaria, para identificarlo. Y para cuando el afectado presenta la denuncia y se acude a una chatarrería, el material ya se ha transformado, o es difícil diferenciar cuál es robado del que no y demostrarlo. "Chatarrerías, como en todos los negocios, hay de todo, pero si les llevan un rollo de cobre que aún tiene el plástico, ya saben que están comprando algo robado", se quejan los gremios.
Por la dificultad de perseguir estos delitos, la Guardia Civil investiga a las personas, y a través de seguimientos hay ocasiones en la que se consigue solucionar robos, como en una operación reciente en la Ribera en la que se detuvo a 5 personas y se esclarecieron 28 robos.
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