La normativa persigue que los profesores reprendan a los alumnos en el mismo momento en que actúan mal
Los alumnos que injurien, calumnien, humillen o acosen a profesores, compañeros o trabajadores del centro deberán realizar tareas, fuera del horario lectivo, "en beneficio de la comunidad educativa". Será cada centro el que concrete qué tipo de tareas, en función de la falta cometida.
Ésta es una de las medidas que recoge el borrador del decreto foral de Derechos y Deberes de los Alumnos que ha redactado el departamento de Educación del Gobierno foral y que esta tarde debatirá con las familias en la mesa de padres, en la que están presentes miembros de Herrikoa (red pública), Concapa (concertada), Sortzen (centros públicos del modelo D) y Fapacena (apymas de El Redín-Miravalles).
El documento, que no especifica qué tipo de tareas deberán realizada estos estudiantes, incluye otro tipo de "sanciones", si bien todas mantienen un componente educativo en ellas, en lugar de únicamente punitivo. Así contempla también la expulsión del alumno un máximo de 15 días, aunque durante ese tiempo el estudiante deberá hacer tareas escolares para no interrumpir su proceso educativo.
Hasta ahora, cuando el comportamiento del alumno era grave o muy grave el centro lo expulsaba uno o varios días a su casa (dependiendo de la gravedad de la falta). Para algunos escolares esa medida más que un castigo era un premio, ya que no tenían que ir a clase. La novedad de esta propuesta estriba en que ahora los docentes diseñarán para el alumno un plan de trabajo y que será tenido en cuanta en la evaluación. Además, los alumnos, aunque estén expulsados, podrán hacer los exámenes previstos para esos días.
Otra forma de castigo, en el caso de falta grave, puede ser el cambio definitivo de clase o el cambio de centro.
Al margen de las conductas muy graves, menos frecuentes, en los centros suelen predominar las llamadas "conductas contrarias a la convivencia"; como copiar en exámenes, faltar al respeto a los profesores, mentir, utilizar aparatos prohibidos (como teléfonos móviles)... En estos casos, se puede castigar a los alumnos utilizando su tiempo de recreo para que hagan tareas que resuelvan su conducta o impidiéndoles que participen en actividades complementarias o extraescolares.
Resolución rápida
Uno de los objetivos de fondo de esta normativa es que los docentes puedan reprender o castigar a los alumnos en el mismo momento en que se produce una conducta inadecuada. Se trata de evitar procedimientos más farragosos y burocráticos. Según el borrador del texto, estas actuaciones inmediatas "no prejuzgan la conducta ni las posibles medidas posteriores y tienen como objetivo el cese inmediato de dicha conducta". El texto definitivo del decreto se presentará previsiblemente antes de fin de año.
Además de estas medidas punitivas, el borrador recoge que siempre que sea posible se debe intentar resolver los conflictos de forma pacífica mediante la mediación escolar (una personas interviene entre dos en conflicto).
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Alumnos de ESO del IES Valle del Ebro de Tudela, en la cafetería del centro, en una imagen de archivo. BLANCA ALDANONDO
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