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SOCIEDAD

Las cenizas esparcen dudas entre los vivos

- Cada vez se incineran más difuntos pero no siempre se sabe bien qué hacer con las cenizas. Algunos las esparcen en el mar, otros las guardan en casa, muchos las depositan en el cementerio. Varios expertos opinan sobre una práctica que va en auge

- La Iglesia pide que no se esparzan las cenizas y que tampoco se guarden en las casas

- La ceniza no tiene carácter de residuo por lo que la normativa no prohibe que se avienten

- Algunos familiares que esparcen las cenizas echan en falta un lugar que guarde su memoria

ÍÑIGO SALVOCH . PAMPLONA Domingo, 8 de noviembre de 2009 - 04:00 h.

D OS hermanos de Pamplona solicitaron recientemente a un sacerdote que convenciera a su madre de que había lugares más idóneos que el altar instalado en el salón de casa para que descansaran las cenizas de su padre. No era para menos, el templete con la urna "echaba atrás" a sus amigos cada vez que visitaban su casa.

Se van a cumplir diez años desde que se instaló el primer horno crematorio en Pamplona y el proceso de incineración -hoy más cómodo y económico que la inhumación- se emplea ya con seis de cada diez fallecidos. Sin embargo, una vez que reciben los familiares la urna con las cenizas éstos no siempre saben muy bien qué hacer con ellas.

No hay normas civiles que regulen dónde y cómo se pueden esparcir las cenizas de un fallecido y mucho menos si se pueden llevar o no a casa . Sin embargo, no han faltado en los últimos años algunas situaciones que se pueden calificar de sorprendentes, como la del grupo de jóvenes que tomaban el sol en el parque de Biurdana de Pamplona y se vieron sorprendidas por una lluvia de cenizas o la que vivieron los vecinos de Ujué hace dos años, cuando el Ayuntamiento tuvo que rogar a los devotos de la patrona local que dejaran de esparcir las cenizas de los difuntos junto a la Cruz del Saludo.

La Iglesia tampoco es contraria a las cremaciones, desde que lo aprobó el Papa Pablo VI, pero sí que pide a sus fieles que sepulten las cenizas en tierra o en un columbario. En esa línea, los obispos italianos van a dar a conocer la próxima semana un documento con criterios sobre el destino que se debe dar a las cenizas.

Sin embargo, muchas veces las dudas son mucho más personales. La pérdida de la memoria del ser querido, la venta de una casa cuando se han esparcido las cenizas en el jardin... Un grupo de expertos ofrece sus reflexiones en este reportaje.

Un ritual de despedida

El teólogo Arnaldo Pangrazzi, miembro del Instituto Internacional de Teología Pastoral Sanitaria de Roma, destaca que los hombres, "con independencia de que tengan un credo religioso o no, están necesitados de rituales para decir adiós a una persona querida". Asegura que "más que el aspecto material de la ceniza, importa el recuerdo, la dimensión interior. Saber que la persona sigue viviendo en mi memoria".

No obstante, subraya que para muchos es importante visibilizar en algun lugar a la persona querida, "algo que se pierde si se esparcen las cenizas". "Las reservas de la Iglesia al acto de esparcir las cenizas, -añade Pangrazzi- provienen de quien pueda utilizarlo como una actitud de desafío a la inmortalidad y a la resurrección".

La Iglesia navarra ha reflexionado sobre el destino de las cenizas de los difuntos y desde febrero de 2007 cuenta con unas normas aprobadas por el anterior arzobispo, Fernando Sebastián, para la construcción y administración de columbarios, espacios en los que depositar las urnas. El documento recuerda que, aunque los cuerpos sean incinerados, la Iglesia "aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos". Según explica el vicario Santiago Cañardo "esto favorece que se pueda guardar memoria a los difuntos y que exista un espacio en el que rezarles y en el que los símbolos cristianos, como la cruz, recuerden la esperanza en la resurrección".

No hay sociología de la muerte

No es fácil abordar el tema de la muerte desde la sociología debido a la escasez de estudios sociológicos sobre la muerte. Así, el Colegio de Sociólogos de Navarra se remite en este tema al trabajo de un puñado de expertos, como el que ha efectuado Jesús M. de Miguel con las universidades de Barcelona y California.

Este autor establece que no existe "una sociología de la muerte o del proceso de morir" y señala a los propios sociólogos como "los primeros defensores del tabú de la muerte". "Las personas no saben muy bien qué hacer con los muertos, ni qué conducta seguir ante un fallecimiento, qué sentimientos tener o cómo expresarlos. No han sido socializados y han tenido pocas ocasiones para aprender", afirma.

Para este sociólogo, "la vida sana, higiénica, que ahora está de moda tiende, sin embargo a ignorar la muerte, que es una realidad que no se puede evitar". Según él, la dispersión de las cenizas "supone la desaparición radical de la persona muerta y con ello se evita la posterior visita a la tumba".

Asimismo, plantea este sociólogo que la muerte es un tema cada vez menos espiritual y menos comunitario "lo cual no supone necesariamente un progreso".

Respeto al difunto

En cualquier caso, desde que ha tenido conciencia de la muerte, el hombre ha mantenido un respeto por los difuntos. Así lo opina José Ignacio Murillo, profesor de Antropología de la Universidad de Navarra, para quien la tradición de la inhumación del cadáver "ha representado en la cultura occidental la vuelta del hombre a la tierra de la que se procede. Hecho que en la tradición cristiana ha engarzado con la idea de la semilla que muere para volver a nacer".

A pesar de la diversidad de sensibilidades y formas de entender la muerte, Murillo piensa que la incineración "no tendría que suponer un cambio en la tradición de respeto y memoria hacia los difuntos, aunque a veces existe el riesgo de caer en la banalización de la muerte y la pérdida de su significado exterior". "Los cementerios -asegura-, además de guardar la memoria individual de los difuntos, posibilitan que se visibilice la idea de la muerte".

Conflictos personales

Rakel Mateo, psicopedagoga de la Fundación Senda, entidad que trabaja el acompañamiento en el duelo y la reflexión sobre la muerte, aborda las motivaciones que llevan a las personas a esparcir las cenizas de sus difuntos. "Hay de todo, personas que lo hacen porque es la voluntad de su familiar fallecido -a pesar de que la idea no les guste demasiado a ellos-, y otros porque la persona no ha dicho nada y ellos han hecho lo que han creído mejor". A veces los conflictos de intereses son intergeneracionales.

Sin embargo, Rakel Mateo conecta con la idea de que es necesario un lugar en el que poder rememorar a las personas fallecidas. "Aunque uno lleve su recuerdo dentro de él, a veces hay una situación de vacío que a la hora de elaborar un proceso de duelo cuesta definir. Por ejemplo, cuando llega el Día de Todos Santos existe el ritual de ir al cementerio, pero quien ha esparcido las cenizas se queda con la duda de si debe acudir o no al lugar en el que lo hizo, porque tampoco aquel fue un ritual como el del cementerio. Hay un poco de lío, la cremación es algo nuevo, muy de moda, y lo que estoy viviendo desde la Fundación es que las personas no tienen muy claro cómo deben actuar, aunque la confusión es también parte del proceso del duelo". Una confusión que ayuda a explicar algunas anécdotas, como la de la señora de Pamplona que salía cada tarde a tomar el café con las cenizas de su marido.

Comentarios de los lectores

  • Uff, que no te enteras y no sabes que los camposantos o cementerios como les quieras llamar son del Municipio, no de la Iglesia, al menos en Pamplona. Otra cosa es quien echa los rezos y esas cosas, que cada cual lo hace en su religión. Cuando se habla de la Iglesia, hay que acompañar la palabra Católica si así lo es.Yo estoy en la crisis.
  • Lo que pasa es que cada vez mas gente se decide por la incineracion y esto va a dejar de dar dinero a los ayuntamientos a traves de los cementerios y estos dejaran de existir.Por que tiene que ser todo un negocio?Claro si no hay tumbas no se llevan flores,no se compran lápidas,............HASTA CON LA MUERTE NEGOCIAN.
  • Si en algo tiene razón la iglesia es en aquello de"polvo eres y en polvo te convertirás". Si somos polvo de estrellas lo más lógico es que volvamos a reintegrarnos en el universo y pasar a formar parte de otros seres vivos si fuera el caso. Esparcir las cenizas en un lugar de la naturaleza en el que el finado se hubiese encontrado a gusto, me parece la mejor opción.Sentires
  • Brumario: no me llamo Constantino y lo de nefasto emperador romano lo comentamos otro día, vale ?No has comprendido mi mensaje anterior, ya que no estoy defendiendo que tenga que ser la Iglesia quien regule lo de las cenizas sino que se regule por quien corresponda, pero que se regule para evitar la formación de vertederos de cenizas en lugares tan románticos como la estafeta o las murallas.Los columbarios sirven igual con cruz o sin cruz.Pero sigo pensando que tu anticlericalismo te condiciona mucho y le niegas a la Iglesia hasta el derecho a opinar en materias de espiritualidad que te guiste o no es uno de sus temas porque lleva dos mil años hablando de ello, pero dejando claro que esto se trata de opciones libres que cada uno puede escoger.Edicto de Milán
  • Disculpa, Brumario, pero creo estás equivocado al respecto de la calificación de las cenizas. Se consideran un residuo inerte, y lo único que se recoge en la legislación es la prohibición expresa de depositarlas en vías públicas. Soltarlas en mitad de San Cristóbal o en la cima de la Mesa de Los Tres Reyes es perfectamente legal, y no crea más problema sanitario que un tío que vacíe el cenicero del coche en el semáforo de mitad de la Avenida del EjércitoHumor negro
  • Constantino (imagino que el que firma como Edicto de Milán se llamará como aquel nefasto emperador romano), el tema de las cenizas es una cuestión de salud pública, y ahí quien debe intervenir son los gobiernos de turno, no la iglesia. Lo importante de los columbarios es precisamente que esas cenizas estén recogidas y no volando libremente por el aire, no que tengan o dejen de tener cruces......Brumario
  • Lo que la iglesia no debiera permitir, y como soy católico lo digo, es que unos tengan una simple lápida y otros tengan un "palacete" en el camposanto. Todos iguales puesto que predican que la muerte es quien nos iguala a todos. Si fuera más coherente con lo que predica no tendríamos estos follones.Uff
  • Todo esto me recuerda una película de finales de los ochenta o primeros de los noventa, una comedia trágica británica, titulada Riff Raff, en la que el protagonista termina tirando las cenizas de su padre al fuerte viento que sopla en ese momento en el cementerio. Creo que es su cuñada la que suelta una frase antológica: " Me estás poniendo perdida con tu padre"Humor negro
  • En nuestra comunidad creo que veneramos y demostramos gran aprecio por los árboles. Esparzamos las cenizas alrededor de aquel árbol que tuviera algún significado especial para el difunto, y dispondremos así de un lugar al que acudir para respetar su memoria, sin necesidad de pasar por la caja de los curas o los munícipes. Y de paso también recordar a los católicos el pasaje del Génesis 3:19Naturaleza muerta
  • Creo que hay que regular este asunto, porque empieza a ser una una cuestión de salud e higiene el que se esparzan cenizas por cualquier sitio.Ese supuesto derecho que enarbolan algunos a esparcir sus cenizas donde les de la real gana habría que compatibilizarlo con el de los vivos a aceptar que se esparzan en sitios públicos.Brunario, tranquilo, la iglesia no se mete, simplemente recomienda y se dirige generalmente a los católicos tibios que se dejan llevar por modas.Tu anticleralismo es tan rancio como la religiosidad de otros.Edicto de Milán
  • En esta vida casi todo es un negocio y la muerte también. Yo respetando todas las ideas y costumbres, opino que la putrefacción del cuerpo humano, con sus virus y demás enfermedades de descomposición, tenía que haber una ley obligatoria a incinerar los muertos de una manera general y los más económica posible. En cuanto a los restos de cenizas, eso de tirarlas por cualquier lado debiera estar prohibido, pues muchas gentes se han quejado por problemas de suciedad y contaminación. Lo mejor sería hacer como con los detritus reciclarlos y en paz. Ya está bien de tanto "bisnes" de cajas, urnas, cementerios y columbarios. El que quiera que rece mucho y de el dinero a los pobres, que seguro hará mejor inversión. Hasta el cielo Marta.
  • Deberian prohibir tirar las cenizas al monte, el otro dia caminando por San Cristobal se me metio algo al ojo. No quiero ni imaginar lo que podría ser.Santa Paciencia
  • Lo que vale es el recuerdo. Nada mas. Lo del cementerio es pura parafernalia en donde todavía se hace notar el que tiene dinero con todo su boato y el que no. Es una forma de atrapar a los vivios con sus renovaciones y su saca-pasta.mar
  • Ahora venden unas urnas para las cenizas con tierra y una semilla dentro a tu elección, que puedes plantar donde quieras, en el monte, en tu jardín, en una maceta ... Y si la plantan en el monte, cuando vayan a visitarte harán deporte.arl
  • Hay osarios comunes en unos huecos situados en la parte superior de algunos grupos del cementerio.Iratxe
  • Tengo una pregunta. ¿Donde esta en Pamplona el osario común?. Aquí, allá cuando la memoria familiar se apaga, y no se renueva el nicho, etc, que hace el Ayuntamiento, feacientemente con los restos. Mucho me temo que los incinera y vete a saber donde los deja, ¿En berichitos?¿en Gongora?. He preguntado más de una vez donde esta el osario. No hay respuesta y es una pregunta que parece incómoda. En que queda el ritual de todos los santos....Ignacio
  • La Igleisa puede decir misa. Yo quiero que mis cenizas se queden en un monte de mi pueblo.. Seré los árboles de alrededor, el cielo - siempre cambiante-, las nubes, los sonidos... el silencio....Dejad a la gente tranquila, incluso en su muerte
  • Pero no todos somos católicos y por eso morimos igual y tenemos que dar destino a nuestros restos de igual forma. Así que cementerios, columbarios, y otro sitios donde poner cruces y símbolos sagrados...pues va a ser que no.
  • Claro, señor Cañardo, los columbarios o son cristianos o no son ¿no?. O tienen la cruz o si no no valen ¿no?. Qué manía tiene ésta gente de decir cómo deben hacerse las cosas. ¿Y si yo quiero descansar en un columbario sin símbolos religiosos de ningún tipo?. Ya no digo sólo cristiano, ningún símbolo religioso... ¿También me van a vetar esa opción?....Brumario
  • personalmente, cuando fallezca, quiero que me incineren y mis cenizas se esparzan en el Sadar, al menos desde el infierno podre ver a los rojosrojo en el mas alla
  • Creo que una vez que morimos nuestra alma es la que deja el cuerpo, por lo tanto no veo necesidad alguna de ir al cementerio y en mi familia no hemos ido jamás a visitar las tumbas de los nuestros. Ahora que tenemos la posibilidad de la incineración yo quiero que así lo hagan y mis cenizas pueden tirarlas al contenedor, me da lo mismo.Almudena
  • Yo como católico y siguiendo lo que dice San Pablo en las Santas Escrituras, el cadaver del ser querido incinerasdo o no debe esstar el Campo Santo, donde poder ir a rezarle o hablarle, en el mayor respeto y veneración. Por que todo ello está rodeado de un misterio transcendete.Juan Timoteo
  • Lo más importante es no imponer nada a nadie!. Allá la consciencia de cada uno!. Muchos padres que perdieron niños se consolaban que estaban en el limbo de los justos ahora como con lo de las cenizas: yo no saben dónde estarán... y qué?RG
  • Lo mejor sería dejar las cenizas en un campo santo como son los cementerios .Para algo existen , no sea terminemos como los idues , con los rios y mares llenos de cenizas. Habra lugares concretos como jardines de una Villa, u otros sitios, en America los campos santos o cementerios son grandes parques , es ideal , dan mucha pz terrenos verdes con las tapias en la tierra para depositar las cenizas en jardines , y luego cerrar las tapias, recordar a rus difuntos para ponerles una flor o rezarles una oración.MARIANA
  • Los columbarios, que por cierto empiezan a proliferar, pueden ser una "muy buena" solución de futuro. Ayudan a la reabilitacion de lugares emblemáticos, y ayudan a poner solución a un supuesto problema de vivos. Por otro lado, los columbarios, al igual que la incineración, no obliga a una dependencia de carácter confesional, abre más el abanico para lugares con arraigo no confesional. Pero lo "urgente" es una regulación previa, antes de que se vaya de las ñaños, si no se ha ido ya. José Javier Solabre Heras

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