La defensa considera que sufre trastorno y que el alcohol afectó su comportamiento
LAS dos pruebas periciales psiquiátricas sobre el acusado, una encargada por la investigación y otra por la defensa, no lograron coincidir en si José Diego Yllanes sufre o no trastorno de personalidad y el grado de afección de la supuesta ingesta de bebidas alcohólicas durante la noche del 6 de julio de 2008. Los dos trabajos se expusieron ampliamente mañana y tarde.
El estudio del sumario
Forenses del Instituto Navarro de Medicina Legal (INML) expusieron ayer su pericial psiquiátrica. Advirtieron que tuvieron que realizarla con una hora de conversación con él dos días después de los hechos. "Cuando fue citado una segunda ocasión, se negó a colaborar por recomendación de su abogado", indicaron.
Las peritos descartaron un trastorno de personalidad y que el alcohol hubiera sido detonante. Para explicar lo primero, le definieron como "perfeccionista, obsesivo por el orden, poco expresivo emocionalmente, rígido en cuanto a pautas de comportamiento". "Tenía terror a la desaprobación social", añadieron. El fiscal preguntó si era compatible con ser una persona agradable, simpática, encantadora, trabajadora... "como han dicho de él sus amigos y compañeros de trabajo". "Por supuesto", contestaron las peritos. El fiscal volvió a preguntar si era "una persona normal". Y la respuesta de las peritos, que "tiene rasgos compulsivos que no llegan a ser un trastorno de la personalidad".
"Por los rasgos de personalidad que tiene y con los datos de que disponemos, actuó como consecuencia de un estímulo muy fuerte, un estado pasional, que le suponía un ataque a sus rasgos de personalidad". Una acusación preguntó si la reacción del acusado se pudo deber a que la víctima le dijera que pensaba denunciarlo. "Lo veo muy compatible", indicó una experta.
Respecto del alcohol, el acusado ha mantenido que había bebido mucho, que no recuerda ni lo ocurrido ni cómo llegó a matar a Nagore. Al no existir la prueba de la alcoholemia, las peritos analizaron las imágenes que captó una cámara de seguridad en el momento en que él y la víctima iban al piso andando. Y según esas imágenes, "no hay incoordinación motora, no se tambalea, no tiene dificultad en el andar, se le ve caminar perfectamente".
El informe de la defensa
Buena parte de los esfuerzos de las dos psiquiatras contratadas por la familia de Yllanes se basaron en defender su independencia para disipar cualquier duda sobre la fiabilidad de su informe, realizado en 6 horas de estudio con el acusado, los testimonios recogidos en su familia y entorno y los incluidos en el sumario.
De su trabajo consideran que Yllanes tenía "un fuerte sentimiento de inseguridad y vulnerabilidad a la crítica social". En su opinión es vulnerable al alcohol, "porque lo tomaba esporádicamente", y añadieron que el día de autos tenía "fatiga física, falta de sueño y tomó un antiestamínico". Los efectos del alcohol le produjeron delirium -alteración de conciencia, reducción de la capacidad de atención y alteración de las funciones cognoscitivas-. Al comprobar que había matado a Nagore sufrió un "estrés agudo", que le llevó a intentar mutilarla y a deshacerse del cuerpo.
A preguntas del fiscal, que cuestionó en un tono duro el rigor del trabajo, las autoras del informe matizaron que ellas sólo hablan de posibilidades: "Creemos que existió intoxicación etílica, no sabemos en qué grado, y que existe la posibilidad del "delirium". Sólo posibilidad porque estamos hablando de datos de referencia débiles". De lo que sí se mostraron convencidas es de que sufre trastorno de personalidad. El abogado de la familia Laffage cuestionó que estuviera afectado por el alcohol. Entre otras cuestiones porque calculó cómo deshacerse del cuerpo, organizó todo en bolsas, sacó el coche de un garaje complicado y porque en los vídeos se le ve andar con normalidad.
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