Tras el resultado de la ejecutiva, el presidente Sanz no asistió al consejo político que UPN celebró el pasado viernes
Nueva brecha en UPN. La posición de la presidenta de UPN, Yolanda Barcina, sobre los presupuestos del Estado se impuso a la que mantuvo Miguel Sanz en la última ejecutiva que celebró este partido. La primera optó por la abstención en la votación de las enmiendas a la totalidad contra el proyecto de presupuestos de Zapatero. Sanz quería que su partido rechazara las enmiendas y sumara así su voto al PSOE, PNV y Coalición Canaria, para conseguir contrapartidas del Gobierno central.
Una pugna que se mantuvo en secreto.
El comité ejecutivo de UPN se reunió el lunes 19 de octubre. Era la víspera de la votación en el Congreso de las propuestas de rechazo al proyecto de presupuestos del Estado para 2010, entre las que estaba la del PP.
Según las fuentes consultadas, en la reunión de la ejecutiva "no hubo broncas", ni siquiera discusiones acaloradas o enfrentamientos abiertos. Había que fijar la posición del partido frente a los presupuestos del PSOE y la presidenta de UPN "hizo como suele, dejar hablar a todo el mundo y escuchar", señalaron esas fuentes.
El comité ejecutivo de UPN está formado por 23 miembros. La reunión comenzó con puntualidad, pero concluyó media hora después de lo previsto. La propia Barcina reconoció a los periodistas que la decisión adoptada por la dirección regionalista no había sido "nada fácil". De lo que no habló ante los medios fue de la disparidad de posturas que se plantearon en el comité.
Días antes, el partido regionalista había trasladado al portavoz del PSOE en el Congreso, el ex ministro José Antonio Alonso, un total de 90 enmiendas por 350 millones de euros de inversiones para Navarra, priorizando tres de ellas por ser, "compromisos" del Gobierno central, argumentó UPN. Eran poner fecha al Convenio del Tren de Alta Velocidad y 30 millones para el tramo Castejón-Zaragoza, 25 millones de compensación para la atención a la Dependencia, y 13,5 millones para el CENER, el Centro Nacional de Energías Renovables. En total, 68,5 millones. De la respuesta del PSOE dependía la posición adoptaría UPN.
El partido regionalista recibió la contestación por escrito. Buenas palabras, pero ninguna concreción. Por este motivo, antes de la ejecutiva, Miguel Sanz habló con la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado. El presidente llegó a la reunión de la ejecutiva sin ningún compromiso firme por parte del Gobierno central. Éste pedía a UPN que su diputado Carlos Salvador votara en contra de las enmiendas a la totalidad y luego, "ya se vería", según interpretaron miembros de la dirección regionalista.
La postura de Sanz
En la ejecutiva, intervino Miguel Sanz. El presidente, tras exponer la situación, propuso que UPN rechazase las enmiendas a la totalidad pidiendo al Gobierno del PSOE a cambio una serie de reivindicaciones al más puro estilo autonomista. Pero acto seguido apuntó que si en UPN se entendía que esas contrapartidas no eran suficientes, había que dar la vuelta a la tortilla y votar a favor de la devolución de los presupuestos. Pero la abstención, dijo, no permitiría a UPN obtener contrapartidas y lo único que reportaría al partido serían críticas, tanto por la derecha como por la izquierda.
Las mismas fuentes señalan que el presidente defendió con convicción el apoyo a los presupuestos del Estado (a través del no a las enmiendas de devolución del PP) y sólo habló con la boca pequeña de apoyar dichas enmiendas. Para Miguel Sanz, las ventajas de la primera opción eran evidentes, ya que supondrían contrapartidas económicas y políticas para Navarra y terminarían de allanar el camino de la negociación presupuestaria con el PSN para que en 2010 la Comunidad cuente con presupuestos.
Junto a Miguel Sanz, según miembros de la reunión, se posicionaron los dirigentes que forman parte del Gobierno (Alberto Catalán, Javier Caballero, Amelia Salanueva y Begoña Sanzberro. Maribel García Malo se tuvo que ausentar), el portavoz parlamentario Carlos García Adanero, y el parlamentario Jerónimo Gómez.
Pero el esfuerzo que estaba pidiendo Sanz a UPN fue considerado excesivo por el resto de la ejecutiva, con su presidenta al frente, ante unos presupuestos que la dirección regionalista había criticado con dureza. Además, teniendo en cuenta que desde el PSOE no había ningún compromiso firme para Navarra. Argumentos que expuso Yolanda Barcina, quien tomó la palabra después de la intervención de Sanz para rechazar la posibilidad de votar en contra de las enmiendas de devolución. "No se entendería" fue uno de los argumentos más repetidos por la presidenta.
Barcina descartaba también votar a favor de esas enmiendas. Un punto en el que había un claro consenso en la dirección de UPN, consciente de que eso bloquearía la posibilidad de negociar con el PSN las cuentas de Navarra.
Por ese motivo, la líder del partido defendió que la abstención era más que suficiente como para facilitar la negociación con el PSN, y no comprometer en exceso el discurso crítico que habían mantenido con respecto a los presupuestos de Zapatero.
Otras intervenciones
Tras estas dos intervenciones, el resto de dirigentes fueron tomando la palabra. Entre otros, apoyaron la postura de Barcina sus colaboradores en el Ayuntamiento de Pamplona Juan Luis Sánchez de Muniáin, José Iribas y Ana Elizalde. También suscribieron las palabras de Barcina Sergio Sayas, Fermín Alonso y Eradio Ezpeleta, entre otros.
En sintonía con la postura de Sanz, e insistiendo en la necesidad de no tirar piedras en el tejado del PSN para facilitar la aprobación de los presupuestos forales, hablaron, entre otros, el secretario general, Carlos García Adanero, o los consejeros Javier Caballero y Begoña Sanzberro.
Sanz se quedó en minoría en su apuesta por votar en contra de las enmiendas de rechazo al proyecto . El asunto no se sometió a votación, sino que, escuchadas las diferentes opiniones, Barcina señaló que UPN optaba por la abstención. El presidente del Gobierno abandonó antes de su final la ejecutiva para acudir a una cita a la que ya llegaba tarde. Al término del comité, Barcina anunció a los periodistas la abstención de UPN. No contó que ese voto suponía una victoria rotunda frente a su antecesor.
El pasado viernes, Sanz faltó al encuentro del consejo político de UPN en el que Barcina explicó las razones por las que se optó por la abstención. El presidente prefirió no acudir, aunque algunos dirigentes regionalistas esgrimieron razones de agenda de Miguel Sanz para no asistir al consejo político. El hecho es que ese mismo viernes comieron juntos Miguel Sanz y Yolanda Barcina, almuerzo en el que hablaron del discurso que esa misma tarde iba a pronunciar ésta ante el consejo, un discurso muy crítico hacia el PSN y su secretario general Roberto Jiménez.
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Imagen de archivo de una reunión del comité ejecutivo de UPN, en la sede del partido en Pamplona. JAVIER SESMA (ARCHIVO)
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