Google es para la mayoría de los usuarios sinónimo de una serie de productos que son gratuitos, desde su buscador a su correo Gmail, pasando por Picasa, Google Earth o Google Maps. Sin embargo, el gigante californiano también ofrece sus servicios (buscador, correo electrónico, gestión de documentos y geolocalización) a las empresas. El pamplonés Carlos Gracia Armendáriz, responsable de esta división para España y Portugal, cerró la semana pasada el ciclo de conferencias Meeting You, organizado por la empresa de comunicación YouMedia, con una charla sobre La experiencia Google. Gracia defiende el cloud computing, la computación en la nube, por la que el correo o los documentos están accesibles a través de Internet y no en la propia empresa.
¿Cómo llevan las empresas la idea de que su información no esté en sus propios servidores sino en la nube?
-Hay muchas barreras relacionadas con seguridad, con privacidad, y esas barreras han ido cayendo. Siempre hay empresas o mercados que son más reticentes a mover su infraestructura de correo fuera, pero uno de los motores de este movimiento ha sido la crisis. Las empresas se están preguntando: "¿Por qué nos gastamos tanto dinero en correo electrónico pudiendo tenerlo fuera?". En cuanto a dónde está más segura la información, está muchísimo más segura en nuestros servidores. Primero, porque el acceso en las empresas no tiene las suficientes garantías. Luego, los servidores de Google no está dedicados a una sola empresa, sino que la información está distribuida, con lo que no hay manera de tirar el correo de una empresa determinada. Y además no nos damos cuenta de que los ataques realmente peligrosos no son los externos, son los internos, y de esos las empresas no suele hablar.
-Google viene de un modelo que es gratuito para los particulares. y hay personas en multinacionales que comparten sus hojas de cálculo con colaboradores de otros centros europeos a través de sus cuentas de Gmail. ¿Qué incentivo tienen para pasar a un modelo de pago?
-Primero, nadie le garantiza la privacidad de sus datos ahora mismo, y tendría más capacidad de almacenamiento, antispam y antivirus, soporte... Pero es curioso cómo, en muchísimas multinacionales, altos ejecutivos se envían presentaciones absolutamente confidenciales a sus cuentas de Gmail para poder compartirlas y acceder a ellas desde cualquier lugar del mundo, porque si no tendrían que estar en su puesto de trabajo para trabajar con ellas. Todo esto viene de un modelo de frustración por el cual los empleados disponen ahora mismo de una tecnología en casa mucho más avanzada de la que tienen en sus puestos de trabajo.
-¿Cómo influye en la imagen de Gmail empresas los problemas que ha tenido Gmail para particulares y que han afectado a millones de personas?
-Tenemos unos acuerdos de niveles de servicio del 99,999%, que es una de las cosas de las que no dispone el Gmail público. Un servidor de correo tradicional tiene muchísimas paradas que son toleradas internamente, parece que se perdona al departamento de IT; sin embargo es imperdonable si hay una caída del servicio online. Estoy de acuerdo en que hay una percepción de que la garantía del servicio en Internet debe ser muy alta. En particular, el famoso día que se cayó el correo tuvo un impacto duro en la imagen de la empresa. Pero bueno, también es cierto que el hecho de que esto sea noticia significa que nunca ocurre.
-Parece que Google tiene una relación un tanto especial con sus usuarios, como Apple. ¿Se les exige más y se les perdona más que a una empresa como Microsoft?
-Realmente, tanto Apple como Google tienen modelos algo similares y una imagen en el mercado también parecida en ese sentido. Probablemente la razón principal es que ambas empresas basan el desarrollo de sus productos en el usuario.
-Las empresas reclaman una legislación global que resuelva el problema de que, por ejemplo, datos del correo de un país que exige que los datos se borren cada seis meses están físicamente en un país que exige que se conserven al menos un año. ¿Cuál es la postura de Google?
-Es una cuestión compleja. Google abandera esta iniciativa y hay una persona, Peter Fleischer, cuyo objetivo es crear un marco mundial de privacidad en la red, de manera que haya un consenso, y espera alcanzarlo en cinco años. Es un tema pendiente no sólo para Google sino para cualquier empresa que opere online y offline.
-¿La siguiente incorporación a Google Enterprises será Google Wave, el nuevo producto de Google que se presenta como una evolución del correo electrónico?
-Esperamos que sí. Wave va a formar parte de ese ámbito de colaboración. Además, Google ya ha preanunciado el lanzamiento de un sistema operativo para PC, que yo no lo he probado, pero me han dicho que va como un tiro y ha lanzado un sistema operativo para telefonía móvil. De todos éstos productos se irán incorporando aquéllos para los que tenga sentido un uso empresarial.
-Algunos comentaristas han señalado que Google debería haber anunciado desde el principio que Wave es un producto para empresas.
-Estoy totalmente de acuerdo, pero Google Wave tiene un cierto carácter de red social también. Va a ser una revolución en cuanto a la gestión del correo electrónico. A los servidores de correo de las empresas no les quedaba ni una década, pero además con Wave maximizamos la eficiencia de los empleados. Las plataformas tradicionales son consumidoras de tiempo y son maximizadoras de la ineficiencia de los empleados. Hay muchísimos empleados cuya plataforma de trabajo es el correo electrónico tradicional y van priorizando según el correo electrónico que les llega, es decir, que sus prioridades quedan marcadas por terceros. Con Google Apps, el hecho de tener las comunicaciones y otras funciones agrupadas permiten una colaboración muchísimo más ágil, en lugar de correos que van y vienen. Pero con Wave la revolución es absoluta.
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Carlos Gracia Armendáriz es el director para España y Portugal de Google Enterprises.
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