El frío matinal dio paso al sol en un circuito de 9,5 kilómetros entre Arbizu, Arruazu y Lakuntza, al pie de la sierra de Aralar
Juan Mari Artieda y Pedro Lizarraga cortaron ayer la cinta que dio paso a unas 100.000 personas en la 29 edición del Nafarroa Oinez, según la organización, o unas 50.000 según la Policía Foral. Tenían 27 y 31 años cuando, hace 40, fundaron junto a otros padres la ikastola Andra Mari de Etxarri Aranatz. Inició su andadura con seis alumnos, al año siguiente tenían doce y hoy suman 430.
Precisan un nuevo centro y a construirlo dedicarán el dinero recaudado en la fiesta, en los 9,5 kilómetros del recorrido que bordeó Lakuntza, Arruazu y Arbizu, en un paseo serpenteante al abrigo de San Donato y la sierra de Aralar.
Con escasos tres grados de temperatura recibió Lakuntza a los primeros visitantes. El circuito se abrió a las diez de la mañana en la explanada de la iglesia. El folclore local protagonizó el arranque. Primero con la interpretación de Dantzaki, un baile típico de Etxarri Aranatz, de manos de Garbiñe Karasatorre, hija de fundadores, alumna y ahora madre de la ikastola. Era también el momento de los discursos, de la bienvenida de los anfitriones. Singular fue la intervención de José Ramón Garín, alcalde de Lakuntza, en euskera propio de la zona
La ikastola de Etxarri Aranatz recibe alumnos de catorce localidades, desde Ihabar hasta Iturmendi. Por eso el eco del Oinez llegó a distintos puntos, reflejando de alguna forma el lema de este año Txikiak Haundi: los pequeños grandes. También a pequeña escala llegaron las lenguas minoritarias "en la edición más internacional del encuentro de las ikastolas". Representantes de asociaciones de promoción de la lengua de Aragón, Cataluña, Gales, Bretaña y Occitania trasladaron un mensaje de apoyo en sus respectivos idiomas. Junto a ellos se congregaron autoridades, menos nutridas que en otras ocasiones. Román Felones, presidente del PSN y la parlamentaria socialista María Gracia Iribarren fueron los únicos políticos no nacionalistas en el acto. El Gobierno de Navarra estuvo representado por Xabier Azanza, director de Euskarabidea. Acudió también Koldo Amezketa (NaBai), vicepresidente del Parlamento foral y se vio a muchos representantes de NaBai, entre ellos, Uxue Barkos, Maiorga Ramírez, Iñaki Cabasés, Javier Ayesa o Aitor Etxarri. Jon Abril fue la cara visible de Aralar (País Vasco). No hubo presencia de consejeros ni navarros ni vascos.
El recorrido se llenó a media mañana, cuando el sol ya campaba por él. Más de 40 espectáculos y conciertos se sucedieron hasta pasadas las siete de la tarde. A esa hora tocaba el regreso. Y, para los de casa, la hora del balance. El provisional cumplió expectativas. El Oinez mira ya a Villava. Paz de Ziganda espera en 2010.
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Miles de personas completaron al recorrido al abrigo de la sierra de Aralar. Al fondo aparece Lakuntza, localidad que centró los principales actos de la fiesta. EFE (JESÚS DIGES)
Apertura del circuito de manos de Juan Mari Artieda y Pedro Lizarraga, dos de los fundadores. EDUARDO BUXENS
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