La cita era ayer, a las 19.30 horas, en la parroquia San Blas de Burlada. A ella acudieron alrededor de 60 personas, aunque, para no faltar a la verdad, habría que decir que apenas una decena lo hizo por Swayze. El resto acudió a la eucaristía como un día más, sin saber que este actor tocó con la chispa del baile a medio mundo como protagonista en la película Dirty Dancing y enamoró al otro medio como fantasma protector en Ghost.
Incluso el párroco, José Luis Irigoyen, tuvo que recurrir a las revistas antes del funeral para conocer a quien unos minutos después estaría en sus oraciones. "Hoy (por ayer) traemos el recuerdo y la memoria de alguien a quien sólo hemos conocido a través de la pantalla, en la televisión y en el cine; un importante actor y un importante bailarín", aclaró. Irigoyen recordó en la eucaristía que los dos solicitantes del funeral le explicaron que Swayze "había hecho tanto bien con sus películas y su trabajo, les ha enriquecido tanto que se sentían en la obligación de hacer algo para dar gracias por su vida". Y aceptó, sin dudas. "Eso no es malo, todo lo contrario. Sorprende porque no estamos acostumbrados a traer a la eucaristía lo que es nuestra vida, aquello que nos ilusiona, anima y enriquece", resaltó.
Mientras unos calificaron el acto de "surrealista", otros aplaudieron la iniciativa. "Yo soy un poco mayor y no sabía quién era, pero me parece muy bien que se le haga un funeral; sea quien sea, rezamos por todos", afirmó una vecina. Pilar Campos Goñi vio la esquela y acudió, como suele hacer habitualmente, a cantar en el coro. "Nos ha extrañado; la verdad es que estábamos todos sorprendidos, aunque ha sido una sorpresa grata", confesaba.
Quienes sí sabían bien quién era Patrick Swayze fueron Mari Mar Asiáin Laguardia y su hija Saray González Asiáin. Se enteraron por casualidad al ir a recoger a su nieta Janet Martínez, pero no dudaron en entrar a la iglesia. "Era mi actor favorito; si por mí fuera vería Ghost todos los días. Me dio mucha pena cuando le detectaron el cáncer. Le veíamos deteriorándose día a día en las revistas y, cuando murió... ¡Cuánto lloramos!", recordaba Mª Mar Asiáin aferrada a una copia de la esquela: "Qué guapo sale... la pondré en mi habitación", añadió al tiempo que tarareaba la banda sonora de Ghost: Oh my love, my darling...
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De izda a dcha: Saray González Asiáin, Janet Martínez González y Mª Mar Asiáin Laguardia sostienen una reproducción de la esquela a la entrada del funeral, en la parroquia San Blas de Burlada.
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