El jefe del Ejecutivo acudió ayer al pleno con los decretos de cese de Esparza y Pérez Nievas preparados y sin firmar
El pacto de Gobierno que mantienen UPN y CDN en la Comunidad foral está al borde de la ruptura. De hecho, las dos consejerías que tiene CDN en el gabinete que preside el regionalista Miguel Sanz, la de Educación, con Carlos Pérez Nievas al frente, y la de Vivienda, con Carlos Esparza como titular, están en el aire.
El jefe del Ejecutivo lanzó ayer un ultimátum al presidente de CDN, José Andrés Burguete, y le advirtió de que si "persiste" en su actitud favorable a modificar la ley del Vascuence, CDN se quedará sin presencia en el Gobierno.
La Cámara aprobó la tramitación de una reforma de la citada ley, a iniciativa de IU, para ampliar la zona mixta, con los votos favorables del grupo proponente, NaBai y PSN. CDN se abstuvo y UPN votó en contra.
Los convergentes tienen un plazo muy corto para tomar una decisión. Concretamente, Burguete pidió ayer a Sanz cuatro días para analizar la situación y buscar soluciones. El presidente Sanz está dispuesto a que esos cuatro días puedan prolongarse hasta una semana, pero no tiene previsto esperar a que concluya la tramitación de la ley. Es decir, Sanz ha exigido a CDN un pronunciamiento público, claro y rotundo acatando los criterios del Gobierno con respecto a la ley foral del euskera. Y si ese pronunciamiento no tiene lugar en la próxima semana, los dos consejeros de CDN dejarán de formar parte del Gobierno y el pacto que mantenían ambas formaciones se habrá roto.
El presidente Sanz acudió ayer al pleno del Parlamento en el que se debatía la modificación de la ley del Vascuence con los decretos de cese de los dos consejeros convergentes preparados, a falta de la firma presidencial. A primera hora de la mañana, se reunió en el despacho que el Gobierno tiene en la Cámara con el presidente de CDN y le advirtió de las consecuencias que tendría un voto distinto al de UPN en esta cuestión.
Burguete, que hasta el momento se había mantenido firme en su intención de votar a favor de que la ley del Vascuence pueda modificarse, aceptó finalmente cambiar su voto favorable por la abstención. Pero, una vez en la tribuna, continuó con su estrategia de marcar distancias con los regionalistas y transformó de nuevo su voto en una "abstención positiva".
Miguel Sanz consideró insuficiente el gesto de Burguete. "Esto no está zanjado, en absoluto", dijo después de la votación. En su opinión, el presidente de CDN estaba incumpliendo el pacto de Gobierno firmado con UPN. Por ello, lanzó su ultimátum: O CDN se pronuncia en contra de modificar la ley del Vascuence, o está fuera del Gobierno. Y tiene una semana de plazo.
Fuentes de UPN consultadas descartan que el presidente de CDN sea capaz de mantener el pulso hasta el final. "Sería su suicidio político, no tendría más tarea por delante que la de administrar los restos del naufragio de CDN, y José Andrés Burguete no parece querer eso, parece que quiere seguir siendo político y no un albacea testamentario", indicaron dichas fuentes. Si esta opinión es acertada, al presidente convergente no le queda otra salida que la de "dar marcha atrás" y hacer que su partido acate las directrices que marca UPN en el Gobierno.
Sólo pasando por ese aro, UPN tendría una salida airosa que ofrecerle, señalaron fuentes regionalistas. Una salida que supondría la subordinación definitiva de los convergentes ante el peso electoral de los regionalistas a través de una fórmula de colaboración institucional similar a la que mantuvieron durante 17 años UPN y PP en Navarra. Las mismas fuentes señalaron que en la sede de Príncipe de Viana sólo están dispuestos a hablar de colaboración institucional con CDN si éste se aviene a trabajar bajo la marca de UPN. "Unión del Pueblo Navarro jamás renunciará a sus siglas", señalan en el partido.
De esta manera, lo que la presidenta de UPN, Yolanda Barcina, podría ofrecer al maltrecho socio de Gobierno de Miguel Sanz es un pacto de colaboración institucional bajo el que CDN pudiera seguir vivo, políticamente hablando, sin integrarse en UPN (una opción que José Andrés Burguete rechaza de forma tajante), pero renunciando a sus siglas. O eso, o el frío del exterior, sin presencia en el Gobierno y con unas encuestas que hablan de la desaparición electoral del partido.
El presidente de Convergencia ve las cosas de otra manera. Ayer, después del papelón que le tocó interpretar en la tribuna (cambiando un voto que había anunciado a bombo y platillo tras haberlo pactado con el PSN y, además, hacerlo apelando a la "estabilidad institucional" de Navarra), José Andrés Burguete prefería pensar que la salida de CDN del Gobierno "puede abrir otras oportunidades al partido". Burguete apuntaba hacia la "mayor libertad para el debate parlamentario" que conseguiría CDN al deshacer sus ataduras con UPN.
El presidente convergente discrepaba abiertamente con Miguel Sanz sobre el nudo gordiano del conflicto. Para Burguete, su intención de permitir que se modifique la ley del Vascuence no supone un incumplimiento del pacto de Gobierno. Burguete insistía en que se pueden hacer distintas interpretaciones a partir de la literalidad del texto que firmaron UPN y CDN, y lamentaba la actitud inflexible de Sanz en este asunto. "Si no se sabe reconocer la pluralidad dentro del Gobierno, no vamos por el buen camino", señalaba.
Burguete admitió que las relaciones entre UPN y su partido dentro del Gobierno se han venido deteriorando desde que CDN perdió los dos parlamentarios que, en la pasada legislatura, otorgaban a UPN la mayoría absoluta. CDN ha perdido peso específico dentro del Gobierno, venía a reconocer Burguete, pero, hasta el momento, no había tenido problemas para expresar criterios diferentes a los de UPN.
Ahora los tiene. Y Burguete tendrá que afrontar las consecuencias. Por eso pidió ayer al presidente Sanz un plazo de cuatro días para debatir en el seno de su partido qué opciones tienen y cuál es la más adecuada para superar con éxito la encrucijada en la que se encuentra CDN.
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SANZ, CHARLA TENSA CON LOS DOS CONSEJEROS DE CDN La de ayer fue una mañana intensa en el Parlamento. Aunque hubo pleno, el protagonismo fue de los socios de Gobierno. En la imagen, el presidente Sanz junto a los consejeros convergentes, Carlos Pérez-Nievas y Carlos Esparza, a quienes les informó de la difícil situación por la que atravesaban, como consecuencia del voto de CDN para la reforma de la ley del Vascuence. EDUARDO BUXENS
Ausentes del pleno, y centrados en la crisis abierta en sus relaciones con su socio, UPN, los convergentes reflejaban en su rostro que ayer vivieron el momento más duro y crítico de la legislatura.
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